Capítulo 18 – Extraña sensación.

2042 Words
Capítulo 18 – Extraña sensación. Ava Al regresar a casa mi mal humor era más que evidente, mi encuentro con aquel chico tan irritante horas atrás me había dejado un terrible sabor de boca. Es increíble, los descarados y pretenciosos que podrían ser algunos hombres cuando de mujeres se tratase. Me molesté tanto porque juro que en mi vida me había topado con un tipo así de arrogante, presumido, sinvergüenza y degenerado como ese. Tal vez haya sido por la falta de vida social de la cual nuestro padre nos había privado, vivir encerradas no nos permitió conocer la verdadera forma de las personas. Sin embargo, de alguna manera me sentía molesta conmigo misma, porque sin saber por qué, en una mínima fracción de segundo, me deje impresionar por el físico y la personalidad de aquel idiota. Era guapo, no lo puedo negar, tendría que ser ciega para no admirar su atractivo masculino como; su cabello oscuro me dio ondulado y perfectamente peinado, nariz recta, mandíbula cuadrada, barba partida y labios carnosos y unas bellas pupilas color miel. Sin duda era del tipo de hombre que acostumbra a traer locas a todas las chicas a su alrededor, sin embargo, lo que más me impacto haciéndome titubear ante su presencia y escrutinio fue esa mirada tan intensa, profunda y peligrosa. Que me hizo sentir desnuda ante él, y me provoco un pequeño revoloteo en el estómago, fue una sensación realmente extraña. Además, esa manera tan irritante e irrespetuosa de hablarme, me molesta y me excita, no sé por qué… ¿Muñeca?, ¿bizcocho? Odio a los hombres así, sin embargo, ese estúpido logro ponerme nerviosa y eso es lo que más me tenía molesta conmigo misma. En cuanto mi hermana me vio entrar a la casa de mal humor, camino hacia mí e intento preguntar, pero la evadí, estaba tan molesta que no tenía ánimos de hablar de ello, así que me fui directamente a mi alcoba. Al entrar avente mi bolsa a la cama, me quite los zapatos arrojándolos lejos y luego me tumbe sobre mi cama, tome una almohada y grite mi frustración. No me gustaba sentir así, el único hombre con el que había convivió de cerca fuera de mi padre, era mi novio y que otro haga que se me mueva el piso, me confunde. Lo bueno es que con mucha suerte no volveré a verlo… — Ava, ¿estás bien? – pregunto mi hermana al entrar y encontrarme con la cara enterrada en la almohada. — No… no lo estoy, todo por culpa de un idiota que arruinó mi tarde. — grite bajo. — Oye… oye, cálmate y cuéntame, ¿qué paso?, y, ¿quién es un idiota que te arruino la tarde?, ¿lo conocemos? – niego y luego comienzo a contarle lo que me paso en la pastelería de Hilda y la muy tonta solo se dedicó a reírse y burlarse de mí. — Ya Gaby, deja de reírte, que no es gracioso. — Si lo es – trata de controlar su risa. — hermanita – hace un puchero gracioso que me saca una sonrisa, aunque no quiera. — Sabes que, eres hermosa, aunque seas tan modesta contigo misma lo eres y cualquiera lo nota. Tu belleza es algo que atrae a los hombres, sobre todo a hombres guapos e idiotas, como el que te coqueteo hoy. — entrecierro los ojos. — pareces una muñequita de porcelana, así que era obvio que causes ese efecto en él… yo en tu lugar me sentiría halagada. — Pues yo no, me conoces y sabes que me molesta, que me vean como un trozo de carne, además, ese tipo me miraba como si quisiera comerme. — Te miraba como si fueras un delicioso, ¿bizcocho? – cita la frase que le dije y eso me hizo mirarla mal. — ok está bien, solo dime una cosa – hago un ademán con la mano para que continúe. — ¿Era guapo? – pregunta curiosa, ruedo los ojos, pero de alguna manera me sonrojo al recordarlo. — oh por Dios, si lo era y, ¿te gusto? — Claro que no… era un pedante, presumido, arrogante, promiscuo y ya… dejemos eso en el pasado, además, sabes que no me interesa nadie más que Dylan. — Sí, sí, sí… pero eso no quita que de vez en cuando, te des un taco de ojo y por la manera en la que reaccionas, puedo ver que ese tipo te ha impresionado. — Eres una tonta o que… no digas cosas que no sabes – le doy un pequeño golpe entre risas en el hombro, ella hace como que le duele y ruedo los ojos. — ya cambiemos de tema… mejor, dime, ¿Qué te falta para mañana?, ¿ya tiene todo listo para impresionar a tu futuro esposo? — Pues ya no falta nada, la abuela ya tiene todo bajo control, me compro un vestido bonito, sencillo, fino y elegante para presumir, ya sabes, zapatos que combinan a la perfección y ha contratado a dos señoras para servir. — ah… Y la tía Teo me presto un bonito conjunto de joyería. — Bueno, al menos podrás lucirte y causarle impacto a tu futuro esposo. — digo seguido de una mueca de asco y ella ríe. — A ti también te compraron ropa y zapatos nuevos. — No sé para qué, si yo no estaré en la cena. — No entiendo por qué. — Porque así lo dispuso papá y no me lo tomes a mal, pero así es mejor, no tengo ganas de escuchar cómo papá y la abuela te venden a esa familia. — No seas exagerada. — elevo los hombres. Por la noche le respondí algunos mensajes que Dylan me había enviado, para contarme qué había pasado con éxito la primera etapa de las audiciones y que solo falta la decisiva en una entrevista, la cual sería en tres días. Todo había pasado tan rápido que ninguno de los dos lo creía, pues se suponía que las cosas serían en un par de semanas, pero