Ava
Me desperté un poco desorientada por la oscuridad del estudio, luego de nuestra ardiente noche que sin duda fue una de las mejores. Definitivamente, mi esposo es un hombre insaciable y yo comienzo a descubrir que también lo soy, hice y me deje hacer hasta donde consideré que podía llegar. Lo más excitante es que conforme él me va mostrando todo yo quedo más que encantada y deseosa por saber más.
Dormir y despertar entre sus brazos era la mejor parte del día, me acomodo sobre su pecho para quedar cerca de su rostro y lo contemplo en silencio mientras sigue profundamente dormido. Con las yemas de mis dedos acaricio sus rasgos más atractivos, como sus cejas, sus pestañas, su nariz y divinos labios, solo de verlos recuerdo lo que provocan en medio de mis piernas. Un ligero cosquilleo me recorre el cuerpo y sin querer mi mano se deslizó ligeramente sobre su pecho hasta llegar a su… de pronto se giró acurrucándose a mí, siento su dureza moverse entre los dos…
Oh mi Dios, lo he despertado, pensé a ver como Kayden sonríe sin abrir los ojos.
— Muñeca – dijo juguetón, tararee en respuesta – has despertado a la bestia y tienes que hacerte responsable de ella. — tomo mi mano y la apretó contra su duro m****o, abrí los ojos como platos con las mejillas calientes ante él saltó de su falo sobre mi mano.
— Que… ¿Qué quieres que haga? – una sonrisa burlesca apareció en su rostro y de un movimiento ágil me giro para quedar encima de mí.
— Eso que tu loca cabeza piensa, lo harás cuando a ti se te antoje hacerlo, yo lo hago porque me gusta el sabor de tu v… — cubro su boca con mis manos y ríe entre ellas.
— Porque tienes que ser tan… desbocado al hablar de eso… — digo sintiendo mi rostro arder, se liberó de mis manos.
— Porque quiero que seas consciente de que… eres mi droga favorita, muñeca. — sonreí negando – además, quiero corromper esa inocencia que tienes, quiero que en la cama seamos libres de llamar las cosas como son.
— Y a mí me encanta todo lo que me haces experimentar y sentir, pero soy un poco más reservada en la manera de expresarme. — explique mientras lo sentía acomodarse entre mis piernas – Sé que no… Ahh – gemí arqueando mi espalda cuando entró en mí.
— ¿Qué decías?
— Nada – tartamudeé alucinante con el ritmo desquiciarte de sus embistes.
Me hizo el amor hasta que terminamos en otro exquisito y muy, pero muy placentero orgasmo, nos quedamos un momento, abrazados en silencio, disfrutando del latir de nuestros corazones. Luego de un rato recordé que se nos hacía tarde para el desayuno.
— Amor es rico estar así, pero casi es hora de bajar a desayunar.
— Ava… eres consciente de que es tarde, ¿verdad? – me levantó de golpe de su pecho y lo miro con el ceño fruncido.
— ¿Qué hora es?
— Casi las doce del día. — me levanté rápidamente, me senté a la orilla del mueble, envolviendo mi cuerpo en la manta, para buscar mi ropa.
— Kayden como pudo pasar esto, tu abuelo debe estar molesto por no… — se acomodó detrás de mí y me mordió el hombro de nuevo para silenciarme.
— Cálmate – dijo al enredar sus brazos alrededor de mi cintura. — le avisé a mi madre que estábamos indispuestos y que no bajaríamos a desayunar. — suspire aliviada.
Nos quedamos un momento en silencio, luego intenté ponerme de pie para salir e ir hacia el baño, pero antes de que pudiera ponerme de pie, pero me detuvo aprisionadme entes sus brazos.
— ¿A dónde vas? – preguntó besando sobre la mordida que me dio anoche cuando llegamos al último clímax. Fue algo doloroso, nuevo y excitante, que me dejo una enorme marca.
— Necesito ir al baño y creo que cuando te pones intenso, pares un perro. — me quejé bromeando.
— Guau… Guau – reímos juntos – es que eres demasiado deliciosa que provocas mi lado caníbal.
— Eres un tonto cachorrito…
— Ava… no me digas cachorrito…
— ¿Por qué?, tú me dices muñeca y no lo soy.
— Claro que sí, eres una hermosa muñeca de carne y hueso.
— Entonces te diré lobito. — negó – es eso o cachorrito, tú decides.
— Deme como quieras, pero solo cuando estemos solos, no me pienso aguantar a los tontos de mis hermanos, con tu apodo.
— Trataré…
— ¿Cómo qué trataré? – preguntó comenzando a darme cosquillas y hacerme gritar.
Se detuvo para luego pedirme que cerrara los ojos y me quedara quieta, sentí que se movía un poco y luego colocó algo frío sobre mi cuello.
— Abre los ojos.
