Capítulo 42 – Acercamientos

3039 Words
Kayden Era un día muy especial para la familia, era el cumpleaños de mi padre y como cada mañana nos reunimos todos juntos como familia, para desearle un feliz cumpleaños. Cada año Sonia, la cocinera, le prepara su pastel de zanahoria favorito, el cual coloco en la mesa después de levantar los platos del desayuno y luego de algunas palabras de parte del abuelo hacia su hijo, le cantamos y lo felicitamos deseándole una larga vida a nuestro lado. Puede que Kilian no sea un padre perfecto, pero al menos siempre ha estado para nosotros y sobre todo nos ha demostrado lo importantes que somos para él. Por un momento todos nos olvidamos de nuestras diferencias y riñas personales para festejarlo entre risas y bromas sobre la juventud y la vejes, papá apago las velas y luego degustamos del pastel. El abuelo sonreía feliz al vernos a todos convivir en armonía y reír juntos como la familia unida que solemos ser fuera de los problemas. Mi esposa también parecía disfrutar del momento familiar, estaba tan feliz y a gusto que bajo sus defensas conmigo, cuando le pedí un poco de pastel, ella por inercia me sonrió, corto un trozo de pastel y me lo dio en la boca frente a la mirada de los demás, quienes nos veían emocionados. Fue un momento fugaz, el primero desde que nos casamos y sin duda el más tierno, fue una pena que durara muy poco, puesto que cuando se dio cuenta de las miradas de los demás. Se aclaró la garganta y guardo la compostura un poco tímida. Al regresar a nuestra habitación la molesté por lo ocurrido, ella lo negó obviamente, así que le propuse que intentáramos ser amigos y que luego dejáramos que las cosas tomaran su curso naturalmente. Ella lo pensó por un momento, creí que se negaría, pero me sorprendió cuando acepto, aunque puso algunas condiciones, las cuales me parecieron justas. Después de ese día las cosas entre nosotros comenzaron a fluir de solas, conversábamos con más frecuencia sobre nuestros gustos, intereses, metas, sueños y ambiciones. Descubrí que mi pequeña esposa, a pesar de ser joven, es muy inteligente, talentosa y ambiciosa, tenemos muchas cosas en común, una es que ambos anhelamos libertad. Verla hablar de sus sueños me hizo desear estar siempre a su lado para apoyarla a cumplir sus sueños y compartir los míos con ella. Las discusiones eran menos frecuentes, había un poco más de tolerancia, salimos a pasear como amigos, la lleve a conocer lo mejor la ciudad y compartí varios de mis gustos y algunos de mis lugares favoritos con ella. Cada vez que salíamos de paseo, me encantaba contemplar su cara de emoción al ver todo a su alrededor, mi esposa parecía una niña pequeña la cual salía de paseo por primera vez, era muy divertido. Pero sin duda el sitio que la hizo gritar de emoción fue el mar, el día que la lleve al mar fue épico, ni mis sobrinas se emocionaban tanto como Ava. Anteriormente, me había confesado que su padre nunca las llevo a de paseo a ningún sitio, por más cerca o lejos que fuera. Su más grande sueño era conocer el mar porque para ella era lo más hermoso del mundo. Admito que su confesión me llego al corazón y no dude en concederle su deseo. En cuanto a Monse, bueno, es fue una de las condiciones que propuso, me pidió que dejara de verla por un tiempo hasta que estuviera listo para terminar nuestra relación. Así que fui a verla y cuando estaba a punto de decirle que lo nuestro no podía seguir, ella me dijo que tenía que salir de viaje por parte de su trabajo. De hecho, estaba de salida y no me dejo decir nada, solo se despidió y me dijo que regresaba en unos días. Así que decidí aprovechar ese tiempo para ganar puntos con mi esposa y meditar sobre el fin de nuestra relación, era algo inevitable y ya estaba decidido. Días más tarde planee un pícnic en la playa, la idea era que estuviéramos todo el día solos, pero ella saboteó mis planes invitando a las niñas. Al llegar mis acompañantes corrieron a jugar con las olas de la orilla, las observaba divertido y realmente, no sabía cuál de las tres era la niña de verdad, se tumbaron en la arena, hicieron castillos, corrieron