Ava
Habían pasado ya varios días desde que mi esposo y yo arreglamos nuestros problemas sentimentales y decidimos darle una oportunidad a nuestro matrimonio y al amor. Con un beso en público declaramos que no aceptaríamos a terceros en nuestras vidas, declaración directa para Dylan y Monse. De quienes no hemos sabido nada en los últimos días, o al menos no yo.
Sé que debería sentir alivio y tranquilidad por haberlos sacado de nuestras vidas, pero, algo me dice que no puedo cantar victoria aún porque sé que esos dos no se van a rendir tan fácilmente o al menos ella no. Mientras tanto, Kayden y yo disfrutamos de nuestra cercanía día a día, sobre todo él que no deja de seducirme para hacerme caer.
El otro día me dejo un regalo secreto en el closet, lo abrí y era un camisón de seda y encaje corto muy sexy, algo que ni en mis mejores sueños me habría imaginado usar. Dejo una nota que decía: “Lo vi y de inmediato pensé en ti” y también me pidió que lo utilizara cuando estuviera lista para él, gesto que le acumulo muchos puntos a su favor… la paciencia.
En los últimos días, han pasado algunas cosas un poco raras, mientras yo intento alejarme de Ivana, ella se acerca a mi hermana, quien desde que mi esposo y mi suegra hablaron con mi padre. Él dio su permiso para que pudiera ayudarme con los últimos pendientes que nos quedan con la boda, ya que Kayden debe trabajar. Por lo tanto, llega muy seguido a la casa.
Durante su estancia he visto que han tomado una muy cercana y extraña amistad con la señora Ivana, la cual obviamente me molesta, nada que venga de esa mujer puede ser bueno. Lo siento, sé que estaba tomando muy apecho la situación, pero la verdad me indigna que finja ser una dama cuando es una hipócrita, trepadora sin vergüenza, roba maridos. Por mi parte, hable con mi hermana y le pedí que tuviera cuidado son ella, pero cuando me pregunta la razón, me limito a decir cualquier cosa menos la verdadera razón…
Otras de las cosas raras que han pasado tiene que ver con Kendal y Casandra, tal parece que ella tiene problemas graves con su matriz, por lo que se ha sometido a varias pruebas. Solo espero que toda salga bien. Kendry también anda muy raro últimamente y lo malo que con tantas cosas encima ni siquiera he tenido tiempo de conversar con él como solíamos hacerlo. Ya que Monik, quien se hacía cargo de todo, decidió a último momento involucrarnos más en la que sería nuestra celebración.
Por la tarde Kayden y yo acudimos a una cita en el restaurante que se encargaría del banquete para degustar algunos platillos y elegir el que mejor nos agradara. Elegimos la entrada, plato fuerte, los aperitivos para la mesa, postres y el sabor del pastel de bodas, fresas con crema.
Kayden
Disfrutaba mucho de mis días con mi bella esposa, después de aquel beso, nuestra declaración de amor frente al imbécil, ese que se creyó que podía llegar a perturbar a nuestra relación… bueno si o hizo un poco. Pero al final el vencedor he sido yo, cuando por fin admití mis sentimientos por Ava y di por terminada mi relación clandestina con Monse. Definitivamente, no era sano seguir engañándola con un futuro y un amor que desde hace tiempo había desaparecido. Acepto que mi yo egocéntrico, mujeriego y todopoderoso Kayden Lynch, que se consideraba dueño del mundo, juzgó que su vida en medio de dos mujeres sería divertida y excitante. Pero nunca previne que desde que esa chica de ojos verdes llego a mi vida, todo a mi alrededor giraría en torno a ella.
Cada día que pasaba con Ava me daba cuenta de que estaba jodido, adoraba a mi hermosa muñeca, porque es mía y nadie lo puede cambiar. Lastimosamente, todo lo bueno tiende un declive que en mi caso se llamaba Monserrat, quien después de unos días sin saber nada de ella, volvió a llamarme de manera insistente. Y por más que ignoraba sus llamadas, estás se volvían cada vez más insistentes hasta el punto que me harte y respondí, solo para escucharla, rogar por vernos para conversar.
