Había abrazado a su tía, ahora se encontraban sentados en las sillas del comedor cerca de la mesa, hablando de varias cosas.
—Bueno tu primo Francisco se casará este viernes.
—Con ¿Quién? tía. —le pregunta.
—Con una joven de Nuevo León que conoció, ahora que se fue a vivir haya.
—Entonces no te quedaras mucho.
—No hijo, tengo mi boleto para irme pasado mañana, pero de paso quise venirte a ver ya que fui la vez pasada, me disté tu dirección.
—Sí, si lo recuerdo tía y mi tío.
—Ya sabes hijo trabajando, ahorita salió de viaje construyendo un edificio en Baja California Sur.
—Entonces no estará en la boda de mi primo.
—Si precisamente él va a volar, para allá nos encontraremos.
—Has visto a mi mamá.
—Claro ella está bien e igual la invite a que fuera.
En eso que ellos hablan y Karina solo escucha, se levanta por un instante, a lo que Oliver voltea a verla.
—Ya vuelvo, escucho que sonó mi teléfono.
A lo que Oliver solo asiente y vuelve a la conversación con su tía, mientras se va dirigiéndose hasta la habitación, entrando termina escuchando:
—Qué bueno que mi mamá vaya.
La verdad no era ninguna llamada, decidió dejarlos hablar solo a ellos, va ella hacia uno de los cajones de su tocador que abre tomando el sobre que tenía guardado, siendo que anteriormente lo había tenido en un cajón de la cocina.
—Entonces ella es tu novia. —dice tía Andrea.
—Si no tenemos mucho viviendo los dos.
—A penas aprenden a vivir juntos.
Con algo de pena asiente, y bebe de su vaso de vidrio de limonada.
—Bueno la chica es bonita y agradable.
—Si tía la quiero mucho.
—Qué bueno hijo y que me cuentas de tu hermano Oscar, es al único que no he podido ver.
—Bueno tía, conoces a lo que mi papá se dedica.
—Lo sé nadie es perfecto, imagino que está en los mismos pasos.
—Así es tía y la verdad no sé nada de Oscar, no lo he visto desde la última vez que la familia estuvo reunida, en tu cumpleaños.
—Cierto ya hace mucho de eso hijo.
Ellos seguían hablando, mientras tanto ella mira el sobre detenidamente, buscando quien lo envía, cosa que no lo encuentra o que tal vez la tinta se borró, no se queda mucho en el cuarto, no quiere que lo note Oliver a lo que sale de ahí volviendo con ellos.
Se encontraban riendo cuando Karina se sienta, escuchando la conversación de Oliver, no pregunta nada a ella quien fue el que la llamo.
—Pero dime Karina, ustedes como es que se conocieron.
—Bueno nos conocimos por una amiga en común, en un cumpleaños.
—No me digas que mi sobrino estaba de payaso.
—Usted lo sabe.
La tía Andrea asiente.
—Siempre le han gustado los payasos, en un buen sentido, y bueno como ya lo sabes le gusta trabajar de payaso, deja que llegue eso del día de muertos.
Karina voltea a ver Oliver quien asiente con una sonrisa.
—Y no me encontraba con el atuendo de payaso tía, era el cumpleaños del hermano de nuestra amiga Nancy quien nos presentó.
—No crea que en ese instante salimos, dejamos de vernos, ya después vinieron las citas.
Tía Andrea escuchaba a los dos sonriendo al ver a ambos.
—Y ahora viven juntos.
—Si. —responden los dos al unísono.
Tía Andrea ya había hecho algunas preguntas más a Karina, para conocerla un poco más sobre ella, trabajo y familia.
—Pues qué bueno que los encontré.
—Si. —responde Oliver.
Al a verle mencionado a la tía que casi no están en casa.
—Y donde te estas quedando tía.
—En hotel fortín, pero ahora que veo debo irme, pero antes de que se me olvide quiero invitarlos a venir a Jalisco, ya que celebraremos el día de muertos, ya sabes Oliver la casa es grande no es necesario que se queden en un hotel.
—Gracias tía.
—No lo piensen, solo vayan, igual invite a parte de la familia quisiera que todos fueran, pero ya sabes cómo son, serán bienvenido.
—Gracias señora Andrea.
—Bueno me despido y espero vernos haya.
—Si gracias tía.
Los dos se despidieron de esa señora agradable, al proponer Oliver de irla a dejarla a donde ella quisiera, a lo que su tía acepta con gusto.
—No quiere venir.
—No tengo cosas que hacer.
—Está bien y ¿Quién fue quien te llamo?
Ella pone una mirada confusa.
—Cuando te hablaron al teléfono.
—Una amiga, anda acompaña a tu tía.
—Vuelvo enseguida.
Karina asiente al decir de nuevo adiós, hasta que la tía y él salieron del departamento.
Ya sola en el departamento volvió al cuarto, sentándose a la cama tomando la carta que se encuentra abriendo, al leer.
Hermano Castillo, necesitamos hablar.
Solo cuatro palabras en una hoja al pensar y preguntarse, “el por qué lo llama Castillo”, y que este escrito en cursiva a lo que decide salir de la habitación al despacho de Oliver, a mirar papeles donde vienen sus nombres.
—Oliver Fuente. —dice ella sola.
A lo que busca otras cosas, entre sus cajones o sobre el escritorio que solo se repite al leer en su mente.
Oliver Fuente, Oliver Fuente, Oliver Fuente.
Y solo repetirlo en cada papel que lee, es como decide buscar alguna credencial o documento que realmente comprueba que es Fuente, no un Castillo, continúa buscando igual ordena las cosas como estaban.
—Amor ya llegué. —dice fuerte Oliver al cerrar la puerta.
Karina al escuchar que ha llegado, cierra rápidamente el cajón donde buscaba.
—Nena, ¿que buscas en el escritorio? —pregunta Oliver.
Karina voltea a verlo dándose cuenta que se encuentra en la entrada de la puerta, a lo que ella sonríe.
—A vine a dejarte esta carta que estaba en la cocina. —dice al mostrar la carta que está tomando.
—Ok solo déjalo en el escritorio, ven traje algo.
—Si oyes tu tía Andrea es hermana de tu papá o mamá.
—De mi papá.
—A, pero no trabaja verdad.
—No ella es ama de casa.
—Me agrado tu tía.
—Igual ella a ti.
—Bueno, que trajiste.
—Pase al mercado donde encontré plátanos, podrías hacer ese postre que me diste a probar la otra vez.
—Pero.
—También traje el queso.
—Bueno.
Así es como ambos en la cocina comienzan a preparar aquel postre de plátano con queso, mientras escuchan música, pero Karina piensa aun en la palabra y en mirar con extrañeza a Oliver, algo que evita que él se dé cuenta.