Capítulo 41 – Corazón acelerado.

2755 Words
Ava Kayden intentaba acercarse y llegar las cosas bien, sé que lo hacía y yo se lo complicaba, pero cada vez que intentaba confiar en él la loca de Monse arruinaba todo. Ese era el principal problema entre los dos, era esa relación que no tenía, yo jamás aceptaría ser el plato de segunda mesa de nadie. Así que no podía simplemente bajar la guardia y dejarlo entrar en mi corazón, para que me pisoteara o se burlara de mí en el momento que se cansara de jugar al matrimonio feliz. Era un mujeriego y eso no cambia de la noche a la mañana, era consciente de que íbamos a pasar toda una vida juntos y lo que menos quería era vivir eternamente en guerra. Sin embargo, me costaba bajar mis defensas y confiar en él, aunque sea como un amigo. Durante los dos meses que llevaba en la casa poco a poco me fui a acostumbrado a las costumbres y reglas de la casa, aunque con las escapadas nocturnas de mi esposo, casi siempre me sentía ansiosa. Le había dicho que no me importaba ni me preocupaba por él, ni por su seguridad o su salud, pero a verdad es que sí lo hacía. Kayden trabajaba toda la semana, llegaba cansado y estresado, comía muy poco. Su padre y su hermano lo traían muy ocupado y los fines de semana aprovechaba para irse de Party como él dice. La vida con Kayden es un reto, no paramos de pelear a cada momento, por cualquier cosa, como el tema de la universidad, odie cuando su tía sugirió que tuviera hijos en lugar de estudiar. Están demasiado obsesionados con tener un nieto varón que no se dan cuenta del daño que le causan a otro. Después de eso Monik me pidió que dejara pasar este año y me prometió que el próximo año ella se encargaría de que yo fuera a la universidad, no muy conforme acepte. Esa noche discutí con Kayden quien creyó que era divertido usar mis frustraciones académicas, en mi contra, para chantajearme. — Vamos muñeca… ven aquí – dijo palmeando el costado derecho de la cama donde se encontraba recostado. — vamos a hacer lindos bebés, esos que tanto desea mi familia, para que puedas ir a la universidad. — su broma me enfureció tanto que cogí lo primero que vi y sé lo aventé con rabia. Un cojín… tuvo suerte. — Eres un idiota… pero ni pienses que voy a caer tan bajo. — ¿Tan bajo?… por dios Ava, se te olvida que soy tu esposo… tu maldito esposo. — Si un esposo que de día está en casa fingiendo una vida feliz de fantasía y por las noches se va a dormir con su amante… pues ve con ella y has un bebé o los bebes que se te dé la gana, porque lo que es conmigo no será. — lo vi furiosa. — jamás pasará. — se levantó de la cama para luego acercarse de manera amenazadora, pero no baje la guardia, él no era mi padre y de él sí me podía defender. — Nunca digas de esta agua, no he de deber, porque algún día te veré rendida a mis pies. — dijo con arrogancia cuando estuvimos frente a frente. — Me das asco… Solo de imaginar donde pones la boca o metes el m*****o me repudia… prefiero morir virgen que ser tuya… te odio Kayden, eres lo peor que me ha pasado. — algo en mí exploto y saque lo peor de mis pensamientos. — quien en su sano juicio quería tener un hijo con sucio, promiscuo, mujeriego y prostituto como tú. — ¡Ah, sí! – me tomo de la nuca con severidad. — pues este sucio mujeriego te va a enseñar. — me tomo de la nuca con brusquedad. — Suelta… — no me dejo terminar y me beso de manera inesperada, me quede congelada por un momento, pero cuando quiso profundizar el beso y meter su lengua en el interior de mi boca, lo empujé y le propine ya sonora bofetada que le quedo marcada en la mejilla. — No vuelvas a hacer eso… te dije, me das asco. Me encerré en el baño y lloré de