Jessica pensó por un momento que estaba viviendo una pesadilla. Por primera vez en su vida, estaba siendo humillada, por la persona que menos pensaba que podía hacerle algún daño, sin embargo; ahí estaba frente a ella, como un perro mostrando la yugular ante la amenaza de un alfa, como señal de ¿rendimiento? ¿desde cuándo Jessica Yagüe se rendía tan fácilmente ante una humillación como la que estaba pasando en ese instante? — Maldita zorra ¿cómo te atreves a pedirme tal cosa? —dijo Jessica entre dientes. Enith llamó al mesero con la mano. El empleado del lugar fue a su lugar de inmediato. — Me podrías traer dos copas de su mejor vino, por favor —pidió Enith volteando a ver a Jessica— ay, pero qué tonta soy! ¿Sabe qué joven? que sea solo una, porque aquí la señora está embarazada. Mej

