Me quedé perpleja observando un punto blanco mientras sentía como el orificio de mi ojo lagrimal picaba y ardía, parpadee un par de veces para disipar las lágrimas que hacían presión por salir. Con un nudo atascado en la garganta retuve el aire y me prohibí derramar una delante de ellos. Si antes mi corazón estaba roto en mil pedazos hoy lo habían desmigajado y pisoteado, el dolor que lo invadía era penumbroso y agónico, sentí que si me quedaba un segundo más no podría mantenerme en pie. Di dos paso atrás y me propuse a salir, de pronto una mano me sujetó —Lilly… Sin decir nada sacudí mi brazo y soltándome así de su agarre aceleré el paso, una vez que crucé la puerta sentí las lágrimas desgajarse como lluvia de invierno, quise llorar con fuerzas pero ahogué el grito en la garganta, lentam