rabia, porque el muy maldito, provoco estragos en todo mi ser, mi traicionero corazón comenzó a latir con fuerza y mi cuerpo se sentía caliente. Un deseo de estar con él despertó en mí de manera arrasadora y tuve miedo, porque no quería ser un juego para él, no quería una vida así y era frustrante y doloroso. Luego de eso, las cosas fueron más incómodas, yo lo evitaba cada vez que quería acercarse a mí, lo que provocaba que se fuera con ella, comenzaba a tener una batalla interna conmigo misma. ¿Celos?, no nada que ver, como voy a tener celos de esa mujer que seguramente es igual de sucia que él. Es imposible que yo tenga celos de alguien como ella… Una noche después de verlo marcharse, como en otras ocasiones, tan atractivo, tan sensual, tan malditamente divino, derrochaba sensualidad masculina, en todos los aspectos. Y el hecho de tener esos pensamientos hacia él comenzaban a preocuparme y constantemente me ponía a reflexionar sobre muchas cosas. Una de ellas era la posibilidad de hacer que mi esposo dejará a su amante definitivamente para hacer que nuestro matrimonio funcionara de verdad, pero la constante presencia de Monse en su vida, me decía, él no iba a dejar atrás, ¿por qué lo haría?, si ella lo complacía en la cama como yo no estaba dispuesta a hacerlo. Después de todo, ¿quién soy yo a lado de ella?, Monse estado en su vida durante años y eso no se puede borrar de la noche a la mañana. Aun así, en el fondo no deseaba que mi vida fuera así para siempre, frente a la familia y los conocidos lucir como la pareja perfecta y cuando estuviéramos a solas destrozarnos hasta la muerte, la verdad es que no quería eso. Di varias vueltas en la cama, sin poder conciliar el sueño, Kayden a veces me sorprendía y me hacía sentir de una manera que ni Dylan me había hecho sentir. Hacía cosas que me descolocaban, como acordar que nos turnamos la cama, o que me llevara a un local para buscar lo que necesitaba para mi pequeño laboratorio, cosmetológico. Me levanté al no poder conciliar el sueño, encendí la luz y me puse a trabajar en mi hobby aromático favorito. Mientras terminaba de elaborar algunas cremas para las chicas del servicio, e intentaba crear una nueva fragancia pensando en él, una notificación de mis r************* timbró. La abrí y vi la foto que publico Dylan, en ella se mostraba en Ohio, al fin estaba cumpliendo sus sueños y eso me hizo feliz. De pronto los bellos recuerdos vinieron a mí y me puse un poco nostálgica, porque en el fondo deseaba que mi relación con Kayden algún día fuera un poco similar o mejor a la que tenía con él. Me sentí orgullosa del resultado y por un momento considera la idea de regalárselo. Al terminar dejé todo en su lugar de manera ordenada, odio el desorden y como aún no tenía sueño, considere otra manera de relajarme, la música, desde que llegué a esta casa, no había tocado y lo extraña, además, solía hacerlo cuando me sentía triste o estresada y mi hermana y mi madre lo disfrutaban mucho. Como no había un piano, recordé mi violín, así que camine hacia el closet donde lo tenía guardado, lo tomé para luego salir con él hacia el balcón. Me senté sobre el borde del balcón amplio, saqué el instrumento y luego lo coloque en posición para comenzar a tocar las melodías suaves y armoniosas que Dylan me enseño. Me dejé llevar por las emociones y los recuerdos, mi mano se movía al compás de las cuerdas y el resultado fue hermoso. Al terminar coloque el violín sobre mis piernas y me quede perdida en el azul profundo del mar, que de noche se veía espectacular bajo la luz de la luna. Cerré mis ojos y me dedique a escuchar la melodía de la naturaleza, deje que la brisa me golpeara