Capítulo 17 – Ya está comprometida.

1485 Words
Capítulo 17 – Ya está comprometida. PVO… Ambos caballeros ingresan a una pequeña biblioteca que es utilizada particularmente por las hijas del dueño de la casa para el estudio y por él mismo como oficina, Gerardo invitó a Kilian quien se nota un poco nervioso a tomar asiento. — Lo escucho Sr. Lynch, ¿Qué pasa?, ¿acaso mi hija mayor no cumple con sus expectativas y desean rescindir del trato? – Gerardo no era ningún tonto, se dio cuenta de lo que pasaba y mentalmente sonríe porque claramente sacara provecho de la situación. — Ese no es el caso Gerardo, tu hija Gabriela es una joven muy bella, a simple vista se nota que la has educado y preparado muy bien, tiene porte y elegancia, además de que según mi cuñada es una mujer inteligente y preparada. — se apresuró a responder, tragó en seco, pues no sabía cómo tomará la situación, aquel hombre que lo ve atentamente serio. — Y ¿entonces? — Al parecer mi hijo ha quedado muy cautivado por la belleza de tu hija menor Ava. — Gerardo, quien está recargado sobre el brazo del sillón con la mano en puño sobre su mandíbula, sonríe discretamente. — Entiendo – se endereza en su posición. — sin embargo, me temo que hay un problema. — ¿Qué tipo de problemas? — Verás, la situación está así, mi pequeña Ava, es una joya como puedes ver de mis dos hijas, es la más bella, la más inteligente, talentosa y la que más se parece a mí en carácter. — Kilian asiente de acuerdo, mientras Gerardo se toma su tiempo para soltar la bomba, se levanta, saca una botella de licor fino y dos vasos, sirve y le entrega uno a su acompañante. — Me temo que mi hija mejor ya está comprometida con alguien más desde hace tres años, pero ni ella ni mi familia lo sabe. Este compromiso lo he pactado con un conocido desde hace tiempo, esa es la razón por la cual no la lleve el día de la presentación. — Kilian lo observa confundido. — En ese caso, me temo que no habrá compromiso, cuando mi hijo se encapricha con algo es o no es… y si la mujer que le interesa no está disponible, me temo, que no hay más que hacer. — se levanta del su asiento para marcharse, lo que molesto al otro hombre. — Me está diciendo que mi hija Gabriela, no es lo suficientemente bella para tú, ¿hijo? — No es eso, como lo mencione antes… Gabriela es bella y tiene todas las cualidades que buscamos en una esposa a la altura de nuestra familia. — Pero… — Pero al final de cuentas es mi hijo el que se casara con ella y si él no está satisfecho, me temo que el matrimonio fracase… ¿Qué mejor para que funcione si por lo menos hay un poco de atracción? – Gerardo analiza sus palabras antes de responder, pues detrás de todo esto hay algo turbio de su parte. — Lo entiendo… pero el tema es complicado. — Entonces explícame, y tal vez entre los dos podemos encontrar una solución. — regresa a su lugar y Gerardo sonríe con satisfacción, pues esa era la respuesta que esperaba escuchar y la que le pondría fin a su situación. — Hace algunos años me metí en un gran problema, estuve a punto de perderlo todo. Por suerte un amigo se acercó a mí y me brindo su ayuda para salir del problema prestándome el dinero que necesitaba, pero a cambio de ayudarme había una condición… él quería que mi hija se casara con su hijo. El cual se había enamorado perdidamente de Ava, desde que ella tenía 14 años, eran compañeros de clase. — Kilian no dice nada, solo escucha atentamente, aunque no le sorprende, nada de lo que dice, como era de esperar, había investigado los antecedentes familiares y sabía sobre los problemas de Gerardo por las apuestas. — El hombre al ver el interés en su hijo la quiso para él y yo como estaba con la soga al cuello acepte, la única forma de liberar a Ava es pagando la deuda que una me queda con él. — Dime la cifra. — determino Kilian con seguridad. El padre de la chica en cuestión saco una carpeta de su cajón, tomo un papel y escribió una fuerte cantidad, ese era el valor de Ava en ese momento. Lo