Capítulo 4 – Sueños vacíos.
Ava
— Ava, ¿ya estás lista? – el grito de mi madre se escucha desde la planta baja.
Hoy es la graduación de mi hermana mayor, y precisamente hoy tuve que retrasarme en mis clases, ya que tuve un examen sorpresa en la escuela, es mi último año de preparatoria y estoy más que feliz porque pronto será mi turno de ir a la universidad. Además de que solo faltan dos semanas para cumplir la mayoría de edad y me siento emocionada.
— Niña se nos hace tarde, date prisa que tu padre ya está afuera y sabes que odia esperar.
Termino de colocarme los zapatos lo má rapido que puedo y luego sin más salgo corriendo de mi habitación lo más rápido que puedo, al bajar las escaleras trato de tener cuidado de irme de bruces. Miro hacia abajo mientras bajo y sonrío al ver a la mujer más bella e inteligente que he conocido en toda mi vida. Mi amada hermana mayor, Gabriela, quien luce realmente hermosa en ese vestido color azul marino que la hace ver esbelta y elegante. Su vestido es un poco entallado y sin escote, tiene un delgado cinturón rojo que se sujeta de su diminuta cintura, es largo hasta la pantorrilla. Trae puestas unas zapatillas rojas cerradas y de tacón de aguja, su peinado sencillo y elegante, al igual que su maquillaje discreto.
Papá odia a las payasas, es así como llama a las mujeres que se maquillan de más y como es de costumbre, jamás nos ha permitido usar ningún tipo de ropa que revele más de lo necesario. Si alguna vez decidiéramos llevarle la contraria, el precio sería una sesión exhaustiva de azotes con el cinturón de cuero de papá o un encierro a pan y agua hasta aprender la lección. Una regla básica en esta casa, es jamás llevar la contraria, no hablo, no pienso, no opino, no miro, no duermo, no salgo, no como, no bebo, sin que Gerardo San Miguel no lo ordene.
— Lo siento mamá… tuve un problema en la escuela y me retrasé un poco. — observo a mi hermana y sonrió. — te ves hermosa.
— Gracias – me abraza.
— Estoy nerviosa.
— Relajaré todo, saldrá bien…
— Vamos niñas… Ava claramente te dije que debías estar lista desde temprano. — me reprende. — tu padre odia que lo hagan esperar. — asiento, estamos por avanzar cuando…
— ¿Qué es lo que pasa que aún no salen? – la voz grave y áspera de mi padre nos hace temblar a las tres.
— Lo siento papá – inclino mi cabeza en total sumisión – fue mi culpa yo…
— No me importa tus estúpidas excusas Ava, siempre es lo mismo contigo… tu falta de puntualidad me saca de quicio.
Asevera gritando tan alto que nos pone a temblar a todas en espera del primer golpe, sujeto la orilla de mi vestido para contener las ganas de llorar, porque simplemente no lo entiendo, es mi padre y siempre es malo con nosotras.
— Querido, deja de discutir con ella que se nos hace tarde debemos irnos o… — mi padre voltea a ver a madre y con una mirada fría que la hace callar y bajar la mirada.
— Y, ¿Quién es tú para decirme que hacer? – refuta con evidente molestia, mamá solo puede callar muerta del miedo cuando él se acerca a ella.
— Nadie… yo… Yo… lo siento… — titubea al hablar por el miedo.
— No las castigo por su insolencia, solo porque efectivamente es tarde y no invertí tanto dinero en la educación de tu hija como para no ir a esa bendita graduación. — voltea a ver a mi hermana quien tiene la cabeza agachada, a papá no le gusta que lo veamos a los ojos a menos que él lo exija para leernos, él sabe cuándo somos sinceras o no. — Solo espero no encontrarme con decepciones… espero que haya valido la pena cada centavo que he invertido en ti. — dice dedicándole una mirada fría que paraliza a mi hermana.
— Si papá… no te decepcionaré.
— Eso espero.
Sin más se da la vuelta para salir de la casa y nosotras caminamos detrás de él como siempre, subimos auto en completo silencio, toma la mano de mi hermana quien luce nerviosa y eso me preocupa. Durante todo el camino hacía lugar donde se llevara a cabo la ceremonia de graduación de Gaby. Sujeto su mano para hacerle saber que estoy a su lado como siempre, después de escuchar las duras palabras de papá, es difícil que no nos afecten cuando nos hace sentir menos ante él.
