Después Brent apareció con las cervezas y nos entregó una a cada uno. Al principio, no quise tomar una, pero luego me lo pensé mejor y lo hice. Comenzando a beber al mismo tiempo que bailaba con la rubia, y nos comenzábamos a reír por lo mal que lo hacía. Luego me senté en el sofá, mirando al resto bailar. Muy pronto mi cerveza se acabó, y casi sin darme cuenta me encontré bebiendo una segunda, una tercera, una cuarta y una quinta. Entonces cuando perdí la cuenta me encontraba hablando con los demás, ellos se acercaron a mí y fueron muy simpáticos. Charlamos sobre trivialidades, y algunas chicas me sugirieron regresar al equipo de futbol americano, a lo que yo respondí encogiéndome con incomodidad al recordar todo lo malo que había pasado cuando me uní. Por eso agradecí cuando de pronto

