“¡Podías dejar mirarme! ¡No tienes que estar mirándome todo el rato! Ella le acusó. “Para su información señorita, no estoy mirándote, ¿y como lo sabrías si lo estuviera haciendo? “¡Si, claro!”, ¡y yo me lo creo! “Me da igual lo que creas”. Ambos se quedaron sentados en silencio, durante un tiempo, Murdock se quedó mirando fijamente a las llamas. Rose comía el pescado rompiéndolo en trozos pequeños. Ambos estaban perdidos en sus pensamientos. “Finalmente Murdock tuvo una idea para poder vestir a Rose de arriba abajo”. “¿Quieres más pescado, pregunto el por encima de su hombro?” “No, ahora no” Dijo ella con tono de arrepentimiento. “¿Me das agua, por favor?” Murdock le pasó la cantimplora. Ella parecía que le daba vergüenza pedírsela” “Volveré en un momento, quédate donde estas y e