Lleve mi mano a ese lugar encontrándome con una gargantilla fina de oro con un pequeño dije en forma de espiral detallado que tenía una hermosa piedra color rosa en forma de corazón en el centro.
Y esos eran los hermosos detalles que me hacían derretirme de amor por Kayden…
— Es hermoso, ¿Qué es?
— Es un pequeño regalo que hice hace tiempo, cuando el abuelo nos enseñó el oficio que le abrió las puertas al éxito, la joyería – dijo dejándome sorprendida, porque su talento era bueno. — esa pequeña piedra es un diamante que se llama Darya – ye – noor y significa mar de luz en idioma persa… es uno de los diamantes rosas más raros y valiosos de mundo. Este es una fracción diminuta del original que realmente es enorme y está en la Irán. — explicó dejándome totalmente atónita, jamás en mi vida había recibido algo tan valioso y especial.
— Kayden, no sé qué decirte, creo que es demasiado para mí… yo no puedo aceptarlo.
— Nada es suficiente para ti muñeca, tú te mereces un mundo inclinado a tus pies Ava. — dice de una manera que me eriza la piel. — además, este regalo tiene un valor y significado especial.
— ¿Cuál?
— La inocencia y la dulzura de mi mujer y el amor que siento por ella. — me giré rápidamente para verlo a los ojos y sonreí como una tonta perdidamente enamorada.
— En ese caso, gracias, prometo usarlo siempre – besé sus labios.
No separamos y nos quedamos disfrutando un rato más del hermoso momento, mientras admiraba mi regalo, me surgió una duda curiosa, sabía poco sobre las empresas de la familia Lynch, no era como que me interesara mucho saber sobre su fortuna, aunque sabía que era grande. Sin embargo, este tipo de piedra preciosa era rara y costosa, así que pensé que debía ser difícil de conseguir.
— Kayden
— Mmm
— ¿De dónde sacan estos diamantes? – pregunté curiosa y él sonríe.
— El abuelo recibe diamantes raros de todas partes el mundo para el diseño y la elaboración de joyas exclusivamente caras como las de la casa Cartier. — sé poco sobre marcas, pero asiento para que continúe. — a pesar de que tenemos nuestra propia mina, el abuelo solía viajar en busca de rarezas. Este pequeño diamante me lo regalo en mi cumpleaños número 16 y me dijo que se lo entregara a alguien especial. — acarició mi mejilla con amor. — estaba destinado a ser tuyo, mi bello ángel. — sonreí y lo besé.
— Me encanta.
Luego de tan hermoso regalo, salimos para darnos un baño y esta vez por primera ocasión lo hicimos juntos, sin morbo o actos lujuriosos, lavamos mutuamente nuestros cuerpos. Era hermoso tener esos bellos momentos de tranquilidad y armonía sin nada que rompiera nuestra burbuja de amor.
Kayden me llevo a un bonito lugar con una hermosa vista al mar, cada día me acostumbraba a vivir en ese lugar y realmente me gustaba, durante el desayuno, me habló sobre el trato que hizo con mi padre. Y aunque me sentí apenada por la actitud avariciosa de mi padre, le agradecí infinitamente que pensara en mi madre y mi hermana. Sin duda las cosas en nuestro matrimonio han mejorado mucho, comenzando por la comunicación y la confianza mutua. Nuevamente, recordé ese pequeño asunto pendiente que tenía con él, debía hablar sobre el engaño de su padre y su tía.
— Kayden hay algo sobre tu tía que quiero contarte, pero…
No termine de hablar porque el sonido de su teléfono nos interrumpió, intento ignorarlo, pero, la llamada era insistente, así que le dije que respondiera y como estábamos comiendo, lo puso en alta voz, comenzaba a frustrarme el hecho de que cada vez que intentaba hablarle sobre el tema, algo nos interrumpía…
— ¿Qué pasa Eros?
— ¿Dónde estás?
— Salí a desayunar fuera con mi esposa, ¿Por qué, pasa algo?
— Revisa las noticias de inmediato. — lo escuchamos decir un poco preocupado.
Kayden tomo el teléfono y comenzó a rebuscar, busqué el mío entre mi bolso e hice lo mismo y me quede atónita cuando descubrí lo que pasaba. Un video de Kayden besando a Monse afuera de un departamento fue publicada acusándolo de infidelidad… obviamente quede en shock, las amenazas de esa mujer no fueron en vano, va con todo. Mientras leía los comentarios en silencio, un sentimiento de rabia y dolor se instaló en mi pecho, muchos eran en contra de ellos y otros a favor.
“Que se puede esperar de una familia que siempre realiza casamientos arreglados”
“Bueno, ya sabíamos que el hombre era un don juan, supongo que la esposa no le dio al ancho”
“Que esperaba si se ve que su esposa es una bebita, a lado de alguien como Kayden Lynch”
“Pobre ni siquiera han cumplido el primer año y ya fue engañada”
“¿Qué opinan su familia?”
