En la orilla del universo

3140 Words
Gal se puso en cuclillas mientras Ginebra se cruzaba de brazos con el rostro más aburrido del que su compañero le hubiera visto jamás, ambos se miraron a los ojos desde la oscuridad de la noche, luego de mirar como la mujer ex amiga de Joanna entraba en el edificio donde estaba viviendo el patético de ese generalucho, la habían estado siguiendo desde que había salido por primera vez del castillo, con asco ambos podían recordar cuando la miraron atravesar toda la ciudad solo para ver a Joanna antes de ser “mandada a la hoguera”, en esos días la arpía no había hecho nada interesante, pero ahora, todo parecía volverse mucho más que interesante. - ¿Crees que debamos decírselo a Griffin? -Preguntó Ginebra recargándose en la pared del edificio cercano, Gal estiró sus labios en una sonrisa perversa mientras sus ojos brillaban como los de un gato en la oscuridad. -No, por ahora-. Le respondió él, mirando el edificio silencioso con recelo. Ginebra puso los ojos en blanco. - ¿Acaso quieres tener problemas con él? -Ella se cruzó de brazos con irritación -Griffin nos confió esta misión a nosotros, debemos seguir y reportarle todo lo que haga la perra-. El enorme Gul soltó un suspiró poniéndose de pie. -Deja ya de decir eso-, la miró muy por debajo de él -parece que le temes-. Ginebra apretó los labios despegando la espalda de la pared. -Bueno si-, le rezongó -pareciera que no lo conoces, Griffin es mil veces más fuerte que tú-. Ella lo miró con fuego, él le devolvió la mirada de la misma manera, parecía molestarle que le recordaran la superioridad de Griffin, odiaba estar por debajo de él, así que, en un rápido movimiento tan veloz para el ojo humano, pescó el delgado cuello de Ginebra, aplastándola con violencia en la pared, la que hizo un hueco con el cuerpo lánguido de la Gul que gruñó y arañó los brazos de Gal en desesperada ira. -No vuelvas a decir algo así maldita puta-, le escupió con sarna -te mataré si lo repites-. La amenazó, pero ella no se amedrentó, en cambio, estiró sus gruesos labios rojos en una macabra sonrisa sátira, ella tosió y Gal la soltó, la vio llevarse una mano al cuello lacerado sin desdibujar la diversión en su rostro. -Me matarás tal vez-, ella parecía rabiosa, se acercó a él -pero, primero te arrancaré el pene con los dientes-. Todo gesto de júbilo desapareció tan rápido como emergió. Las miradas de ambos se quemaban, pero una voz adicional los hizo despegarse de alerta, ambos se acomodaron uno junto al otro recorriendo su alrededor con locura, descubriendo así a Griffin, quien estaba recargado en una de las paredes tras ellos con las manos en los bolsillos y la vista fija en ellos. - ¿Consideras que no era momento de decirme lo que descubrieron esta noche? – Griffin habló con serenidad, Gal torció el gesto apretando las manos en puños, inmóvil en su lugar, Ginebra estiró sus labios en una sonrisa. -Quería más información-, Gal se cruzó de brazos al mismo momento en que Griffin se despegaba de la pared para caminar hasta ellos sin sacar sus manos de los bolsillos -solo era eso-. Griffin soltó una carcajada elegante, un estremecimiento les recorrió las vértebras a los Gules, estaban consientes que últimamente Griffin estaba más que enloquecido, era peligroso en ese estado, podían comprender que quizás ese era uno de los motivos por los que los demás Gules lo estaban obedeciendo, les aterraba Griffin, era un antiguo, uno que incluso se había liberado de la locura de un necrófago, ellos no conocían a ningún Gul que hubiera podido hacer eso, por lo que, no estaban dispuestos a hacerlo enojar, no cuando cualquier cosa lo alteraba tan soberanamente que se había comido a uno de los suyos solo por hablarle después del ataque que había sufrido por parte de Joanna, su eterna obsesión. La mujer que lo estaba volviendo más loco de lo que ya estaba, ambos, agradecían que Griffin estuviera enfocado en Joanna, así no serían el objeto de su obsesión, sabían de lo que era capaz, sin embargo, estaban en medio de su locura, pero tampoco era para lamentarse, en realidad se estaban divirtiendo, no era la primera vez en todos sus siglos de vida que habían ido a la guerra contra reyes, se los habían comido a todos, incluso habían devorado su historia, esta nueva pelea no representaba mayor problema, para ellos, era otra más de muchas. Griffin asintió con la cabeza con desinterés, enfocó los ojos en Gal, quien puso la espalda recta, luego, un veloz puñetazo le voló