por azares del destino todo se anticipó y por suerte las cosas están resultado como él tanto lo soñaba. — Muchas felicidades, amor, me siento tan orgullosa de ti, te dije que tendrías éxito porque sin duda tienes un talento especial. — Gracias, mi alma, pero la verdad es que siento que todo esto es gracias a ti, desde que apareciste en mi vida todo a mi alrededor brilla con más intensidad. — Dios, deja de decir esas cosas que podría creérmelas… — Créelas, porque son sinceras… significas mucho para mí. Sonrió y me quedo pensativa al leer nuevamente esas hermosas palabras, él siempre sabe cómo hacerme sentir bien, desde que me dio ese bello regalo no dejo de pensar en la posibilidad de darnos la oportunidad que tanto me pide y arriesgarme a todo con él. Aunque lo niegue, quiero conocer el amor de verdad como cualquier chica de mi edad y sé que Dylan es la persona correcta para intentarlo, el amor que me ha demostrado vale la pena. De pronto mi telefono vibra sacándome de mis pensamientos lo observo y es una llamada entrante, así que me levanto para irme al baño y poder contestar sin molestar a mi hermana. — Te extraño mi alma - dice al descolagar - tanto que necesito tenerte cerca para inundarme del dulce aroma de tu ser que me vuelve loco cada vez que tengo el privilegio de sentirte cerca de mí y poder devorar tus divinos labios sabor a miel. Necesito sentir la presencia de tu ser que me enciende y a la vez calma mi necesidad de tomarte y hacerte mía como tanto lo he deseado desde el día que conocí por primera vez. — ok, eso me acaloro un poco. — Dylan creo que este no es un buen momento para esta conversación. — respondo sonrojada, que bueno que no puede verme o se burlaría de mí. — Ja, ja, ja, lo siento… pero es que no te imagina cuanto odio que solo podamos vernos tres veces a la semana, no poder ir de visita a tu casa me frustra y me entristece. Si por mí fuera iría a tu casa, hablaría con tu padre para pedirle permiso de ser tu novio y futuro esposo. — sonrió ante su locura. — Estás loco… sabes que mi padre de inmediato se negaría a ceder y te cerraría la puerta en la cara. — de pronto toda esta situación de mi hermana y su próximo compromiso vino a mi mente y una idea loca cruzo por mi mente. — Dylan, te puedo hacer una pregunta. — Claro que sí… las que tú quieras. — Si un día, te pidiera que huyéramos lejos, ¿qué harías? – demora algunos minutos en responder por lo que creo que lo he tomado de bajada y eso me pone un poco ansiosa, debe pensar que estoy loca o tal vez está formulando en su cabeza varios planes de escape. — sabes que olvídalo, solo fue una pregunta tonta. — No mi alma, no es una pregunta tonta y la entiendo, porque yo mejor que nadie sabe que lo que es para ti vivir en esa casa, sé que tu vida ahí se ha vuelto un infierno. Me duele mucho cuando me cuentas sobre el maltrato físico y psicológico que reciben tu madre, tu hermana y tú. Soy testigo de cómo te sientes en esos días de angustia… si por mí fuera te llevaría lejos, pero huir no es la respuesta, porque sé que jamás podrás dejar a tras a tu madre. — Tienes razón… gracias, al menos sé que cuento contigo en todo momento. — No tiene nada que agradecer… Sabes bien que me estoy esforzando mucho para triunfar, porque quiero que en un futuro no muy lejano demostrar que yo puedo darte la vida que te mereces. Pero… ¿Por qué preguntas algo así?, ¿paso algo?, tu padre te golpeo o a tu mamá de nuevo. — No ha pasado nada de eso gracias al cielo, es solo que a veces me dan ganas de salir corriendo, además esta situación con Gaby y su compromiso me tiene un poco ansiosa… siento que la voy a perder y eso me duele mucho. — confieso. — Lo entiendo, pero debes ser positiva, tal vez la familia de su futuro esposo no sea mala y le permitirá a tu hermana visitarlos. — Eso espero. — Cambiando de tema, ¿Qué harás mañana? — Mmm… bueno mañana es un día importante para mi hermana, así que seguramente desde temprano estaremos ocupadas. ¿Por qué? — Porque muero por verte y tenerte entre mis brazos, aunque sea un momento antes de irme a la CDMX. — sonrío. — ¿Mañana? — No, la verdad es que es pasado mañana, pero tengo que irme un día antes, por los contratiempos, además nos iremos en auto, ya que el abuelo también quiere ir. — el abuelo de mi novio ya es un señor mayor de 75 años y aunque ya se retiró de su oficio, siempre está pendiente de los logros de su nieto. Lo pensé por un momento y recordé que debía ir por el pedido a la pastelería, así que ese sería el momento perfecto para escaparme un momento. — Está bien… iré a verte mañana, pero solo será un momento, debo ir por unas cosas y no tendré mucho tiempo libre… te veo a las 2 en el lugar de siempre… — Gracias mi alma, allí estaré esperando, ansioso por ti. — Ok, ahora debo despedirme, me siento cansada y mañana será un día de locos en esta casa. — Me lo imagino, todos en tu colonia hablan sobre ello – siento un poco de vergüenza, porque mi abuela es una de las mujeres más comunicativas del lugar. — descansa mientras tanto contaré las horas para verte y tenerte entre mis brazos… sueña conmigo como yo lo hago todas las noches contigo. — sonrió adoro su forma tan cursi de ser. — Te amo… mi alma. — envía algunos strikes de corazones y besos. — Y yo a ti, nos vemos pronto…
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