Con una calma contenida, Drage se levantó del suelo, cada movimiento suyo irradiando una fuerza latente y una autoridad inquebrantable. Cuando el dragón se alzó en toda su altura, sus ojos reflejaban el peso de mil años de poder y experiencia y un aura intensa se desató a su alrededor como una oleada de energía pura. Era el tipo de energía que hacía que el aire vibrara y hasta el suelo bajo sus pies pareciera temblar.
Kavan, que al principio mostraba una leve sonrisa de suficiencia, sintió cómo la presión lo envolvía, implacable y densa. Su instinto dragón lo empujó a retroceder, pero luchó por mantenerse en pie, los músculos de su mandíbula apretándose en un intento de no mostrar debilidad. La arrogancia de hacía un momento comenzó a desvanecerse, reemplazada por un destello de asombro en sus ojos azules. Sin embargo, fue incapaz de mantener la mirada y, finalmente, su cabeza descendió en una muestra de respeto involuntario.
A su lado, Colin, el centinela leal que había acompañado a Kavan, también sintió la fuerza abrumadora de Drage. Aunque no era un dragón, Colin percibió aquella intensidad como una vibración profunda que le calaba los huesos. Sus rodillas flaquearon y, sin poder evitarlo, bajó la cabeza ante la presencia abrumadora de Drage, mostrando una obediencia innata.
El dragón n***o los miró a ambos con firmeza, un destello helado en sus ojos. Su voz, profunda y cargada de autoridad, atravesó el silencio de la noche.
- Kavan, tu juventud te ha hecho audaz, pero no debes olvidar el respeto hacia los mayores de nuestra especie - dijo, su tono calmado pero cargado de poder - No importa cuánto creas saber o cuánta fuerza hayas acumulado en tus doscientos años. En comparación con el verdadero poder de nuestra línea, todavía tienes mucho que aprender.
Kavan, ahora con la cabeza inclinada, respiraba profundamente, luchando por no doblegarse más de lo necesario, pero consciente de que cualquier intento de desafiar a Drage sería fútil. La intensidad en el aire era casi palpable, como un rugido silencioso que exigía respeto.
Drage no bajó su guardia ni un ápice, sus ojos recorriendo a su hermano y al centinela, hasta que la gravedad de su presencia fue evidente incluso para las sombras del bosque circundante. Luego, retrocedió apenas un paso, liberando la presión. Su aura se disipó levemente, aunque el mensaje quedó grabado con claridad.
- Soy tu hermano, pero también el líder de la horda. Nunca subestimen la naturaleza de nuestra sangre ni lo que implica las jerarquías en nuestro linaje. - Sus palabras eran advertencia y enseñanza al mismo tiempo, mientras su mirada se suavizaba apenas, pero sin perder la firmeza - Recuerda quién eres, Kavan.
El dragón azul respiró hondo, con la cabeza aún inclinada y luego levantó la mirada hacia Drage, con un brillo de arrepentimiento genuino en sus ojos. La presión de su orgullo luchaba en su interior, pero esta vez decidió ceder, dejando que el respeto, nacido de la admiración y la comprensión, guiara sus palabras.
- Hermano… - le dijo, con la voz más suave y contenida de lo que era habitual en él - reconozco que he sido arrogante - Sus ojos se entrecerraron mientras reflexionaba sobre sus propios impulsos, esos que lo habían hecho lanzarse hacia adelante sin medir las consecuencias - Creí que podía medir nuestra diferencia de poder, pensé que sabría lo suficiente para entenderlo, pero no fue así. Mi curiosidad me llevó a ser irrespetuoso contigo y no era mi intención.
Drage lo miró en silencio, observando cómo la sinceridad de Kavan comenzaba a traspasar la coraza de orgullo que solía mostrar. El cachorro de dragón tragó saliva, avergonzado y, por un momento bajó la vista, tomándose un instante para reorganizar sus pensamientos.
- Desde que supe que habías despertado, quise entender qué significaba realmente, ver hasta dónde alcanzaban tus habilidades. Mis hermanos sólo te elogiaban y destacaban tu poder de dragón - El joven dragón levantó una mano, apretando el puño con nerviosismo antes de relajarlo y bajarlo - Pero al final, lo único que hice fue avergonzarme, como si fueras uno de nuestros iguales. Sé que no lo eres y debí honrarlo desde el principio.
Drage observó en silencio la postura del joven dragón, notando cómo cada palabra que pronunciaba nacía de un esfuerzo por corregir su actitud.
- Eres mucho más de lo que yo soy, y.... me alegra que sea así. Aprecio que tengas la paciencia para enseñarme... Aprenderé de ti - añadió Kavan, con un dejo de vulnerabilidad que rara vez mostraba. Luego dio un paso atrás y se inclinó profundamente ante Drage, en un gesto de respeto absoluto - Lo siento, hermano mayor. No volveré a faltarte al respeto.
En ese momento, el bosque pareció calmarse. Drage lo miró con la misma calma imponente y el rastro de una sonrisa leve asomó en sus labios, reconociendo el crecimiento que acababa de ver en su hermano.
Drage hizo un gesto amplio con la mano, invitando a Kavan a que se sentara junto a Colin en la manta extendida sobre el suelo del bosque. Con un leve movimiento, se acomodó en el tronco de un árbol caído, mientras Thalias se agachaba cerca del fuego para avivarlo, lanzando algunas ramas secas que chisporrotearon al entrar en contacto con las llamas.
Mientras las llamas danzaban, iluminando las caras de los allí reunidos, Kavan, aún consciente de la tensión en el aire, miró a su hermano mayor con curiosidad.
- ¿Qué piensas hacer ahora? - le preguntó, su voz mezcla de interés y respeto.
Drage miró las llamas, sus pensamientos enredados como el humo que se elevaba hacia el cielo estrellado. Había tantas variables en juego: la situación de Leoni, la amenaza del reino de Sax y su propio poder que aún no comprendía del todo. La incertidumbre lo envolvía como un manto pesado.
- No estoy seguro. - respondió Drage, con un susurro casi inaudible - Cada decisión que tomemos tendrá repercusiones. Mi prioridad es mi compañera, pero no puedo ser impulsivo. Antes habría entrado en el castillo, quemado todo y me la hubiese llevado, pero no quiero asustarla...y tampoco quiero dejar a Sax sin castigo hasta saber que es lo que quieren con el imperio Alcea.
- Creo que tengo una idea, hermano. - le dijo el joven dragón - Venía pensando en eso...Tal vez podría ser de ayuda...
El dragón n***o lo miró con curiosidad, pero se puso ansioso cuando lo vio titubear.
- ¿Te vas a quedar ahí toda la noche, Kavan? -preguntó Drage finalmente, con un tono de urgencia, pero sin ocultar una chispa de curiosidad - Habla de una vez.
El dragón azul se sobresaltó y lo miró con ojos bien abiertos antes de explicar su plan.