de un lado a otro, sin duda era hermoso verla así. Mi corazón saltaba de felicidad solo de verla disfrutar y sonreír como nunca antes la había visto antes, me encantaba ver esa faceta de niña descubriendo los placeres del mundo, el brillo en su mirada era algo indescriptible. Al medio día mis hermanos y sus parejas se nos unieron a nosotros y para el almuerzo propusieron que lo hiciéramos, abordo mi yate privado, estaba por negarme, pero vi la emoción en mi esposa y accedí. Ava estaba nerviosa, pero en menos de un minuto se relajó gracias a la ayuda de Karin y Cassie, se dispusieron a disfrutar del panorama, en las tumbonas, mientras los demás organizábamos las carnes asadas. Fui a dentro por algunas cosas y la encontré explorando el lugar, la seguí hasta el camarote, me acerque a ella e intente abrazarla, pero me rechazo haciéndose a un lado. — ¿Por qué siempre me rechazas? – ella volteó a verme y solo se encogió de hombros. — No lo hago, es solo que me falta de confianza… — Espero que pronto eso cambie. — ella asintió sin más. — Esto está increíble, me gusta mucho tu barco, nunca había subido a uno. — cambió de tema radicalmente. — La verdad es que este barco es mi refugió, vengo aquí cuando siento que me asfixió con tantas reglas y exigencias por parte de mi familia y de los demás… — Oh… después de conocerlas, creo que te entiendo un poco — comento y luego guardo silencio por un momento. — así que, Monse y tú viene a aquí para olvidarse de todo. — dijo y entonces, comprendí de qué iba su actitud. — No, honestamente a ella nunca la he traído aquí porque, como lo dije, este es mi refugio privado. A donde vengo cuando quiero estar solo para poner en orden mis pensamientos. De hecho, eres la primera mujer que traigo e incluso también es la primera vez que dejo que mis hermanos suban. — ella me mira dudosa. — Y, ¿Por qué no traes a Monse?, no se supone que son una pareja desde hace mucho. — Bueno, es algo complicado y aunque no lo creas, las cosas entre nosotros no siempre son color de rosa, también tenemos nuestros momentos en los que necesitamos un respiro el uno del otro. — Oh entiendo… ¿Sabes?, desde que nos casamos he querido preguntarte algo. — ¿Qué cosa? — ¿Por qué no te casaste con ella? — sonrió. — Porque es incontrolable como yo y para mi familia perfecta, ella no era la persona adecuada para mí, los Lynch tenemos estándares o al menos eso ha marcado el abuelo, la imagen pública es uno. Es por eso que Monse no entraba dentro de ellos a pesar pertenecer a una familia adinerada… además, nunca fue mi intensión casarme como mis hermanos. — Entonces, porque no terminas con ella… ¿Consideras que es correcto lo que haces?, digo esposa y amante. — Sé que no lo es y cambien sé que para ti es incómodo. — ríe irónica. — pero, supongo que después de tantos años de relación, ambos creamos cierta dependencia el uno con el otro, la cual ahora es muy difícil de romper. — No entiendo… ¿La amas? — Pienso que lo hice tiempo atrás y con el tiempo se fue extinguiendo hasta convertirse en cariño y costumbre. — me encogí de hombros, porque ni yo tengo claro ese sentimiento. — Honestamente, no logro comprender tu personalidad y sinceramente es un poco frustrante, me confunde mucho tu manera de ser, a veces inmadura como un niño, otras eres - me mira analizando sus palabras. — bueno, así, comienzas a cambiar mi panorama sobre ti. — Es simple, me gusta la libertad y tener el control de mi vida y lo que hago con ella, como, cuando y donde, pero en esta familia ser yo soy imposible. — Y alguna vez has hablado de esto con tus padres. — Ellos lo saben, conocen mis deseos, pero se mantienen firmes a las reglas de la familia, aunque algunas veces logran romperlas, como la vez que me dejaron irme al extranjero. — suspire con nostalgia al recordar todo lo que viví allá. — la verdad es que la época que pase en Londres gracias a su apoyo fue la más feliz de mi vida, pero lamentablemente tuve que regresar, perdí el control de mis acciones y cometí errores que tuvieron consecuencias graves, así que me vi obligado a aceptar el matrimonio a cambio de no