Kayden Ya en casa bajé de mi auto, camine hacia la entrada y a lo lejos logro visualizar a mi bella mi esposa descansado aún lado de la piscina, recostada en una de las tumbonas mientras leía un libro. Sonrió mientras camino hacia ella, pero me detengo al percibir algo que no me agrada para nada, había un hombre observándola en secreto desde la distancia. Eso me calienta porque nadie tiene derecho a ver o merodear lo que es mío, menos si es la esposa de uno de los jefes, al llegar a ella levanta la vista y me sonríe. — Amor mío – se levanta y me abrazó emocionada. — Hola muñeca hermosa – respondí, nos alejamos, observo sus bellos ojos y luego bajo a sus apetecibles labios. Sin más nos devoramos la boca con hambre y urgencia, la había extrañado durante el día, sobre todo lo dice

