Tiempo presente —¿C-cómo nos encontró? —cuestiono a Aiden—. Se supone que él no tendría forma de averiguar que estamos aquí —sollozo, sin dejar de mirar hacia atrás, mientras sostengo mi pequeño vientre. —Tranquila, él no podrá seguirnos —asevera, ayudándome a subir a su auto. Casi al instante el chófer arranca y al cabo de unos minutos llegamos a la casa donde ahora vivo con Ginevra. Con manos temblorosas abro la puerta, por lo que Aiden me lleva hasta la estancia donde me ayuda a sentarme. —Cuídala en lo que regreso campeón —le pide al pequeño Henry, quien me entrega su pelota y sonríe. —No te vayas, por favor. N-no quiero quedarme sola —balbuceo sin dejar de llorar. —Iré por un vaso con agua, no te dejaremos sola —asegura antes de salir de la estancia y dejarme al cuidado de su p

