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1037 Words
Los hombres y mujeres asintieron en silencio y un joven habló, su voz cargada de esperanza. - Ella es fuerte. Lo sé. Va a volver, ¿verdad? Ella es más fuerte que su propio padre - la pregunta colgó en el aire, llena de una mezcla de fe y ansiedad - No dejará que esos bárbaros le quiten su espíritu. Drage sintió una extraña presión en el pecho al escuchar las palabras sobre la princesa. La describían con un valor y una fortaleza que hacían eco de su propio respeto hacia los mortales. Una joven humana, enfrentándose con ese temple a un destino incierto por su pueblo. La idea lo inquietaba, pero también lo llenaba de un sentimiento inesperado de orgullo. Ella no era una simple figura de la realeza; era alguien digno de su conexión, alguien con una fuerza que resonaba en su interior ¿Kean tenía razón? Si lo que escuchaba era cierto, su compañera no era sólo una simple dama noble. - Parece que tu futura compañera no solo tiene la devoción de su gente - murmuró Thalias, notando la atención de Drage - Es fuerte y su pueblo confía en que volverá. Drage se acercó al grupo con paso seguro y la conversación se fue apagando al percibir su presencia. Sus ojos azules se posaron sobre el hombre que había mencionado a la princesa Leoni y su voz resonó baja pero firme. - Perdonen mi intromisión. - dijo Drage, inclinando levemente la cabeza en señal de respeto - Escuché que han visto a la princesa Leoni. Me gustaría saber… ¿Cómo es? ¿Podrían describirla para mí? El hombre, sorprendido, frunciendo el ceño y los demás lo miraron con curiosidad y cierta desconfianza. Una mujer de mirada suspicaz se adelantó. - ¿Y qué interés tiene un extranjero en nuestra princesa en tiempos de guerra? Drage mantuvo su compostura, pensando en la manera adecuada de ganarse su confianza. Con un ligero suspiro, miró a Thalias, quien asintió en silencio y luego volvió a dirigirse a ellos. - Mi gente y yo viajamos por estas tierras para comprender el impacto de esta guerra. - explicó con calma - En cada lugar al que llegamos, escuchamos sobre la princesa Leoni, su valentía y sacrificio por su pueblo. Como extranjero, siento respeto por aquellos que luchan por su gente y hacen lo que sea necesario para protegerla. Saber sobre la princesa es también entender la fuerza de su nación. Los aldeanos intercambiaron miradas, evaluando sus palabras. El hombre que había mencionado a Leoni finalmente asintió y habló. - La princesa es… fuerte, sí, pero también hermosa, como el brillo de la luna sobre el agua en calma. Cabello castaño, ojos claros que te miran con intensidad… y una sonrisa amable, que solo ella sabe regalar, incluso en tiempos duros. Cuando partió, sus manos no temblaban, aunque todos los que estábamos ahí apenas podíamos sostenernos. - Es verdad - añadió otra mujer. - Era como si supiera que iba a enfrentarse a algo difícil y, aun así, no dudó. Esa es nuestra princesa, de corazón noble y firme. Un corazón de dragón. - ¿Corazón de dragón? Uno de los aldeanos lo miró, sorprendido por la intensidad de su reacción. - Bueno, porque así es ella -respondió con algo de incomodidad. - Siempre lo hemos dicho… la princesa tiene un corazón de dragón. Nunca retrocede y todos los que la han conocido sienten esa fuerza en ella, como si llevara algo más profundo en el alma. Nos da esperanza. Drage respiró profundo, tratando de calmar el latido acelerado en su pecho. La frase retumbaba en su mente, la misma que escuchó en la profecía hace unos días: "Un espíritu libre y un corazón de dragón se unirán y solo entonces la paz entre razas será posible ..." Él había creído que eran solo palabras, un presagio de tiempos inciertos. Pero ahora, el destino parecía estar delante de él, en la figura de la princesa Leoni. Thalias lo observó atentamente, captando el significado de su inquietud. Drage, sin darse cuenta de la mirada curiosa de los aldeanos, continuó con voz más fuerte. - ¿Dijeron siempre que ella tiene… un corazón de dragón? ¿Que nunca retrocede? ¿Desde cuándo la describen así? - Desde siempre - dijo otro aldeano con un asentimiento decidido - La princesa ha sido así desde pequeña. Un noble de corazón, y con el espíritu indomable de aquellos que no temen enfrentar tormentas. ¿De verdad eres forastero? Es casi un proverbio aquí. ¡Lo sabrías si fueras uno de nosotros! Drage, intentando calmar su inquietud, asintió, recuperando la compostura y la respiración. - Tienen razón. Es claro que ella representa todo lo que se espera de un líder, más allá de cualquier linaje o frontera. - Siempre ha sido cercana a su pueblo. Era común verla en el mercado como cualquier persona. - Por eso duele más el que se la hayan llevado. El emperador era débil, pero por lo menos la formó como una sucesora fuerte. Nunca pensamos que Sax invadiría... - Shhhh...calla...Puede haber espías aquí. Aún hay gente de Sax en la capital. - interrumpió uno de los hombres con rapidez mirando a su alrededor - Tenga cuidado, mi señor... - dijo la mujer - A todas luces se ve que es un noble...Los soldados podrían hacerles pasar un mal rato... Drage asintió, agradecido y, en su interior, sorprendido. Las palabras de los aldeanos dibujaban una imagen clara de alguien con una gran fortaleza y bondad, alguien que sacrificó su libertad por la seguridad de su pueblo. Sentía que, de alguna manera, las palabras de aquellos humanos le daban una comprensión más profunda de quién era la princesa. - Agradezco su preocupación y gracias por contarme de su princesa... - dijo dejando una bolsa con monedas en la mesa - Disfruten su comida... Mientras se alejaba con Thalias, sintió una mezcla de asombro y una nueva determinación. Había llegado para rescatarla, sí, pero ahora entendía que la princesa no era solo su compañera por derecho de vínculo: era alguien con quien compartiría una carga y un propósito, una guerrera que ya poseía la esencia de un dragón en su corazón.
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