perder todo lo que vez a tu alrededor. — Vale la pena sacrificar tu vida y tus sueños por los lujos… — Lo vale si espero cambiar mi futuro… — Puedo saber, ¿cuáles son tus sueños? — Prefiero mostrártelos, tal vez un día de estos. — frunció el ceño y sonreí. — espera y verás que no eres la única con talentos especiales. — ambos reímos. — Y cuando logres cumplir tus sueños, ¿qué pasará conmigo?, Qué lugar ocupo en tus planes o que papel juego en tu vida, ¿solo soy una esposa comparada? – la mire a los ojos y negué. — Ocupas un punto muy especial. Me levanté para acercarme a ella, la vi ponerse nerviosa, pero llegue hasta donde me permitió, la tome de la cintura juntando nuestros cuerpos quedando a un mínimo de distancia. Podía sentir su corazón y respiración acelerados, lo cual me hizo feliz, pues son un indicador de que hay algo entre los dos, no soy el único que siente atracción. — Debo confesar que hace poco descubrí que mis sentimientos cambiaron desde que … — me quede callado, sumergido en sus bellos ojos, tenía miedo de admitir mi debilidad por ella y que me rechazara o se burlara de mí. — Desde que te conocí – confesé y ella abrió los ojos de par a par. – Ava… yo creo que… — Hey tortolos… venga a comer… no nos culpen si se quedan sin comida. — la voz burlesca de mi hermano Kendal me interrumpió, así que dejamos todo inconcluso y nos integramos a ellos. Al regresar a la orilla, invite a mi esposa a dar un paso por la orilla de la playa para ver el hermoso atardecer que veía casi todos los días desde nuestro balcón antes de regresar a casa. Nos despedimos de los demás y comenzamos a caminar en silencio por un largo rato hasta que nos detuvimos en alguna parte. — Esto es realmente hermoso. — dijo maravillada con el paisaje. — sin duda supera las imágenes que había visto por internet o las postales. — agrego cerrando los ojos para dejar que la brisa del mar acariciara su rostro y revoloteara su cabello como si fuera una hermosa sirena. — Tienes razón, es lo más hermoso que hay en el mundo. — respondí adorándola como un tonto, la vista era realmente hermosa… ella sintió mi mirada, abrió los ojos y volteo a verme atrapándome en el acto, sonrió sonrojada. — Gracias Kay… hoy fue un día maravilloso. — sonreí. — De nada muñeca… cuando gustes volverlo a repetir solo tienes que pedírmelo… por cierto me gusta que me llames Kay. — Acordamos ser amigos, ¿no? – asentí con una enorme sonrisa. Durante los siguientes días las cosas fueron fluyendo, de manera natural entre nosotros, no precipite nada y deje que el acercamiento se diera por sí solo. Ava sin duda era distinta a todas las mujeres que alguna vez conocí, ella era única, era como un acertijo difícil de descifrar, pero yo complacido acepté el reto. Mientras yo me enfocaba en integrarme a las actividades de la oficina antes de mi nombramiento como vicepresidente de negocios internacionales, mi madre comenzó a llevarse a Ava a su trabajo. Los primeros días se veía feliz de hacer algo y no pasársela encerrada, también se habló de la posibilidad de que mi esposa creara su propia marca de fragancias, cremas y perfumes. Mi madre tenía una amiga la cual era dueña de una fábrica farmacológica, Ava dudo un poco y yo como su esposo la alenté a seguir su sueño, poco a poco nos íbamos conectando y prometí apoyarla en todo. Cuando llego el fin de semana, mis hermanos y sus parejas nos invitaron a salir para distraernos y divertirnos un poco, con el permiso del abuelo nos dispusimos a prepararnos. Me puse un traje azul rey con camisa blanca y zapatos cafés, use uno de mis relojes favoritos y cuando estaba por colocarme mi perfume favorito, el frasco se me resbaló de las manos, calló al suelo y se hizo puré impregnando toda la habitación. — ¡Carajo! – grité y de inmediato entro Ava dejándome estupefacto al verla enfundada en un sensual vestido rojo, no era muy escotado, pero resaltaba su hermosa figura. — ¿Qué paso? – preguntó, pero yo seguía perdido en su imagen. — ¡Kayden! – llamo haciéndome reaccionar. — ¿Qué? — ¿Por qué huele tanto a perfume? – tenía tapada la nariz e hizo una mueca de asco, reí por sus