extendió y Kilian lo tomo, al verlo sonrió, la cantidad era alta, sí, sin embargo, no era nada para la fortuna de su familia. Era como quitarle un cabello a una muñeca… aunque Kilian no dará nada sin recibir nada, a cambio, al comprender las verdaderas intenciones de Gerardo, sabía que si no ponía un alto a tiempo y en el futuro claramente este sería un dolor de cabeza. — Yo pagaré la deuda y la absorberé. — dijo mirando a Gerardo a los ojos, este sonrió victorioso, pensando que más podría sacar de provecho. — te bonificaré el 50 % como dote por el matrimonio y el resto debes pagarlo a plazos. Gerardo borró la sonrisa de su rostro, esa parte no le agrado, pero no importa, después se las ingeniará para zafarse de la deuda sin pagar un solo peso, eso era lo que hacía este hombre, siempre busca su propio beneficio sin considerar los deseo de los demás. Después de todo, era mejor la familia Lynch que la del otro hombre que lo tenía en sus manos. — Estoy de acuerdo. — Bien, solo le pediré un simple favor. — ¿Cuál? — Que no mencione nada sobre este asunto, esto quedara solo entre nosotros dos. Mi familia correrá con los gastos del matrimonio por la iglesia, usted encárguese de lo civil y es su decisión si lo quiere en grande o discreto. También se les asignará una casa en Palm Beach y tendrán un avión privado a su disposición para cuando deseen visitar a su hija y pasar una temporada por allá, siempre y cuando siga las simples reglas de convivencia de la familia. — aclaro mirándolo con ápice de seriedad en sus palabras, la familia Lynch era muy estricta en michos aspectos. — que dices, ¿tenemos un trato? — Tenemos un trato – respondió levantándose de su sitio para extender su mano. — una sola cosa más – Kilian asiente. — el dinero irá a mi cuenta, yo me haré cargo de la transacción, no quiero que esa persona se dé cuanta de nada, hasta que Ava se vaya del país. — De acuerdo… yo también quiero agregar algo, es más que nada una pequeña advertencia… a mi familia no le gusta que interfieran en las decisiones importantes y mucho menos les gustan los escándalos, así que actúe con discreción. — Entendido… en cuanto la deuda quede saldada podrás llevarte a mi hija. Ambos hombres salen de la oficina luego de haber hecho un gran trato que los beneficia a ambas familias, al regresar a la sala, todos los observan atentos. — Gabriela ve a tu recámara, por favor. — Pero… — su padre le dedico una miera de muerte antes de que pudiera replicar, ella inclinó la cabeza antes de responder. — Si papá. Todos los presentes se dieron cuenta del control que el hombre tenía sobre su esposa y sus hijas. Solo bastaba una palabra o una mirada para que ellas obedecieran sin replicar. Gaby solamente obedeció sin más y cuando la vieron desaparecer. — Amanda ve por Ava. — ¿Ava? – tartamudeo sin comprender lo que pasa. — ¿pasa algo? — Solo llámala – Gerardo, trato de contener sus ganas, de darle una cachetada a su esposa por su estúpida pregunta. La mujer se puso un poco tensa, apretó la mano de Teo antes de ponerse de pie, algo no le cuadraba, tenía un mal presentimiento, ¿Por qué mando a una a guardarse y a la otra la mando a llamar?, aun con la incógnita obedeció de lo contrario más tarde vendría la reprimenda y apenas se había recuperado de la última. Ingreso a la cocina, encontrando a su hija, felizmente hablando, por teléfono, Ava al notar la presencia de su madre, volteo a verla y le sonrió, se despidió de la persona del otro lado de la línea, colgó y luego se acercó a Amanda. Mientras tanto, Kayden, no podía disimular lo satisfecho que estaba por su gran hazaña, sin planearlo, encontró a la mujer que lo había obsesionado. Y como siempre se había salido con la suya… Ava era solo un pequeño capricho, que al final de cuentas le daba a todos lo que querían… ¿Qué malo puede pasar?, todos salían ganando o ¿no?, ellos obtienen mucho dinero y él, le daría gusto a su abuelo con este matrimonio.
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