De reojo observo a mi hermana, repaso cada rasgo de su persona, se ve realmente hermosa y profesional, a sus 22 años es la mujer más bella e inteligente que he conocido. Pero según ella, yo soy la más hermosa de las dos, solo por ser de piel blanca, tener cabello castaño claro, casi rubio oscuro, largo y ondulado, ojos de color verde azulado claro y un cuerpo bien distribuido gracias a la genética de mamá. Ella, por su parte, su piel es moreno claro, también tiene bonito cuerpo, nariz pequeña y perfilada, ojos color marrón claro, cabellos largo, castaño, largo y lacio como el de mi madre. Pero lo que más resalta de su belleza es el lunar que tiene cerca de labio inferior, la hace ver sexy y madura.
Salgo de mi admiración, al notar la expresión triste en su rostro, está conteniendo las lágrimas por las duras palabras de mi padre, ella es un poco sensible y es fácil hacerla llorar. Acaricio su mano con mi pulga para que se relaje un poco, hoy es su gran día y no quiero que la mal actitud de mi padre se lo arruinen, no sería justo. Ella me mira y me regala una hermosa sonrisa.
Mi hermana mayor es mi ejemplo a seguir en muchos aspectos, menos en su personalidad. Gaby es muy similar a mi madre, tranquila, dócil, sensible, noble y obediente, jamás quiere salirse un poco de las reglas y eso me exaspera. Ya que creo que a veces es necesario romper los esquemas para sentir que seguimos vivos. Yo, por otro lado, soy un poco más rebelde, orgullosa y muy rencorosa, también soy noble, sincera y afectiva con quienes se ganan mi cariño y confianza. A veces, aunque me cueste aceptarlo, sé que herede el carácter fuerte de mi padre y, aun así, me tiene bajo su control.
Mi padre es un hombre frío, seco, brusco, agresivo, grosero, insensible y sobre todo es un machista controlador, todo a su alrededor se mueve a su antojo por el solo hecho de ser mujeres. Nadie es capaz de contradecirlo, porque hacerlo tiene consecuencias graves y para nada bellas. Se preguntan cuál es la razón de su manera de ser, pues es simple, es un hombre frustrado porque mamá no le dio el hijo varón que tanto deseaba.
La verdad es que pudo haberle dado uno, sin embargo, el único que pudo haber nacido. Lo perdió por culpa de la golpiza violenta que le propino una vez que llego borracho y enojado por haber pedido mucho dinero en las apuestas, su hobby favorito. Se desquitó con ella sin saber que estaba embarazada y lo lamento mucho, después de enterarse de qué mamá perdió al bebe. Desde ese terrible inconveniente, mamá no pudo embarazarse de nuevo y eso lo tiene frustrado.
Papá es un bruto, una bestia casi todo el tiempo, sin embargo, a pesar de todo lo malo que hay en él, no es tan malo, jamás ha dejado que nadie nos falte al respeto, nos juzgue o nos miren con indebidamente o con desprecio. De cierta manera nos protege y es por eso que creo que en el fondo no es tan malo. Pero sus acciones hacen que lo odie con todas mis fuerzas y que lo que más desee es irme lejos de él, llevando a mi madre y hermana conmigo.
(…)
Al llegar a nuestro destino, donde se llevará a cabo el evento de graduación de Gaby, las tres nos quedamos embobadas ante el hermoso, lujoso y elegante edificio del hotel cinco estrellas. Sé que suena un poco absurdo, pues vivimos en una gran ciudad, pero la verdad es que casi no salimos de casa, solo salimos a la escuela o al mercado cuando es necesario, así que venir al centro de la ciudad nos sorprende más de lo esperado. De pequeñas jamás salimos de paseo, solo íbamos a la hacienda donde solo nos la pasábamos estudiando, jamás tuvimos tiempo de ser niñas porque lo primordial siempre fue el estudio.
Nosotras nunca supimos lo que era un parque de diversiones, una feria, la playa o una plaza comercial, hasta que la tía de mi padre comenzó a sacarnos un poco más ya de grandes. Mi hermana necesitaba a prender a moverse sola por la ciudad antes de iniciar la universidad, así que ella fue nuestra guía. Y luego fue mi turno cuando comencé mis clases de música y, además, de que pronto también sería mi turno de seguir el camino de Gaby, quien es 4 años mayor que yo.
