NARRA MAXIMILIAN —Listo, ya está—Exclamó mi padre con emoción mientras terminaba de acomodar mi Toga Virilis (Toga viril), alisaba aquella prenda con una gran sonrisa como si él se sintiera más feliz que yo quien era quien la estaba portando—Eso es, mira ese rostro y esos bellos ojos, ahora podrás ir por allí rompiendo corazones y educandote en las artes sexuales. —Pater, ¿Es necesario ponerla?—Pregunté no sintiéndome a gusto debido a que era totalmente blanca, él me tomó por las mejillas dando leves golpecitos en ellas para llamar mi atención. —Maximilian, escúchame—Me dijo con un tono calmado—Ahora eres un hombre, han pasado muchos años y debes de aprender a moverte en Roma como un ciudadano más, ahora la diosa Juventus te bendecirá porque has crecido sano, no olvides darle las graci