gestos mientras me hacía aún lado para mostrarle. — oh… debes tener cuidado. — dijo colocando una toalla sobre los residuos. — Le diré a Tatiana que lo limpie cuando nos marchemos, ahora date prisa que se te hará tarde y los demás deben estar listos. — Lo sé, pero he roto mi perfume. — me miro con el ceño fruncido. — Y eso qué, ¿cuál es el problema?, dudo mucho que con tanto dinero solo tengas un perfume – inclina su cabeza hacia un lado. — yo veo muchos ahí, solo toma otro y vámonos estoy lista. — dijo señalando los que había de tras de mí. — No… ese era mi favorito, era el último, no he comprado más… y esos – señalé – son regalos que he recibido o algunas fragancias que me gustan en el momento, ninguno como mi favorito. — explique y ella me miro de manera burlesca. — ¡Ok, espera! – se dio la vuelta, la seguí y la vi acercarse y buscar algo en su mesa de trabajo, mientras lo hacía curioseé un poco, tome una de las botellas que tenía en una cajita y la olfatee. — Wow, esto huele delicioso… ¿Puedo tomar este? – ella observó el frasco e inmediatamente lo negó. — Ese no es para ti, mejor toma este. — me dio otro frasco y tomo el que tenía en las manos. — sé que no es de una marca reconocida como los que acostumbras a usar, pero hice este tomando en cuenta tus gustos y tu personalidad. — parpadee sorprendido. — ¿Qué es? — Es una fragancia nueva con notas de maderas, cítricos y esencias orientales, es un poco similar al que se rompió, aunque un poco más armoniosa… ¿Qué tal huele? — La verdad es que, si huele muy rico, incluso es mejor que el anterior, sin duda tienes un gran talento, esposa mía. — fui sincero – en serio, ¿lo has hecho para mí? – pregunté un poco emocionado, era la primera vez que recibía algo de su parte. Y la verdad no importaba el valor, solo importaba que ella lo había hecho para mí. — No es nada, solo me puse a experimentar y salió. — dijo restándole importancia, lo olí y el aroma me fascino. — Para mí es mucho, muñeca… huele rico, gracias por el detalle. — sonríe sonrojada. Fuimos a un restaurante muy lujoso, donde la comida era realmente deliciosa y la música en vivo era la mejor, para suerte muestra nos asignaron una mesa frente al escenario donde había un piano y varios instrumentos. Ava recorrió maravillada todo el lugar con la mirada, pedimos vino y ordenamos la comida, mientras esperábamos conversamos un poco. Mis hermanos le preguntaron a Ava sobre su talento con el violín y ella les confesó que su fuerte era el piano, Karin quiso comprobarlo, ella no estaba muy convencida. Pero entre todos la animaron, así que mi hermano hablo con el gerente y solicito el permiso para que pudiera tocar el piano frente a nosotros. Ella se sentó con elegancia, respiro hondo y comenzó a tocar una melodía que dejo a todos los presentes sorprendidos con sus habilidades, pero no más que a mí que la veía maravillado. Esa mujer era un estuche de monerías, y cada vez que descubría cosas sobre ella, sentía que me perdía en ella. — Hermanito… sin duda estás jodido por esa niña. — me susurro Karin al oído. — ¿Tú crees? — Definitivamente… la cara de tonto que tienes lo confirma. — Cuñado… te has ganado una joya, así que has las cosas bien. — comento Casandra a lo que solo sonreí, porque tan pronto termino Ava de tocar, todos aplaudieron y nosotros hicimos lo mismo, ella regresó a tomar asiento. — Wow… Ava, mis respetos cuñados, tocas hermoso – comento Kendal. — Sin duda nos has dejado boqui abierto. — dijo Orlando, quien no suele hablar mucho, yo tome su mano y la lleve a mi boca para besarla. — No me canso de descubrir lo maravillosa que eres – ella volteó a verme. — Gracias. Continuamos con la velada, cenamos, bailamos un poco, bebimos y antes de volver a casa fuimos a un mirador para mostrarle a Ava, la magnífica vista de la ciudad por la noche, cada uno con su pareja se dedicó a disfrutar del momento. Sin duda la noche fue mágica y los acercamientos que hemos tenido nos están llevando por el buen camino. Mi muñeca recargó su cabeza sobre mi hombro y se dejó llevar por el paisaje.
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