Capitulo 1: Puedo cuidarme.

737 Words
En la casa de los Villarreal se llevaba a cabo una reunión familiar, está fue organizada por la Señora Diana, señora de la casa, su esposo Diego solo observaba con sus hijos estaban sentados pulcramente frente a su madre, quien los miraba de brazos cruzados. — Entonces nadie me dirá quien llenó la habitación de Ana con cucarachas?. — Diana estaba impaciente. Y como no, su quinta niñera del mes había salido corriendo gritando que sus hijos eran unos mounstros. — Chicos, les recomiendo que respondan, no es bueno hacer enojar a una mujer embarazada. — Dijo Diego con gracia. Y si, Diana tenía apenas tres meses de embarazo, nadie sabe más que Diego como se pone Diana cuando se enoja. — Diego!. — Que, Cariño?. — Deberías ayudarme. — Bien. Axel y Alex de pie. — Habló Diego y sus hijos g Melos de 8 años se pusieron de pie rápidamente. — Por qué lo hicieron?. Los Gemelos se miraron entre ellos con sorpresa, su padre los estaba acusando delante de su madre, eso es muy grabe a los ojos de ellos. — Tu...lo sabías?. — preguntó Diana. — Amor, es obvio que fueron ellos. — dijo sin más. — Doris apenas puede hablar. — señaló a su hija de un año, ésta balbuseo "Papá" al ver que su padre la miraba y le sonreia. — Diangela odia a todos los insectos terrestres, según sé eran cucarachas de Madagascar, ella las odia, y no porque les tenga miedo, les tiene asco. — Diangela hizo una mueca al recordar como el mayordomo sacaba a esos animales. — Y a Dyanne no le importa nada. — dijo viendo a su hija mayor quien rodó los ojos. — Aunque pensándolo bien. — dijo sin dejar de mirar a Dyanne. — Ellos no pudieron salir a buscar las cucarachas, alrededor de la casa no hay, cada dos semanas fulmigan toda la zona. — Que insinuas? — Que tú eres la única que tiene auto. — dijo con sus ojos entrecerrados. — Y Ana dijo que una de sus llaves desaparecieron desde encima del refrigerador, y estos dos enanos no la alcanzarían. — Papá! — Se quejaron los gemelos. — No necesitamos una niñera. — Dijo Dyanne mirando a sus padres. — Yo puedo cuidarme. — No, no puedes. La semana pasada casi te ahogas porque perdiste tu inhalador y no estábamos en casa. — Dijo Diana con sus ojos cristalizados. — Desde ese día no estamos tranquilos en nuestro trabajo, la preocupación por haberlos dejado en casa y no saber que sucede acá no nos deja trabajar en paz. — Dijo cansada de la actitud de sus hijos. — Mamá... — Volveremos a contratar una niñera y esa será la última. — dijo soltando un suspiro. — Tranquila, ellos ya no harán nada contra la próxima niñera, le diré a Máximo que me ayude a buscar una. — dijo Diego acariciando la espalda de su esposa. — Dyanne, dame las llaves del auto. — Pero, Mamá... — Será por una semana. — Dyanne no protestó y entregó sus llaves. — Axel y Alex, tienen prohibido entrar a su sala de videojuegos o a la sala de Cine. — Los gemelos asintieron sin refutar. — Bien, me iré a dormir, estoy muy cansada, cuando llego del trabajo espero venir para descansar y solo me encuentro con dolores de cabeza. — Diana subió a su habitación dejando un silencio en la sala. — Escuchen bien. — Dijo Diego mirando a cada uno de sus hijos y tomando a Doris en brazos. — Su madre está embarazada y no puede tener malos momentos, no quiero volver a escuchar que le hicieron alguna broma a algún empleado de la casa solo porque no les agrade, yo soy quien pago, yo decido quien se va. En menos de tres días volverán a tener una niñera y está se quedará un buen tiempo, de lo contrario yo seré quien los castigará, y mis castigos duran mas tiempo. — Sin más, subió a su habitación con su esposa llevándose a Doris. — Solo espero que la siguiente niñera no sea una ogro. — Dijo Diangela. — Lo sea o no tendremos que aceptarla. — Dyanne soltó un suspiro. — Vamos a dormir. Y esa noche todo quedó claro en la casa, la próxima niñera, sea mala o sea buena, se quedará en casa por una larga temporada.
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