—Nadie nos escucha, cariño. Durante un par de horas nos dedicamos a platicar con los invitados y cuando por fin llega el momento de subir al escenario y preparar el perfume que será subastado esta noche, aprieto con fuerza la mano de Nathan y observamos como uno de los químicos de Oliver sube para replicar el perfume que Pierre y yo con tanto esfuerzo creamos hace semanas. Cuando termina con ella, pasan algunos cuantos jueces y dan su calificación. —Ese puntaje debería de ser tuyo —sisea Nathan, acercándome un poco más a su cuerpo cuando ve que al final termina con una calificación de nueve punto, dos. —Eso no importa. —El imbécil cree que con eso podrá ganar —continúa refunfuñando, por lo que solo recargo mi cabeza en su pecho y observo como uno a uno suben los químicos que se encarg

