*** ARTHUR CRAYSON*** Esa noche apenas logré conciliar el sueño, decidí que llegaría temprano a la empresa y así tuviera que darles el día a todos, nadie se interpondría para que respondiera mis interrogantes. Desperté antes de las siete, me coloque un traje gris y una camisa verde pistache, una corbata plata y zapatos negros, peiné mi cabello hacia un lado y dejé caer perfume sobre mi cuello. Mi escolta me esperaba y emprendimos camino al trabajo. Cuando llegué a la oficina estaban casi todos los empleados, Helena no había llegado. Pregunté a la recepcionista y me dijo que era extraño que no estuviera ya ahí, siempre era muy puntual y que quizás algo importante le haya sucedido. Debí imaginarlo, ella estaba evitándome, eso me hacía dudar con mayor inquietud, porqué huir de mí sin razón,

