Tiene cerrados los ojos, está pensando y analizando cada detalle de su fallido plan. Es la primera vez que le ocurre, él es perfecto. Hubiera dado lo que fuera por estar más tiempo con ella, su rosa. Había aprendido bien de su padre. Sus movimientos eran hermosos, toda una luchadora. Cuando sintió en sus manos su cuello frágil, estuvo a punto de volverse loco; había roto las reglas con tal de enfrentarse a él; lo quería a él, a nadie más. Cuando se le fue de las manos sintió que se volvería loco. Esa noche hubiera sido perfecta de no haber sido por el estúpido oficial que al electrocutarse lo movilizó todo obligándole a escapar. Verla con aquel vestido y ese cabello rojo... Tan rojo que hasta en la noche se alcanzaba a distinguir su color natural. Se parecía tanto a su madre. Aquello le