“Pero qué mujer tan desagradable, mira que meterse en un matrimonio”
“Tan bonita y rogando por un hombre ajeno”
“Perro que come carne jamás deja de la mañana” - y aún más comentarios desagradables, pero dejé de leer al escuchar a mi esposo rabiar.
— Mierda, mierda… ahgr, maldita seas Montserrat, esto te lo cobraré caro. — gritó furioso, azotando el teléfono contra la mesa, se levantó y camino hacia la playa, obviamente lo seguí. — la voy a matar. — gritó furioso.
— Cálmate… no sabemos si fue ella o alguien más. — dije abrazándolo, al verlo en ese estado.
— Fue ella Abad, ¿Quién más quiere fastidiarnos la existencia? – afirmo con seguridad. — además, estas cosas son las que hace la gente ardida como ella, eso fue grabado del día que me llamo porque según se iba a matar, fue una trampa y caí redondito. — llevo sus manos a la cabeza y tiro de su cabello, inmediatamente tomé sus manos para que parara.
— No hagas eso… por favor. — supliqué y él me abrazó. — amor, no te culpe por la mala cabeza de esa mujer, tú no sabías lo que tramaban, sé que fuiste porque te preocupa.
— ¿Me crees? – pregunto preocupado.
— Creo y confió en ti. — me abrazo y me dio las gracias.
Hasta cierto punto, aquella vez que me confesó que fue a verla porque se preocupaba de que se hiciera daño por su culpa, comprendí que ella era más que su amante, era su amiga de juventud. Muy a mi pesar comenzaba a aceptarlo, aunque me molestara, lo deje pasar, pero después de la visita que Monse me hizo definitivamente me quedo muy claro que es capaz de hacer cualquier cosa para meterse entre nosotros. Me declaro la guerra abiertamente y sabía que debía prepararme para lo que estaba por venir, ese video solo fue la primera advertencia.
— Maldición, si mi familia se entera de esto estoy acabado. — dijo al separarse de mí – Ava tu padre, ¡joder!, acabo de arreglar su asunto y ahora esto… ese hombre se vendrá encima de mí. — y me puse un poco pálida imaginado lo peor, sacudí mi cabeza y me calmé.
— Primero busquemos una solución y esperemos a ver qué pasa, ok.
— Tengo que ir a pedirle una explicación y… — en cuanto dijo eso mi cuerpo reacciono en ira.
— De ninguna manera. — grité y él volteó a verme. — no quiero que vuelvas a acercarte a esa mujer Kayden, por mí que haga y publique lo que le dé la gana.
— No es tan simple, por eso tengo que ponerle un alto Ava, si continúa haciendo este tipo de cosas, solo provocará problemas en la familia, el abuelo odia este tipo de escándalos y si se entera de que ella era mi amante aun después de casarme no lo tomará nada bien, también está tu papá. Que crees que dirá, además, acabo de condicionarlo para que nos la toque y le he prometido no hacerte daño y esto cuenta Ava.
— Entiendo tu preocupación, pero es que, ¿acaso no te das cuenta de que eso es lo que está buscando?, ella quiere que vayas a buscarla para hacer algo peor y no pienso dejar que caigas en su estúpido juego. — dije en voz severa, con lágrimas en los ojos, no dudo en abrazarme de nuevo.
— Está bien… lo siento… tienes razón, no iré a verla. — asentí, por ningún motivo iba a dejar que Montserrat me afectara más de lo que ya había logrado y mucho menos iba a dejar que se acercará a mi esposo, por eso debía asegurarme de tener el control.
— ¡Maldición! — exprese frustrada — definitivamente, esa mujer está mal de la cabeza, ahora falta que más tarde publique sus vídeos sucios de ustedes dos juntos. — dije en un arranque de rabia, pero la cara de mi esposo me dejo helada. — Kayden dime que no hay tales videos.
— Debo llamar a un amigo para que nos ayude. — estaba por marcar y lo tomé del brazo.
— ¡Dime!… carajo, acordamos que nos diríamos todo y quiero saber todo, incluso si es desagradable.
— Hay algunos videos, pero no estoy seguro de si los tiene ella, debo hablar a un amigo que tiene un club de esos… — se refirió a s****l y entrecerré los ojos. — solo espero que esa estúpida idea no pase por su cabeza, porque te juro que la mataré.
Kayden hablo su viejo amigo del club, quien también era especialista en sistemas de comunicación para que se encargara de borrar la noticia, por suerte lo hizo antes de que se siguiera regando como pólvora. Teníamos que asegurarnos de que la noticia no llegara, ha oído del abuelo porque eso lo pondría mal, últimamente se le notaba un poco desmejorado con todo lo ocurrido. Tan pronto decidimos volver a casa para hablarlo con sus padres, una nueva llamada timbro, era ella.