—¿Por qué te extrañaría? —respondí de golpe, levantando el pecho y mirándolo de manera amenazante contra el cubículo—. No sé... No sé lo que estés buscando, pero sólo quiero que te alejes de mí. —solté sin rodeos, con un tono de seguridad en cada una de mis palabras. —¿Me tienes miedo, Gilbert? —dijo él en tono de burla—. ¿Entonces lo de ser valiente y extrovertido es sólo una actuación tuya? —señaló, dándome una rápida mirada de pies a cabeza con seriedad, ya que me encontraba completamente pegado a la puerta a mis espaldas para alejarme de él—, porque mirate, estás tan asustado como un ratoncillo. —mencionó, sonriendo. El corazón se me desbocó, pero apreté la mandíbula y lo miré con la expresión más amenazante que pude. Trataba de no titubear, él se había estado acercando cautelosament

