Bárbara miró fijamente a Mariel a los ojos, quizá ella no la había reconocido, tan sólo tenía seis años cuando la dejó sentada con su maleta en la puerta del departamento de John, era indescriptible lo que estaba sintiendo, no sabía si llorar, gritar, o simplemente salir corriendo, estaba totalmente paralizada, no escuchaba ni veía nada, más que el rostro de la mujer que la desechó como si fuera basura de su vida, gracias a dios que John era una buena persona, que le dio todo el amor que tenía en su corazón, ¿Pero cómo se suple el amor de una madre? No pudo evitar que las lágrimas corrieran por sus mejillas, y fue la cruel voz de Danielle quien la trajo de vuelta a la realidad. — Jajaja, por favor, mosca muerta con tus lágrimas no puedes ocultar el hecho de que estoy diciendo la verdad