Obviamente, me negué, hacerlo era caer en un jugo de nunca acabar, la conocía a la perfección, Monse era demasiado chantajista y controladora cuando se aferraba a tener algo y mantenerme lejos de ella era lo mejor. Pero no me esperaba que me dijera que estaba a punto de suicidarse, colgué creyendo que era mentira, pero la maldita conciencia me traicionó y acudí a su llamado, todo para que fuera una maldita mentira. Me la había jugado y caí redondito, cuando intento acercarse más de lo debido, la rechace y le exigí que me dejara en paz. Me recordó las promesas que le hice y nunca me negaría a cuidarla y estar para ella, pero como un amigo, sin embargo, ella no deseaba eso y más no podía darle. Se lo hice saber y le destrocé el corazón, me dolió ser duro con ella, pero era necesario.
Por mi parte, decidí no mencionárselo a mi esposa, sé qué hacía mal, pero realmente no deseaba arruinar nuestros momentos íntimos que cada vez eran más intensos. Desde que accedió a dormir conmigo no desaproveche ninguna oportunidad para acercarme a ella, para seducirla, entre besos, palabras dulces y caricias traviesas, descubrí que ella me desea tanto como yo a ella. Punto débil que aprovecho para seducirla lentamente.
Después de llegar del trabajo cenamos en familia como es costumbre, luego de la cena subimos a nuestra habitación para conversar un poco antes de dormir. Ella me platica todo sobre su día con los preparativos de la boda y algunas otras cosas, me indica las actividades que debemos hacer juntos, por lo que me comprometo a organizar mi agenda para ayudarla.
Nos dimos un baño cada uno por su cuenta, nos colocamos los pijamas y nos acostamos en la enorme cama, lentamente me acurruco a ella y como he estado demasiado tiempo en abstinencia. No pudo resistirme y comenzó a seducirla, meto mi mano debajo de la sabana de seda y las deslizo lentamente sobre sus suaves y largas piernas. Paso por sus caderas, su brazo desnudo llegando a su cuello, donde aparto su cabello para besar deliciosa y suave piel, me costó un poco, pero logre que cediera ante mis caricias sin protestar.
Mi mano se cuela debajo de su blusa, ella voltea para protestar porque es la primera vez que voy más allá, sin embargo, ataco su boca y me sumerjo en ella mientras me adueño de unos de sus perfectos senos. Ella no lo sabe, pero la he visto desnuda sin planearlo y debo decir que ese día casi me corrí solo de verla y tuve que masturbarme para no irme encima de ella. Sin duda supero mis expectativas, Ava es increíblemente bella en todos los aspectos.
Continúe mi atraco a su cuerpo, mi otra mano se coló debajo de su espalda para sujetar su vientre conservando la postura, ella delante de mí, juego con sus suaves y rosados pezones hasta dejarlos erectos, la escucho gemir y jadear suavemente. Siento que tengo suficiente de sus tetas, pues aún no puedo probarlas, eso sería para otro día… tal vez, todo dependía de que tanto me dejara avanzar esa noche. Con una mano mantengo ocupado su rostro, mientras tanto mi otra mano desciende lentamente sobre su vientre hasta llegar al short de su pijama, acaricio sobre ella, se estremece sin abandonar mi boca.
Esquivé la primera prenda notando que sus bragas están húmedas, no me pude resistir más, así que delinee la tira elástica y uno de mis dedos se colocó para sentir la gloria, sin prisa y sin romper el momento tan íntimo y caliente. Deslice mi dedo hasta llegar a su suave, débil, sensible y húmedo botón que la hizo temblar entre mis brazos. Libero su boca en busca de oxígeno, observo su cara, tenía los ojos cerros y la boca entre abierta, jadeaba y gemía cuando aumentaba el ritmo de mis movimientos circulares sobre su zona que estaba más que húmeda.
