LUCIEN El eco de las botas policiales resonaba en el piso de concreto pulido de mis galpones. Miller se pavoneaba con su orden judicial como si fuera una medalla de honor, mientras sus hombres revisaban cada rincón. Perfecto. Todo estaba perfectamente ordenado, como siempre. Mi TOC se manifestaba especialmente en lugares como este. Cada contenedor, cada estante, cada caja... todo tenía su lugar específico. Incluso el polvo parecía temer desordenar algo. Mis dedos se movieron instintivamente, contando en silencio. Uno, dos, tres... —¿Encuentra lo que busca, detective? —pregunté, permitiendo que el sarcasmo goteara de cada palabra. James Miller se giró, sus ojos entrecerrados con suspicacia. —Aún no terminamos, Blanchard —su voz profesional no ocultaba del todo su animosidad—. Cuando s

