Capítulo 12 – El primer amor de Ava.

2987 Words
Capítulo 12 – El primer amor de Ava. Ava A la mañana siguiente, la abuela y la tía planearon un día compras, por suerte yo tenía clases de música, y ese era mi único escape para salir sola, aunque sea por unas horas. Así que la abuela prometió buscar algo bonito para mí, lo cual considere innecesario, ya que la que debería resaltar era Gaby. Como lo dije antes las hermanas San Miguel hemos sido presionadas para aprender de todo, mientras hermana toca el chelo de una manera excepcional, yo preferí aprender piano, se me hace más delicado, melodioso y sofisticado. Luego de dominarlo a la perfección, decidí aprender violín, para seguir saliendo con Dylan, mi novio. Como a papá le gusta que aprenda más y más cosas, no se negó a darme gusto. Al salir de casa, camino hacia la calle principal, tomo un taxi, que me lleva al centro y me deja sobre la avenida principal, pues me gusta caminar el resto del camino hacia estudio de música del Padre de mi novio. Mientras camino respiro un poco de ese aire limpio y libre de Gerardo San miguel. Al llegar al edificio donde suelo tomar mis clases, saludo al portero y luego sigo caminando hasta el taller donde está él, me detengo en la puerta, para admirar la dedicación que le pone a cada una de sus creaciones de manera sigilosa. Dylan Aguirre es un luthier, violinista y pianista de nacimiento, su padre fue gran violinista, su madre una pianista destacada en el país. Formaron parte de una de las orquestas más importantes del país, también viajaron por el mundo y abrieron este estudio de música en el mismo edificio donde el padre, el Sr. Augusto Aguirre, tenía su taller, cuando Dylan nació. El abuelo de mi novio era un luthier muy reconocido a nivel mundial, muchos artistas de todo el mundo venían a él solo para que les creara los instrumentos musicales más bellos, elegantes y sofisticados, tiene fotos que lo comprueban. Por suerte Dylan heredó todo el talento de su familia, su abuelo le enseño desde niño a producir todo tipo de instrumento de cuerda. Ese taller es su herencia y como le gusta todo lo que tiene que ver con la música, sabe tocar algunos instrumentos, es un prodigio de la música, estudio música en una de las mejores escuelas del país. Toca el piano, la guitarra, el chelo, el violín y otros tres instrumentos más, pero sus instrumentos favoritos son el violín y el piano. Se graduó a los 22 años, y su siguiente paso, es formar parte de la orquesta que lo tiene enamorado, la Orquesta de Cleveland, como primera instancia, porque su sueño es llegar hasta Berlín. Por eso se prepara desde hace mucho para su gran audición en una semana, Dylan es un soñador con convicción y ambiciones de triunfar, eso es lo que más admiro de él, además de ser un excelente ser humano y hombre muy trabajador, eso me incitó a aceptar ser su novia. Nos conocemos desde hace casi dos años, fue después de graduación, su padre le pidió que impartiera clases en el estudio mientras esperaba su gran oportunidad. Así que él fue mi maestro de piano y desde que nos conocimos nos caímos muy bien, hubo una química muy especial entre los dos y desde entonces somos más que amigos. Con él he aprendido muchas cosas lindas sobre el amor, el romance y la amistad entre un hombre y una mujer. Es atento, incondicional, romántico, cursi, respetuoso, caballero, inteligente y talentoso, es un sueño de hombre. Aun así, hay algo que me impide entregarle mi corazón por completo, tal vez sea por miedo a salir lastimada más adelante o porque sé que pronto acreditara su audición y tendrá que irse, eso sin duda me pone muy triste. Si soy honesta, nunca lo he reconocido frente a él o a alguien más, pero la verdad es que lo quiero mucho, es alguien muy especial en mi vida y se ha ganado un lugar en mi corazón. Sin embargo, soy una persona a la cual se le dificulta un poco expresar y aceptar sus sentimientos, me da miedo y es por eso