la quijada, tan rápido y violento que Gal apenas se dio cuenta que su mandíbula había desaparecido en su totalidad, la sangre salpicó y llenó gráficamente la pared y al propio Griffin que miraba a Gal como diablo, Ginebra se paralizó mirando con los ojos abiertos el hoyo en donde momentos antes era la boca de Gal, el Gul se llevó una mano a la herida mirando a su líder con ojos bien abiertos, de poder hubiera gritado de dolor, pero solo un desagradable gorgoreo emergió desde el fondo de la garganta. -Si vuelves a intentar ocultarme las cosas-, lo miró fijamente – voy a devorarte por el culo, además-, Griffin sonó tremendamente aburrido -cállate de una puta vez-. Gruñó y Gal asintió con la cabeza salpicando la piedra del suelo, para luego mirar a Ginebra con una seriedad tan fría que a ella le sacudió los huesos. - ¿Algo que quieras compartir Ginebra? -Le dijo y ella se relamió los labios con odio en su mirada. -La malnacida esta adentro, con el espía y con el perro de Chariose, parece que esa perra planea algo-. Contestó y Griffin volvió a meter las manos a los bolsillos sonriendo. -Estoy seguro que es algo que involucra a Joanna-, suspiró -está loca por ella-. Dijo mordiéndose la lengua. - ¿Qué esperas que hagamos? – Ginebra se cruzó de brazos mirando la luz encendida de la habitación. Griffin se pasó la lengua por los labios mirando el edificio. -Síganla-, les ordenó -por ahora solo hagan eso-, volvió a suspirar ensombreciendo la mirada -ya abra tiempo de usarla contra Chariose-. Griffin miró la oscuridad. Ginebra sonrió genuinamente mientras la quijada de Gal comenzaba a formarse de a poco. -Si es lo que deseas Griffin-. -Debemos concentrarnos por ahora en Joanna-, ahora si no había diversión en ninguno de los tres, el solo mencionarla los forzaba a borrar todas sus sonrisas – debemos encontrarla-, un destello amarillo atravesó el ojo dorado de Griffin -es mía, siempre lo ha sido, nos pertenecemos incluso antes de encontrarnos, no voy a dejar que se escape de mis manos-, el frio se acentuó congelando la madrugada, las auras oscuras se remolinaron ante la maldad de Griffin -encuéntrenla y tráiganmela-, el rubio enfocó su atención en la luna, la que era enorme y blanca, como una novia misteriosa y luminosa que aguardaba, como él -Chariose se desmoronará, se destruirá, porque haré que ella sea quien le mate lo que más ama-. … Por más que se cubría el cuerpo con los brazos cruzados para apagar el frio intermitente en su cuerpo, Enith parecía no poder sacárselo por mucho que frotara sus brazos temblorosos mientras aguardaban en la puerta de la habitación de Bowie en medio de temblores de frio y miedo. Dosel se mantenía un paso lejos de ella, con el arma agarrada firme en sus manos, alerta de que algo pudiera saltarles encima de un momento para otro, los ojos marrones del chico se clavaron en la espalda temblorosa de la modelo, vio su piel blanca e inmaculada sacudirse en pequeños temblores que ella trataba de disimular moviéndose, reprimió las ganas de pasarle la mano por la nuca, en un impulso por calmar el terror escondido en el rostro de piedra de Enith, jadeo apretando los labios, deseaba poder calmarla, incluso desde esa primera vez que ella había llegado al campamento en las fronteras Este de las murallas, estaba atardeciendo aquella vez, y ella y él se habían reunido para acordar su ida y llegada a la prisión de losas, lugar donde se encontraría con aquella monstruo de pelo rojo que aún le cortaba el aliento de solo pensar en lo hermosa y miserable que lucía. Desde aquella vez, en que él había tratado con Enith ser su mandadero, ella le pareció hermosa, sumamente atractiva ataviada en lino y zapatos de tacón, por lo que, ahora, mientras esperaban en medio de un desierto pasillo, helado y tenebroso, la necesidad de, aunque sea acercarse y olerle el pelo, lo carcomían. Un ruido los distrajo, su corazón acelerado no hacía más que arrojar señales a su cerebro de que estarían a salvo si solo cruzaban el umbral de la entrada, luego la modesta puesta se abrió de un rápido movimiento que reveló el rostro modorro y aterrado de Bowie, quien encontró los ojos bien abiertos de Enith, jadeó con las ganas de arrojarse a los brazos de su amigo, se limitó a abrirse paso al interior como un auto acelerado haciendo que el ex general apartara su cuerpo, Dosel apretó los labios dudando, pero moviéndose para entrar, se topó con los ojos entrecerrados de Bowie, quien lo miró con una evidente expresión de