el rostro imaginado que caminaba sobre la suave arena. A mi mente vino la imagen de Kayden y ese beso que me robó. Admito que mi mayor temor era enamorarme como una tonta de él y que la final me rompa el corazón en mil pedazos, tenía el aterrador presentimiento que mi corazón comenzaba a quererlo. A pesar de las discusiones desagradables que teníamos, había ciertos aspectos en él que me agradaban mucho. Como por ejemplo su comportamiento de niño inmaduro, juguetón y bromista, algunas veces lograba traspasar la barrera y me hacía reír con sus locuras. En esos momentos ya no me sentía tan ajena a este lugar, sentía que esté en mi hogar. Una melodía vino a mi mente de la nada, me sentía inspirada y comencé a tocarla. Esa canción la tocó Dylan para mí, cuando comenzamos a salir. “All of Me - John Legend”, no porque me recordara por él, sino porque su letra describe un poco mis sentimientos en ese momento, las lágrimas se deslizaron por mis mejillas. Había muchas emociones confusas en mi interior, emociones que no entendí, que no podía controlar, que me aceleraban el corazón al pensar en él, emociones que me frustraban porque me negaba a sentirlas. Termine de tocar y luego simplemente cerré los ojos. — Wow… eso fue hermoso… no sabía que tocabas el violín si de bien. — una voz conocida y sus aplausos irrumpieron el silencio regresándome a la realidad, seque mi rostro mojado, pues no quería que me viera así. — Te dije que tenía varios pasatiempos, pero no me creíste. — respondí sin voltear, trate de que mi voz saliera normal ocultando mis emociones. — Lo siento… a veces soy un poco idiota. — Gracias… y tienes razón, eres un idiota – bromeé dándome la vuelta, él me miro y seguramente se dio cuenta de que lloré, se acercó a mí y luego acaricio mi rostro. — ¿Qué pasa?, ¿Por qué lloras? – no de preocupación en su mirada. — No es nada… solo me sentí un poco nostálgica esta noche y me puse sentimental… eso es todo. — Supongo que extrañas a tu familia. — asentí. — Lamento mucho haberte traído tan lejos de ellos — negué, restándole relevancia. — Y, ¿desde hace cuánto tocas?… — Desde hace casi un año, aunque la verdad es que me falta un poco más de práctica. —respondí con suavidad. — Tu violín es muy bello — sonreí y me puse un poco más cómoda colgando mis pies por el balcón, dándole espacio para sentarse y lo hizo a mi lado. — Fue fabricaron especialmente para mí. — Se nota, tiene algo de tu personalidad. — ¿Sabías qué?, los famosos violinistas le ponen nombre a sus instrumentos. — Ah, sí, y, ¿cómo se llama el tuyo? – sonreí al recordar el nombre que le di. — Mi primer amor… fue un regalo muy especial. — Creo que siento celos. — no puedo evitar reír, si supiera… — Eres un tonto. — no quise abrir temas que son, pasado. — Fuera de bromas, considero que eres realmente talentosa, cada día que pasa y te conozco mejor, me sorprendes aún más. Sin duda tu maestro debió ser un excelente mentor. — Lo fue… — Espero escucharte algún día tocar el piano para mí. — dijo en un tono seductor. — Tal vez. — dije cerrado los ojos para disfrutar nuevamente de la brisa del mar. Kayden me hacía caer lentamente entre sus garras, haciéndome tragar mis propias palabras… juré nunca caer y he me aquí… ocultando mis emociones. De pronto sentí su presencia a milímetros de mi cuerpo, se colocó detrás de mí, lentamente se acercaba su espalda a la mía, hasta que la distancia fue inexistente. Pude sentir su profunda inhalación sobre mi cabeza aspirando el aroma de mi cabello, esa noche usé esencia de rosas y fresas. Su cálido aliento desencadenó una corriente eléctrica que recorrió todo mi cuerpo, el cual incremento cuando recorrió la piel desnuda de mi brazo con las yemas de sus dedos. — Kayden – susurré nerviosa con el corazón acelerado al encontrarme atrapada entre sus brazos. — Ava… mi bella y dulce Ava… ¿Por qué hueles tan rico?