—Yo no puedo ser tu abogado —comenta con pesar. —Lo entiendo, eres su mejor amigo y no quieres perder su amistad —asevero ante su negativa. —No es por eso —replica, tomando mi barbilla y obligándome a mirarlo—. Es solo que después de lo de mi hermana, su exesposo hizo todo lo posible por qué no pudiese volver a ejercer y lo logró. —Yo lo lamento —me disculpo apenada por desconocer algo tan delicado. —No debes de disculparte, es por ello por lo que prefiero ser un simple chófer, además así tengo la oportunidad de partirle la cara a cualquier bastardo sin temor a que me amenacen con no volver a ejercer. Incluso podría hacerlo con Nathan si así lo deseas —sugiere intentando hacerme reír, algo que es imposible al sentirme rota por dentro—. Tengo un amigo con el que estudié hace años, ha

