No suele tomar su teléfono apenas se levanta, no lo revisa hasta después de desayunar con Rossaline o Nick a veces. No le interesa mucho pero aparte las personas con las que habla, sus amigos y familia, comienzan a contestar los mensajes alrededor de las diez. Casi siempre, no es que sigue una rutina estricta tampoco. A las siete de la mañana, sus conocidos no están dormidos, quiere pensar, sino que están ocupados como para contestar o mandarle mensajes. No es algo que piense tampoco, no es consciente que sus conocidos no contestan sus mensajes hasta las diez hasta que recibió un mensaje a las siete de la mañana. El pitido molesto casi lo hace gruñir y tirar su teléfono contra la pared pero entonces, y si siempre fue un gruñon de la mañana pero estando embarazado, ni se imaginan. Reaccionó

