No todo en las relaciones era el sexo. Por muy bueno que fuese el sexo, siempre había un punto de inflexión donde alguno de los dos quería más, y en este caso fue Veronika, quien después de casi una semana a solas con él, quiso más. No había ninguna queja con relación al sexo, y encerrarse en la habitación a coger era fabuloso, pero necesitaba más. Necesitaba saber más de él. Necesitaba conocerlo. Había mucho de él que ella desconocía, y que continuaba siendo oculto. Kirill era un hombre de pocas palabras, que solo respondía lo poco que ella se atrevía a preguntarle. —Salgamos —le dijo ella una tarde antes del anochecer, cuando Kira estaba en su habitación y Roca estaba buscando algo más que cazar. Solo estaban ellos dos en la fogata—. Vayamos al río. Kirill era incapaz de decirle no, y

