Aquiles sentía que su mundo se venía abajo ¿cómo era posible que esto estuviera pasando ante sus ojos? Se preguntaba una y otra vez, no pudo avanzar solo quedarse estático ante la mirada del resto de los accionistas que lo desnudaban con la mirada, tratando de leer los pensamientos que transitaban por la mente del hombre de la barba perfecta. — ¿Qué esperas para sentarte Aquiles? —dijo Fernando insistiendo. — ¿Quién es el nuevo presidente de la compañía? —su enojo comenzaba a salirse un poco de control, viendo directamente a su tío Fernando, quien se encontraba al lado de la silla de presidencia— ¿acaso eres tu viejo desgraciado? —Aquiles había dado un paso para tomar por el cuello a su tío, pero una voz masculina lo paralizó. — Todo este tiempo lo único que estuvimos haciendo, fue jug