irritación, Dosel buscó con los ojos a Enith, a quien miró sentarse cansada en la silla de la mesa frente a la entrada. -Tú eres el que me ha estado siguiendo-. Escupió Bowie con repudio mirando la delgada cicatriz atravesando el ojo y el rostro burlón del soldado, Dosel se remolinó incómodo apretando el arma en sus manos, lo que menos quería era que Enith lo despachara en esos momentos, temía regresar solo a las calles y mucho menos, quería una confrontación con el famoso Bowie. - Solo estaba haciendo mi trabajo-. Dosel se encogió de hombros mirando a Bowie con una media sonrisa. Bowie apretó los labios girando su mirada para atravesar a Enith con la mirada, sin apartar su cuerpo de la entrada. Enith soltó un largo suspiro. - ¿Tú eres responsable de esto? – Bowie parecía molesto. -Ya déjalo pasar Bowie, le estoy pagando, además, es mi guardia personal-. Enith se cruzó de brazos, el ex general entrecerró los ojos comprobando las capacidades de su amiga. Pero, luego de sentir como la rabia se le estacionaba en la garganta, relajó los hombros vencido, para después mover su cuerpo envuelto en una pijama oscura, dejando pasar a un soldado que cerró la puerta a sus espaldas sin despegar los ojos de Enith. - ¿Y se puede saber porque estabas pagando para que me siguieran? - Preguntó Bowie, pero luego volviendo a entrecerrar los ojos apuntó a Dosel con desdén -Es por eso que supiste donde encontrarme ¿verdad? -Un escalofrió subió por la espalda del ex general de saber que había quien lo había seguido hasta su lugar de hospedaje. -Si-. Le contestó tajante la modelo, la que ahora que se sentía segura podía sacar las frustraciones que había sentido hacia apenas unas horas. Bowie se sentó en la silla frente a Enith cruzándose de brazos, Dosel se mantuvo de pie tras la modelo. - ¿Cómo coño saliste del castillo? Enith, ¿Qué estás haciendo? ¿Qué quieres de mí? -Preguntó, pero una miseria asomaba de su voz tan vivamente que Enith sintió como su amigo se estaba apagando, ella, recorrió fugazmente la pequeña habitación, comprobó lo descuidada que estaba, el polvo en los escasos muebles, la comida todavía en paquetes y, sobre todo, las botellas medio vacías en la mesa, el sillón y el suelo enmoquetado. Enith se pasó la lengua por los labios, aterrada de descubrir como Bowie estaba terminando con él mismo. -Tengo mis métodos para salir-, ella cruzó una pierna sobre la otra, ocultando su temor por Bowie con altanería -además, le pague a Dosel para que te siguiera porque quería encontrarte, claro está-. Confesó y Bowie encontró los ojos del espía personal de Enith. Bowie apoyó los codos sobre la mesa para masajearse las sienes ¿Cuándo podría vivir tranquilo? - ¿Y para que me querías encontrar? ¿Quieres molestar? - La modelo comprobó como los ojos de Bowie estaban enmarcados por los desvelos y la pena, ella se mordió el labio inferior mirando a su amigo con ojos intensos. -Si piensas que vengo por algo tan vano como molestar, denota lo poco que me conoces-. Enith sonó firme a pesar de que minutos antes, sentía como se desmoronaba. Dosel se pasó la lengua por los labios mirando a Enith con orgullo. Bowie soltó aire negando con la cabeza. - ¿Entonces que estas tramando? - Enith fue cuando transformó su rostro en una mata de seriedad. -Tú eres el único que podría ayudarme a encontrar a Joanna-. Masculló tomando por sorpresa a Bowie, y a Dosel quien la miró con ojos bien abiertos. - ¿Qué? -Casi Dosel responde al unísono que Bowie, solo que su voz se atoró en mitad de su garganta al sopesar todas las cosas que podrían pasar si Enith estaba dispuesta a buscar a ese monstruo, él frunció el entrecejo ¿Qué pensaba hacer ella? - ¡Debes estar loca! -Bowie casi se levanta de su asiento, Enith levantó las manos en señal de tranquilidad. - Debes ayudarme…- - ¿Para qué Enith? – -Joanna es el motivo por el que estamos en guerra-, Enith sonó desesperada – es quien tiene a su majestad vuelto loco-, pese a que parecía una idea absurda, Enith parecía convencida, sus ojos cristalinos se esforzaron por no llorar -piénsalo Bowie, si la encontramos podemos persuadirla para que desaparezca o nosotros podemos encerrarla, ella…- - ¡Basta! -Bowie se levantó de su asiento tirando su silla, ambos se miraron con intensidad, la mirada desorbitada de su amigo le provocaba un escalofrió en la espina, Dosel apretó su arma mirando la mirada colérica de Bowie, estaba listo para quitárselo de encima a Enith si este se arrojaba sobre ella - ¿Acaso te estas