Solté un suspiro al sentir su mano sobre la mía, considero que cualquier mujer se sentiría dichosa de que uno de los hombre mas acaudalado de Estaquía acariciara su mano. Sin embargo, a mi me molestó tanto, que inmediatamente retiré mi mano y le fulminé con la mirada, no estaba en tiempo de coqueteo ni mucho menos enamoramiento, tras de eso era una mujer casada, aunque estuviera viviendo la peor época de un matrimonio, seguía casada y el respeto a esa relación debía continuar hasta el último día. —Señor Lanús, vamos a dejar las cosas en claro —, le vi fruncir el ceño y soltar un suspiro —Seamos profesionales y ocupemos nuestros puestos como tal… usted cómo mi jefe y yo como su empleada. No confunda las cosas, o voy a pensar que se está aprovechando de mi necesidad de trabajar, porque de s