que cree una barrera de inseguridades que me detiene a entregarme a él por completo. Tengo miedo de darlo todo y que después me decepcione, una vez escuche que papá cambio mucho después de casarse con mamá y de tomar su inocencia. No quiero eso para mí y mucho menos que por una metida de pata quedar embarazada y que todo termine en caos por causa de mi padre, lo sé, soy un poco paranoica y pesimista. Dylan por su parte es todo lo contrario, él es muy distinto en cuanto a expresar sus sentimientos y sueños conmigo, desde que estamos juntos, nunca ha dejado de decirme cada día que pasa cuanto me ama, lo importante y especial que soy para él. En muchas ocasiones me ha dicho que sueña con hacer una vida a mi lado, darme un hogar y una familia distinta a la que conozco, una que este llena de amor. Dylan me describe un futuro tan hermoso que me asusta, no dudo de sus intenciones, si no dudo de mí misma, no sé si seré capaz de hacer realidad sus sueños. No es como si tuviéramos una esfera de cristal que nos visualice el futuro y nos demuestre que todo será perfecto. ¡Ojalá fuera así de simple! A un así, no puedo evitar emocionarme, qué mujer no sueña con una vida de cuentos de hadas, sus palabras, sin duda, me hace soñar con dos cosas en las que no creo fielmente. El amor y el matrimonio, el primero, sé que es un sentimiento bello, inexplicable, inesperado que llega en el momento que menos lo esperamos, es algo que no podemos evitar y que a veces siento que no es lo mío. No sé si estoy dispuesta a entregar mi corazón sin importar que pueda ser destruido, porque, así como es hermoso, también puede ser muy doloroso y es a lo que le tengo más miedo. El segundo para mí no es más que un simple acuerdo, si me lo preguntan opino que no es necesario plasmar en un papel que estarás con alguien el resto de tu vida. Con sentirlo, desearlo y esforzarte para que todo esté en equilibrio entre dos personas, además, de ser fiel a tus sentimientos, es más que suficiente para estar con alguien. Y basado en la experiencia y el ejemplo familiar, es lo último en lo que pienso, no sé si en el camino logre encontrarme con alguien digno de mi amor o que por lo menos me acepte en todas mis facetas. Es por eso que dudo mucho cuando mi novio me dice todas esas cosas, suspiro y si me las imagino, es hermoso, pero soy demasiado realista, aún no estoy lista para ese nivel de vida. Primero quiero terminar mi carrera, trabajar, conseguir todo lo que deseo por mi propia mano y luego vendrá lo demás, mi lista es larga y espero cumplirla. Luego de analizar todos pros y contras, regreso a la realidad y prefiero no darle esperanzas vacías, por eso siempre termino diciendo que aún soy muy joven para reflexionar en ello, incluso le he insinuado que, si alguna vez conoce a alguien mejor que yo, que yo lo entendería. Pero él se niega a la idea, respondiéndome que esperara por mí lo que sea necesario, y luego cambia de tema, contándome sus sueños y aspiraciones en la vida. Es bello ver como ama y se apasiona por la música, sobre todo es envidiable como su familia lo apoya en todo, su familia es muy sencilla a pesar del prestigio que se han ganado a lo largo de los años. Son gente educada, sencilla, hospitalaria y humilde. Lo observo embobada su manera de tratar la pieza en su mano, es un violín y el proceso es muy detallado, pero aun así todo lo que hace con sus manos es perfecto. Bueno, todo el hombre es bello, alto de cuerpo atlético, labios carnosos, ojos cafés, cabello perfectamente peinado y porte elegante. Percibe mi presencia y sin mirarme… — ¿Vas a seguir ahí escondida, admirando mi belleza o vas a venir a darme un beso? – sonrió mientras me acerco a él. — Hola… engreído – sonríe mientras deja lo que hace para abrazarme y darme un beso deseoso, gracias a él sé lo que es besar, me dio mi primer beso y para ser el primero fue muy lindo y especial. — ¿Cómo es que siempre me descubres?, quiero sorprenderte