Tomo los papeles que me tiende y confiando plenamente en mi abogado, firmo en el recuadro que me corresponde para después, esperar a que Nathan haga lo mismo. —En un plazo de un mes, el divorcio debe de ser oficial —anuncia uno de sus abogados. —Que sea en dos semanas —sisea Nathan y ante lo cual suelto un resoplido de desdén—. ¿Qué te resulta tan gracioso? —Creo que una semana sería lo ideal, ¿se puede en ese tiempo, Matteo? —cuestiono al hombre junto a mí. —T-trataremos de presionar para que así sea —farfulla sorprendido por nuestra solicitud. —Veo que estás desesperada por separarte de mí y correr a los brazos de tu amante —gruñe Nathan. —Te recuerdo que quien solicitó el divorcio fuiste tú, yo solo estoy aceptando lo que pediste —replico, poniéndome de pie y avanzando hacia la s