… tan apetecible, tan jodidamente envolvente… me estás volviendo loco. Kayden Cada vez que me acercaba a esa mujer olía de maravilla, su aroma me seducía en silencio, me volvía loco e incrementaba mis deseos de probarla, acariciarla y poseerla. No pude más con las ansias que me carcomían por dentro y la aprisioné entre mis brazos, no sé si era la noche o el hecho de que estaba triste. Pero su susceptible estado me dejó aprovecharme de la ocasión, por qué uno nunca sabe cuándo habría otra. — Kayden… debes detenerte. — ¿Por qué Ava?, ¿Por qué siempre me alejas, ¿Por qué no me dejas acercarme más a ti?, ¿que no ves como me pones? — ella niega. — ¿Qué es lo que quieres de mí? — Quiero que nos demos una oportunidad, quiero acercarme para conocerte y que me conozcas a mí, tal vez si lo hacemos podríamos comenzar una bonita amistad y luego veremos que pasa. — ¿Por qué? — Porque pronto nos uniremos bajo la bendición de Dios – la abrazo con fuerza, ya que no se apartaba de mi cuerpo. — y aunque no lo parezca, quiero que este matrimonio sea real... dime Ava, ¿Qué puede hacer para que confíes en mí?, para que me abras tu corazón y me dejes entrar. — dije rosado mi nariz sobre su cuello con el corazón acelerado al mil por hora. Ella abandonó mis brazos, se dio la vuelta para mirarme a los ojos. — Como me pides que confíe en ti, si todo sigue igual que cuando comenzó… — ¿Cómo? — pregunte para conocer sus pensamientos. — Sigues con ella Kayden. — había una pizca de lucha en su mirada. — llevamos casi tres meses viviendo juntos y no has cambiado nada. ¿Cómo puedo confiar en ti y abrirte mi corazón, o al menos aceptar tu amistad, si no eres honesto? – su mirada me decía mucho y me confundía a la vez, quería saber si ella estaba dispuesta a aceptarme. — Y si te digo que estoy dispuesto a terminar con ella. — ella me miro sorprendida. — ¿Realmente lo harías? — Lo haré… lo he decidido, solo dame un poco de tiempo, no es fácil cortar años de relación y recuerdos que marcaron nustras vidas, sin causar daño, Monse ha sido mi pareja desde que somos adolescente y terminar con ella, podría provocarle mucho dolor. — ella suspiró y luego sonrió irónicamente. — En ese caso antes de pedirme una oportunidad, primero deberías ordenar tu situación amorosa y cuando lo hagas, hablemos de un posible nosotros. — Ava... yo. — Kayden, tú no eres el único que tuvo que romper un corazón. — dijo y eso me dejo helado. — yo también dejé a alguien muy querido y especial atrás por estoa lo que llamamos matrimonio... sé lo difícil que es y te entiendo, pero si realmente quieres una opotunidad, debes ser sincero. — No tenía idea... que tú... — Claro que no, porque solo llegaste a cambiar el curso de las cosas por capricho — liberó suspiro. — pero eso ya no tiene importancia. — dijo mirando hacia el mar. — ¿Aún lo quieres? – pregunté sintiendo celos de que su corazón tuviera dueño. — Fue una persona muy especial en mi vida – respondió y sentí una punzada en el corazón. – así como tú y Monse, yo compartí muchos momentos especiales a su lado, con él aprendí lo que es el amor no a profundidad, pero si la parte mágica de la que todos hablan. — sonrió triste. — La verdad es que lo quise mucho, era una persona muy linda, pero el día que me case contigo – me miro directamente a los ojos. — ese día lo dejé ir… le rompí el corazón. — terminó antes levantarse, tomar su violín y entra en la casa, dejándome con confundido.
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