y tú no me dejas. — Tu aroma es inconfundible… es tan dulce, delicado y delicioso que a veces me dan ganas de devorarte completita. Se acerca a mi cuello de manera peligrosa, aspira mi aroma y luego deja un beso que me eriza la piel, regresa a mi boca mientras sus manos se aferran a mis caderas, aprisionándome contra su cuerpo y haciéndome sentir su erección en mi vientre bajo. Sé que me desea, y para qué negarlo yo también tengo ganas de experimentar lo que se siente, sin embargo, le he dejado en claro que no estoy lista y él lo respeta. Intento alejarme un poco de él, pero no me lo permite, me aprieta más y por un momento me dejo llevar, siento que el calor que se genera entre los dos comienza a aumentar. Soy humana, también tengo deseos y debilidades, sobre todo cuando su lengua provoca estragos en mi cavidad bucal, pero siempre me controlo. De repente su mano se desliza hacia mi trasero apretándolo sin vergüenza, es ahí donde despierto de la fantasía y lo detengo. — D- Dylan… para por favor. — digo entre jadeos al separarme de él. — tenemos que parar. — Lo siento – junta nuestras frentes mientras regula su respiración. — no puedo evitarlo cuando te tengo tan cerca y te deseo demasiado mi alma. — sonrió ante su manera de llamarme. — Lo sé, pero aún no estoy lista para dar ese paso… debes ser más paciente, ¿sí? — Lo soy, te juro que lo intento, pero mi autocontrol está al límite mi alma, eres tan bella y apetecible. — dice entre jadeos y yo sonrió, luego dejo un último beso en su boca. — Comencemos… tengo el tiempo medido, mi abuela y mi tía Teo, están en casa. Comenzamos con las prácticas, las cuales me salen muy bien, no soy tan buena como él, pero lo domino bien y él no duda en halagarme. La clase dura unos 45 min y el resto de las dos horas, nos la pasamos hablado de todo y nada, solo temas banales… Mientras nos sentamos en suelo a comer golosinas y algunos aperitivos, siempre tiene muchas para mí. — Creo que has mejorado mucho, tanto que considero que en poco tiempo será igual o mejor que yo. — Eres un exagerado, apenas llevo tres meses. — Tres meses en los cuales has aprendido muy bien, has aprendido lo que otros demoran meses en dominar. — adula, seguro de sus palabras, pero solo me río. — es en serio mi alma, tienes talento para todo lo que te propones hacer, tus esencias que me vuelven loco, tus dibujos, el piano, el violín y si a eso le agregamos lo bonito que bailas y cantas… eres perfecta. Eres, como vulgarmente dicen, un estuche de monerías, hermoso. — le doy un golpe por hacerme sonrojar, él me da un beso. — Eres muy lindo – coloco mis manos en su rostro para dejar una caricia y él acuna su rostro en ellas. — no te imaginas cuanto te voy a extrañar cuando te vayas lejos de mí. — soy sincera, mis días con él son muy especiales, lo quiero mucho y me encanta estar con él. — No más que yo, alma mía. — lo abrazo y él responde de la misma manera. — por cierto, tengo algo para ti. — me separo de él y lo miro enarcando una ceja. — ¿Qué es? — Espera y verás – se levanta del suelo y camina hacia una especie de cajonera enorme de madera, saca un estuche color n***o, regresa a mí, vuelve a sentarse a mi lado, me lo entrega. — ábrelo – lo hago y mis ojos brillan, al ver un hermoso violín color rosa con algunos grabados de flores en color blanco, es bellísimo. — ¿te gusta? — Esto es hermoso, Dylan, ¿tú lo hiciste? — Claro que sí — responde con obviedad — lo hice, especialmente para ti, le puedes poner el nombre que quieras. Dylan me ha contado que cada artista decide darles un nombre especial a sus instrumentos, ya que son parte de sus talentos, a veces son nombres simples o a veces son frases que les recuerda algo importante. Él tiene más de diez, y el más valioso para él es el primero que le dio su abuelo cuando comenzó a practicar de niño, al cual llamo recuerdos de infancia. — Y, ¿Por qué el regalo? — Porque no sé si me acepten en la orquesta, pero si lo