—¡Mira Nadia querida hay libélulas! —Si Adriel también hay luciérnagas… son muy bonitas. A pesar de que ella sonreía su mirada seguía triste. —¿Quieres regresar a la taberna? —No yo la verdad estoy disfrutando este estanque y no quiero seguir escuchando los desprecios de mi padre… no entiendo porque no me quiere… —Porque esta celoso y dolido… eso a veces causa ira y hasta odio, pero no es contra ti mi amor… es hacia mí, tu madre, tu abuela, tus bisabuelos y toda la demás familia… desgraciadamente preciosa tenemos un pasado… terrible. —Pero acaso no me ve… que soy una hibrida mitad vampira. —Pues no porque solo ve que eres demasiado bella. Ella me sonrió con esos hermosos labios rosados. —Adriel cuando yo cumpla 18 años serás mi pareja verdad… —Por supuesto que si… si te he esperado