escuchando Enith?, lo que estás diciendo es absurdo, y suicida-. Bowie parecía decepcionado. Enith tragó el nudo que se le formó en la garganta, se contenía de romper a llorar. -No has visto como esta su majestad-, su voz sonó quebrada, Dosel agachó la mirada dándose cuenta como a ella le afectaba hablar de Chariose, Bowie pestañeo mirándola con sorpresa -no solo yo me he dado cuenta de lo trastornado que esta-, las manos de la modelo se cerraron en puño en su regazo -no duerme, por las noches puedes escucharlo susurrar el nombre de Joanna abrazado a una almohada, se le escucha murmurar que “debe matarla”-, Enith apretó los labios -no está alimentándose bien y parece que tiene la mente en otro lado, Bowie-. Ambos hombres la vieron agachar la mirada para disimular una lágrima intrusa que rodó por sus pálidas mejillas, Dosel soltó un suspiro mirando a Bowie con ganas de estrechar a Enith en su pecho. -Creo que ella tiene razón-. Bowie lo fulminó con la mirada, pero, al contemplar la preocupación en el rostro del soldado, relajó los hombros regresando a su asiento, soltando un suspiro cansado. Se hizo una pausa, los tres no se miraron, en cambio, aguardaron a que alguno rompiera con la tensión en el ambiente. -Yo creo que tienes la razón a medias Enith-. Intervino Bowie cruzando los brazos en su pecho, haciendo que ella levantara la mirada para verlo fijamente. -¿?- -Si, creo que debemos buscarla-, Bowie desvió la mirada -yo también lo he estado pensando-, frunció el ceño -pero, también creo que la mejor forma de ayudar para parar esta guerra es con Joanna de nuestro lado-. Musitó en un hilo de voz, Enith abrió los ojos tan grandes como su cara. -Ella no es capaz de elegir un bando a favor del reino-, sonó resentida - ¡es un monstruo!, son sus intereses de muerte lo que le importan-. Escupió con un cosquilleo en las manos, aun y con su mente imaginando a Joanna ser devorada viva por Griffin en una cueva desierta. -Yo también lo pensaba-, Bowie y Enith se miraron fijamente -he estado investigando-. Dijo y Enith ladeo la cabeza como un ave mientras Dosel esperaba con impaciencia -Parece ser que Joanna no ha dado partido en esta guerra-. - ¿Cómo? -Ahora fue Dosel quien interrumpió. -Parece ser que ella no ha peleado-, levantó sus ojos para mirar a una Enith y a un Dosel silenciosamente sorprendidos -todo este tiempo ella no ha matado a nadie-. - ¡Como dices eso Bowie! -Enith ahora es quien casi salta de su asiento - ¡Mato a Lydia frente a nosotros! - -Si, pero si lo piensas mejor, Griffin estaba allí-, dijo y Enith parpadeo pensándolo por primera vez -él le estaba gritando si mal no recuerdo, no se los detalles, pero tú también estabas allí, parecía que Griffin la estaba enloqueciendo-. Dosel se remolinó frunciendo los labios, lo que estaba diciendo Bowie era completamente imposible. -Bowie, no…- Enith parecía haberse terminado sus palabras, su mente la ponía a pensar, a repasar acontecimientos, buscando detalles que pudieran darle la razón a Bowie. -Mis sospechas se confirmaron la otra noche en el bar-, desvió los ojos a Dosel quien parecía remolinarse los sesos -descubrí por buena fuente que Joanna parece ser que, no atacó a nadie-, él se relamió los labios con un temblor recorriéndole las manos – en cambio, se volvió contra Griffin, atacándolo, haciéndolo irse-. Se hizo el silencio en la pequeña habitación alquilada, Enith y Dosel estaban completamente silenciados, en sus cerebros no podía creer las palabras de Bowie, ¡es que era imposible!, Dosel casi se sienta sobre la moqueta repasando imágenes de aquella pelea de la Avenida, él había estado allí, solo que maldecía haber estado lejos de donde se encontraba Griffin, recordó haber peleado con todas sus fuerzas, pero no había logrado ver, ni al rey, ni a Griffin y mucho menos a Joanna, pero, lo que si tenía sumamente presente, era que los Gules habían escapado de pronto, que la pelea se había visto interrumpida por su inesperada huida. -Eso, eso no puede ser…- Enith casi se lleva las manos a los labios al sentir que ella era quien era el mal, que incluso, a pesar de que Joanna era una caníbal, ella era la verdadera villana de la historia, sus tripas se remolinaron dentro de su vientre. -Enith-, interrumpió sus pensamientos la voz de Bowie hablándole con seriedad – si traemos a Joanna del lado de la corona, quizás ella sea capaz de detener a Griffin, quieras o no, es la única que sabe cómo matarlo-.
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