—E-eso no puede ser posible, ella no… Mi madre regresa a la habitación y tomando la jarra de la mesita de noche se sirve un vaso de agua. […] Al día siguiente, cuando bajo por mi desayuno, abro el periódico y en primera plana aparece una foto de Giselle y el idiota de Nathan tomados de las manos, provocando que se me quite el apetito y que los mire con odio. Leo la nota y cuando se menciona que mi esposa me pagó con la misma moneda después de tantos años de serle infiel con mi asistente, gruño de frustración. —Esos infelices se están dando un festín con todo lo que sucedió ayer por la noche —refunfuña mi padre, dejando otro periódico a su lado—. Seguramente todos le pidieron a su imprenta que sacaran esto como nota principal y no quedarse atrás. —Se me ha ido el apetito. Iré a la emp

