Drage asintió en señal de entendimiento. Era divertido y emocionante escuchar llamar a su compañera por su color...Le gustó tanto que sin darse cuenta soltó un ronroneo ronco desde el pecho sorprendiendo a los presentes y su hermano se sonrojó. Ese ronroneo era de placer y no lo había escuchado antes, ni siquiera en Kean. El aún era un cachorro.
El dragón n***o se dio cuenta de la expresión de dragón azul y carraspeó, avergonzado.
- Entiendo… - dijo desviando el tema - Usen el enlace de centinelas para comunicarse entre ustedes y preparar todo. Tratemos de llegar en dos días a la capital de Sax.
- Conseguiré un carruaje, Excelencia - le dijo Colin a Drage - Si entrará como comerciante, debe llegar como humano. Preparé ropas para ambos.
- ¡Oye! - se quejó Thalias - Es mi maestro...
- Lo sé, pero estoy acostumbrado a coordinar estas cosas para mi maestro. Tiene que parecer creíble ¿Sabes donde encontrar un carruaje extravagante o ropas lujosas para hacer pasar a su excelencia como un comerciante digno de viajar con Lord Kavan, el dragón azul, conocido por su atractivo y de gusto por el lujo?
Thalias lo miró con los ojos bien abiertos ante la explicación y Kavan se rio bajo.
- Déjalo, Thalias... - pidió el dragón azul - Lleva doscientos años conmigo, creo que se le ha pegado un poco de mi estilo.
- Deberías ser tú quien debería preocuparse de ser digno de viajar con mi maestro...- se jactó el elfo mirando al otro.
- No quise que sonara así... - dijo avergonzado negando con las manos - Perdón, maestro Drage - inclinó la cabeza hasta el suelo en señal de disculpa ante el dragón vestido de n***o.
- Levanta la cabeza, elfo... - le dijo Drage con calma - Entendí tus intenciones. Ve a cumplir con la encomienda...Va a amanecer pronto.
- ¡Gracias, maestro! - le dijo levantándose de un salto e inclinándose ante los dos dragones antes de alejarse del lugar.
- Tendrás que actuar como comerciante, hermano... - le recordó Kavan a Drage, divertido - Por tu porte y presencia hasta el rey se inclinaría ante ti.
- No prometo nada... - le dijo Drage - No puedo cambiar mi esencia como dragón. Es lo que nos hace fuertes.
- Entonces, no hables mucho y déjamelo a mi...Reese dice que soy un cascabel de gato...Llamo la atención y me escucho a millas a la redonda si quiero algo. Kean me enseñó a tratar con los humanos...
- Infórmales a nuestros hermanos del plan que hemos trazado - le dijo levantándose y con un brinco, saltó a la copa de un árbol para luego sentarse en una rama gruesa apoyando la espalda para recostarse y cerrar los ojos - Voy a dormir. Encárguense de lo necesario. Thalias, ayuda a mi hermano y a su centinela.
- Si, maestro- dijo Thalias acomodándose para aguardar por Colin.
Kavan levantó la mirada en silencio, observando a su hermano apoyado en la rama con los tobillos cruzados al igual que los brazos sobre el pecho en una postura relajada como si estuviera de paseo y no en una misión importante como lo era el rescatar a su compañera.
El joven dragón se apoyó en el tronco cerca del fuego donde había estado sentado hasta hace unos momentos el dragón n***o, observando desde la penumbra el perfil de su hermano Drage, quien permanecía en silencio con una respiración tranquila en lo alto del árbol.
Había algo en su presencia que lo sobrecogía, algo que iba más allá de su tamaño o de la fuerza que, evidentemente poseía. El mismo era tan alto como su hermano, pero Drage parecía estar en comunión con algo que Kavan apenas alcanzaba a comprender, una conexión con una sabiduría y poder mucho mayores de lo que cualquier dragón joven podría imaginar.
- Es más que un dragón n***o - pensó Kavan - Es como si llevara consigo el peso de cada generación, de cada leyenda y cada historia antigua. El peso de todos nosotros...
Mientras reflexionaba, un recuerdo le vino a la mente. Recordó a Marat, su hermano mayor normalmente serio, exclamar por el enlace de comunicación de los dragones que había conocido a Drage. Fue como si el temperamento reservado de Marat se hubiese quebrado en mil pedazos de pura alegría. Esa noche, el dragón blanco no dejó de hablar sobre su hermano mayor, sobre la poderosa presencia que había sentido apenas Drage lo había mirado.
- Es... como si el mismo destino nos atara a él, ¿Lo ves, Kavan? Nuestro hermano mayor es genial - Había exclamado con una risa casi incrédula, algo que nunca había visto en él.
Kavan entendía ahora un poco mejor aquella fascinación de Marat y sus otros hermanos por Drage. Después de la conversación con Kean y Marat se decidió a conocerlo en persona a pesar de las instrucciones de Kean. Y ahí estaba ahora, mirando embobado al hombre de n***o durmiendo en el árbol. Su hermano mayor.
Drage no era simplemente el mayor de todos ellos; era el símbolo de algo inmenso, el punto de unión de cada uno de ellos, un hermano mayor que ofrecía algo más profundo que protección o fuerza. Su aura irradiaba estabilidad y una confianza férrea, como si todo el universo fuera parte de su propia esencia.
Y, sin embargo, con todo ese poder, Drage era reservado, consciente de su fuerza, sí, pero nunca jactancioso. Había una nobleza en él, una humildad que solo los verdaderamente grandes poseen. Kavan respiró hondo, dejando que aquel sentimiento de respeto y orgullo por su hermano lo envolviera. Ahora entendía por qué todos parecían ser mejores cuando estaban cerca de Drage. Su hermano no solo era un dragón de poder. Era un líder, un faro en medio de la tormenta, alguien cuya sola presencia daba paz y, a la vez, despertaba en ellos el deseo de ser mejores, de estar a su altura.
Mientras la noche avanzaba y las estrellas comenzaban a desaparecer en el cielo, el joven dragón sintió que su determinación se fortalecía. Ayudaría a su hermano a luchar por su compañera, una princesa atrapada en un reino hostil y su presencia era suficiente para encarar los desafíos que se avecinaban.