hago me iré por mucho tiempo y quiero que al ver este violín recuerdes que lo estoy dando todo por ti. Para poder ofrecerte un gran futuro lejos de la vida que te da tu padre. — sus palabras me hacen agua los ojos y trato de no llorar. Dylan, además, de ser mi novio, es un buen amigo, me escucha y me aconseja mucho. — y también es porque, creo que lo olvidaste, pero hoy es nuestro primer aniversario – dice y abro los ojos como platos, pues efectivamente lo olvide… con tanta cosa de mi hermana me olvide de algo tan importante. — Amor… cuanto lo siento, con todo esto de la graduación de mi hermana y ahora lo del compromiso me he olvidado de todo, qué mala novia soy. — me justifico apenada, pero su cara me deja un poco confundida. — ¿Estás enojado?, si seguramente… dios, soy una novia terrible. — No es eso… pero sin duda me has hecho el hombre más feliz del mundo, en este momento no importa que te hayas olvidado de una fecha relevante. — frunzo el ceño, un poco confundida. — ¿Ah? — Es la primera vez que me llamas amor, desde que aceptaste ser mi novia y se siente genial. — declara y me doy cuenta a que se refiere. — Tonto, pensé que era otra cosa – le doy un ligero beso. — pero en serio, discúlpame… y aunque no me acordé de todos modos te traje algo. — Ah, ¿sí?, y, ¿Qué es? – tomo mi bolsa, hurgo dentro de ella hasta encontrar lo que buscaba. — No es la gran cosa, es algo que hice pensando en ti y espero que te guste. — le entrego la pequeña botella con la fragancia, con las notas amaneradas que tanto le gustan, en cuanto tuve todo, lo hice inspirad en sus gustos. — feliz aniversario supongo. — bromeo y en respuesta me gano un beso en los labios, Dylan destapa la pequeña botella para inhalar del aroma. — Guau mi alma esto huele increíble. — ¿En serio? — Claro que sí, aunque no me sorprende si eres muy talentosa en cualquier cosa que hagas. — besa mi frente y esto es lo que más adoro de él, sus demostraciones de afecto desinteresadas. — ahora prueba el violín – saca un papel de su bolsillo. — qué tal si tocas esto. — ¿Qué es? — Es una partitura que escribir yo mismo… habla sobre lo que siento por ti. — lo miro a los ojos y sin más tomo el violín y lo hago sonar, la melodía es tan bella que me llega al alma, el amor de este hombre están puro que siento que no lo merezco. — Es muy bella – me acerco y lo beso, luego acaricio su mejilla con ternura – gracias, me encantaron tus regalos. — De nada… y ¿Qué nombre le pondrás? – pregunta con curiosidad, me quedo pensativa por un momento hasta que se me ocurre, que como es de su parte y él sin duda significa mucho para mí. — El primer amor de Ava. — sonríe feliz antes de abrazarme con euforia, al separarnos, toma mis manos y me mira directamente a los ojos. — Ava, quiero que esperes por mí. — parpadeo ante la petición – sé que aún eres joven y que quieres terminar de estudiar para trabajar y ser una mujer independiente. Yo te puedo asegurar que estoy dispuesto a esperar a que cumplas tus metas, porque te amo. — mis lágrimas comienzan a brotar, dios, no merezco a este hombre. — por mi parte me esforzaré al máximo para poder darte la vida que mereces, solo espera por mí, mi alma. — Te quiero Dylan. — lo beso sin darle una respuesta, siento un extraño hueco en mi interior, porque la verdad es que no quiero prometer algo que no sé si pueda cumplir, nadie sabe lo que pasara en el futuro, lo que sí sé es que sí, mi destino es estar con él lo aceptaré gustosa. Aunque también me pesa, no quererlo con la misma intensidad que él me demuestra cada vez que me mira y me besa. Pasamos una tarde muy bella, platicamos, reímos, bromeamos, todo fue tan especial como siempre que estoy a su lado. Le conté sobre el compromiso de mi hermana y sobre la reacción ambiciosa de mi padre y su madre, él me dijo que espera que Gaby sea feliz. Su padre fue su mentor en el chelo y ellos se llevan muy bien.
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