¡Joder!, esto en una maldita locura…
Estaba duro y ansioso por entrar en ella, pero sabía que solo debía dar un paso a la vez, porque ella no es como las demás, ella es delicada e inocente y no quiero que se sienta obliga a ceder. Quiero que lo desee cada día más, hasta que se entregue por voluntad, quiero que ese momento sea mágico para los dos, con Ava estoy comenzando un nivel que estaba fuera de mis planes, el amor.
— Kayden – gime cuando todo su cuerpo vibra de placer, a este punto ya está en medio de mis piernas con la cabeza recostada sobre mi pecho.
— Qué muñeca… ¿Te gusta?, ¿quieres que me detenga? – pregunto ronco por la excitación.
— No – responde apena audible bajo mi toque, sonrió porque obviamente no pensaba detenerme, su humedad me volvía loco.
— ¿Lo has hecho alguna vez?
— Nunca…
Aceleré un poco más el ritmo y luego adentro mi dedo en tu canal, penetrando con suavidad, provocando que arquee su espalda y sujete mi mano para detenerme, pero me niego a hacerlo. Porque me tiene loco, excitado y sé que podía sentirme, pero la neblina de placer la tenía absorta de cualquier cosa, la mujer se estaba deshaciendo ente mis brazos, por el placer que solo yo podía provocarle.
— ¿Te gusta? – no responso solo jadea. — responde muñeca… o me detendré.
— Sí… sí… me… gusta. – respondió arrastrando las palabras por los jadeos.
Sonreí satisfecho con la respuesta, aumentando la potencia hasta hacerla correr y empapar mi mano en medio de un grito de liberación de su primer orgasmo. Débilmente baja de mi regazo jadeando intentando recuperar el aliento sin abrir los ojos. Mientras tanto comencé a manosear mi m****o para liberarme también de la tensión s****l y la excitación.
— ¿Qué haces? – pregunta alarmada mirándome a los ojos, es demasiado tímida para mirar.
— Necesito terminar también, no puedes llevarte todo el placer… ¿Me quieres ayudar? – pregunté en medio de un gemido por el ritmo de mi mano, ella se quedó en silencio, vi la duda en sus ojos y lentamente volteo a ver mi mano, se quedó helada, sin decir o hacer algún ruido, solo miraba mi m***o. – nunca has visto uno. — sacude la cabeza, y sonrió antes de tomar su mano para llevarla a mi p**e, ella se tensa. — vamos amor, no tengas miedo, experimenta, explora, conoce mi cuerpo como yo lo haré con el tuyo, pronto te mostraré un mundo lleno de placer.
Ella se relaja un poco y me da acceso a su mano que no demora nada en posarse sobre mi inquieta erección que ansía su toque. Con mi mano sobre la suya le nuestros como hacerlo, segundos más la suelto para disfrutar de su toque con los ojos cerrados. Gimo cuando acelera, aprende muy rápido, en medio de su inocencia es muy astuta y sé que esta mujer me llevara al infierno mientras yo la elevo al cielo. No demoro mucho y me libero con un fuerte gruñido que me hace apretar los ojos, cuando recupero el aliento, abro los ojos y la encuentro a mi lado un poco tímido y sonrojada, me acerco a ella.
— ¿Qué pasa hermosa?
— Eres malo Kayden – hace un puchero y evade mi mirada avergonzada por lo que acabábamos de hacer, no puedo evitar reírme y atraerla a mi cuerpo, la abrazo y luego levanto su cara para mirarla a los ojos. – las sábanas están húmedas.
— Eso no importa y no debes sentir pena… esto es normal, somos marido y mujer… da gracias que te estoy dando tiempo muñeca, porque te traigo unas ganas desde que te conocí que ni te imaginas… tantas que mi autocontrol comienza a flaquear. — le doy un beso que ella responde gustosa y se siente tan bien. — ven, vamos a cambiarnos y ahora sí… a dormir.