…*…
Arreglamos nuestras ropas para estar presentables antes de entrar, el lugar era tan elegante y bello por dentro que nos tenía deslumbradas, detallo cada rincón y queda cada vez más enamorada. Con un carraspeo papá nos hace saber que estamos exagerando y retomamos postura seria. Caminamos hacia el auditorio, nos recibe una chica muy amable, vestida en traje sastre muy elegante, que nos indica nuestros asientos, le entrega su toga y birrete a Gaby y luego le indica su asiento a lado del resto de su grupo.
La ceremonia da comienzo, el director dio la bienvenida y un discurso muy emotivo. Luego llamo a mi hermana al estrado, resaltando que había sido la alumna con las mejores calificaciones de toda la generación, y graduarse con honores, lo que dejó completamente perplejo a papá.
Aunque no lo demostró, sé que muy, pero muy en el fondo se siente orgulloso de que su dinero, como nos lo ha restregado, siempre rindió frutos. Todos estábamos sorprendidos, vaya ni siquiera yo lo sabía, pero sin duda me siento feliz y muy orgullosa de ella, Gaby es muy inteligente, es mi ejemplo a seguir. Aunque no es del todo perfecta gracias a mi padre, tiene… corrijo, tenemos una muy baja autoestima, ella más que yo, aun así, se ha esforzado hasta llegar donde está hoy.
Mi hermana estudió Economía y comercio internacional en una de las escuelas más prestigiosas de la ciudad gracias a su excelente promedio, como lo ha dicho mi padre, ha invertido demasiado en nosotras. Habla 4 idiomas diferentes, es muy buena con los números, es ella quien ayuda a papá con las cuentas de la casa y los negocios, y como bonus toca el Violonchelo y lo hace increíble. Cualquier hombre que logre enamorarse de ella, porque espero que algún día se case por amor, se llevara una gran joya.
Es raro que estando en la universidad no se enamorara de alguien, pero el hecho es que mi hermana tenía sus propias metas y pensar en chicos era una distracción según ella. Aunque sí, hubo alguien que la hizo suspirar. Su profesor de economía, un hombre de 35 años muy guapo que tenía una presencia tachable y muy seria, desafortunadamente estaba comprometido y ahí quedo todo.
Después de su hermoso discurso donde les deseo lo mejor a sus compañeros allá fuera en la verdadera escuela de la vida, también le dedico unas bonitas, pero poco merecidas palabras a papá por su apoyo. Aunque al final tiene razón si no nos exigiera como lo hace, tal vez seriamos unas inútiles.
Todos aplaudimos cuando se despidió, al tomar asiento de nuevo sus compañeros la felicitaron, ella me volteo a ver y le regale una sonrisa con los pulgares arriba que la hicieron reír. El evento dio fin, mi padre salió de buen humor después de que los maestros y los de más padres lo felicitaran por los títulos y reconocimientos de mi hermana.
Al salir del hotel nos mandó a de regreso a casa en un taxi, andaba de tan buen humor que se fue a festejar la graduación de mi hermana con sus amigos. — Si… con sus amigos, mientras que a nosotras nos toca irnos a encerrar a la casa.
En cuanto llegamos a casa, cenamos algo juntas las tres, le reclame por no decirme sobre su discurso y ella dijo que quería sorprendernos, mamá no paraba decirle lo orgullosa que se sentía porque ya era una profesionista y tanto ella como yo esperamos que papá le permita trabajar. Reímos y bromeamos como lo hacemos cuando el ogro no está en casa, porque cuando él está no podemos decir o pensar nada.
Luego de un rato de plática amena sobre sosas banales como por ejemplo la carrera que elegí, diseño gráfico y los planes de mi madre para ampliar su jardín de flores. Me acerqué al refrigerador para sacar el pequeño pastel que le compre al regresar de la escuela, esa fue la verdadera razón de mi retraso. Resulta que, además, de celebrar su graduación ese día era su cumpleaños y teníamos que aprovechar que papá llegaría tarde para celebrarlo entre las tres. Le cantamos las mañanitas típicas de México y luego la abrazamos felicitándola y deseándole lo mejor para ese año y los que están por venir.
— Hermana – la abrazo. — espero de corazón que todo en tu vida mejore para bien y que pronto logres salir de este infierno.
— Y ese día juro que las llevaré conmigo – declara.
— Mis niñas… las amo.
— Y nosotras a ti mami. — respondemos al mismo tiempo.
