NARRA MAXIMILIAN Siempre había sido un hombre con un fuerte carácter, detestaba a las personas que carecían de él y mucho cuando eran hombres que se dejaban influenciar por las mujeres. Desde el primer momento en que conocí a Adrianus supe que era alguien que carecía de carácter y que además era influencia por una fuerza que debía ser menos poderosa que la suya: La de su madre. Respire antes de entrar al lugar intentando hacer caso a los consejos que la noche anterior tan amablemente me había dado mi suegro. Había regresado tan tarde que había olvidado leer la carta que mi padre me había dejado al resguardo del sacerdote de Marte. Ahora debía pasar por una prueba mayor, tener que mirar a ese maldito con la vestimenta de emperador y con aquella corona de laureles como si realmente fuer