Al terminar vimos la hora y ya eran casi las una de la madrugada y papá aún no llegaba casa, estábamos cansadas, había sido un día largo y lleno de emociones. Sin más nos despedimos de mamá, quien tenía que esperar a papá por si se le ofrecía algo, le dimos las buenas noches y luego nos fuimos a descansar.
Nos cambiamos de ropa y antes de irme a la cama entre al baño para hacer mi rutina de aseo previa antes de dormir después de mi hermana. Tomo las cremas naturales hechas por mí misma, ya que no podemos usar maquillaje y ni siquiera nos dejan comprar nada de eso, está prohibido por papá, gastar en cosas innecesarias. Así que mientras estudiaba descubrí muchos libros sobre botánica y la creación de esencias naturales para el cuidado de la piel, reforcé mi conocimiento en in***t y obtuve excelentes resultados. De alguna manera tengo que cuidar de mi cuerpo para tener una belleza natural.
Al salir del baño, me detuve en el umbral de la puerta al captar la escena, donde mi hermana está acostada en su cama perdida mientras admira el papel de su certificado. La observo en silencio y sonrió porque se ve realmente feliz.
— ¿Qué haces? – pregunto divertida mientras caminaba hacia ella para acostarme a su lado.
— Admirando mi certificado – sonríe y noto el brillo de felicidad en su rostro, nos hemos esforzado mucho para llegar hasta donde estamos cada una, el camino no ha sido sencillo, pero valió la pena —es que te juro que aún no lo puedo creer… soy una profesionista.
— Pues créelo porque es real, lo lograste porque eres muy inteligente, capaz y dedicada en todo lo que haces. — me mira sonriendo. — no te imaginas lo mucho que te admiro Gaby, a pesar de tanta presión que has tenido, fuiste la mejor de tu generación… me siento muy orgullosa de ti… te admiro tanto que algún día quiero ser como tú.
— Gracias… y confió en que tú serás mucho mejor que yo, aunque lo niegues, eres mucho más lista que yo.
— Opino que es el resultado de tanta presión por parte de papá… pero ¿Por qué me agradeces?, si todo esto salió de tu propio esfuerzo.
— Porque no sé cómo lo habría logrado, si no te tuviera a mi lado apoyándome en todo momento, tú eres mi punto de apoyo Ava, porque eres mucho más valiente que yo.
— Eres una exagerada, no tienes nada que agradecer, eres más que mi hermana. — se acomoda de lado para verme a la cara.
— ¿Qué haría yo sin ti mi pequeña Ava?… ¿Cómo podría soportar esta vida de mierda que tenemos, si no estuviera ahí para animarme a seguir adelante? – sonrió inclinándome para darle un beso.
— Serias la mujer joven, más amargada y frustrada del mundo. — reímos. — y ahora, ¿Qué sigue? – pregunto.
— No lo sé, todo depende de papá, sabes que esto no cambia nuestra posición en esta casa, quisiera creer que me permitirá buscar trabajo, pero me temo que eso es solo un sueño.
— ¿Por qué?, porque tiene que ser así.
— Porque es la vida que nos tocó vivir y ese es el padre que Dios nos dio.
— Creo que al menos podemos agradecerlo lo único bueno que nos ha dado. — respondo y ella me mira sin comprender. — verás gracias a sus exigencias hemos podido explotar lo mejor de nosotras. Tal vez en un futuro no muy lejano, nos permite ejercer nuestras carreras y hacer nuestra vida, libres.
— En serio… ¿Piensas que él nos permitirá forjar nuestro propio destino?
— Si no es para tener buenos trabajos, entonces, ¿para qué nos ha presionado tanto con la educación?
— Para ser el blanco perfecto para un buen candidato – la miro con el ceño fruncido. — Escuche a papá hablar con la abuela – tarareo para que prosiga. — él dijo que, al ser mujeres preparadas, tendremos oportunidad de conseguir buenos maridos que le darán una vida de rey.
— Es que solo en dinero piensa ese hombre.
— En que más Ava, nos lo repite siempre, ha invertido mucho en nosotras, para que más puede ser… y si te soy sincera, no me importa, espero que mi futuro esposo llegue a mi vida pronto.
— ¿Qué?, ¿acaso estás loca? – dije alarmada por su respuesta – como puedes pensar así si aún eres muy joven.
— Ava, seamos realistas, no podemos vivir de sueños vacíos que jamás se cumplirán… Gerardo San Miguel, no es de los hombres que cede o se apiada de los sentimientos de los demás, menos de nosotras.