Capítulo 19 – Te ha elegido a ti.
Ava
A la mañana siguiente, nos levantamos más temprano de lo habitual, para preparar todo, fuimos al mercado por los víveres para la cena, mientras que las señoras que contrato mi padre para ayudarnos a servir a los invitados y para aparentar que tenemos dinero como acostumbran a hacerlo. Nótese el sarcasmo. Comienzan a limpiar toda la casa de arriba abajo.
Toda la mañana nos enfocamos en hacer que la casa parezca de alto nivel, por suerte es una casa estilo colonial que aún conserva ese toque de antigüedad y en los anteriores años la abuela se encargó de comprar accesorios caros para lucirlos en ocasiones como esta. Cuando llego la hora de ir a la pastelería, mi madre me acompaño para ir por el traje de mi padre a la tintorería, entonces le pedí el favor de intercambiar las tareas y ella gustosa, acepto. Ella sabe sobre mi novio y aunque le da miedo que mi padre se entere y que pueda castigarme por ello, se alegra de que tenga la oportunidad de conocer el amor.
En cuanto ella se fue a la pastelería, aproveche el momento para ir a mi encuentro con Dylan. Camine hacia el parque, el cual quedaba cerca de la tintorería. Ese era nuestro lugar secreto, donde nos veíamos cuando salía de la escuela y podía verlo antes de ir a casa, no era muy seguido por miedo a ser vista por mi padre o algún conocido de él. Al llegar al kiosco donde siempre me espera, sonreí al ver la hermosa flor que tenía en sus manos para mí, me gustan los lirios y él es siempre es así, demasiado bello y detallista para no amarlo.
Como no me había visto, aun me acerque sigilosamente, para taparle los ojos, ganándome una enorme carcajada de felicidad de su parte. Toma mi mano y luego me hace parar frente a él y así tomarme de la cintura fundiendo nuestros labios en un tierno beso.
— ¿Cómo es que nunca puedo sorprenderte ni una sola vez? – hago un puchero, él sonríe mientras acaricia mi mejilla.
— Mi alma… tu aroma es inconfundible. — hunde su rostro en mi cuello.
— Oh – hice un puchero de nuevo. — en ese caso dejaré de usarlo.
— No hagas eso, eres más apetecible cuando hueles a ese dulce aroma que me roba el aliento. — besa mi frente y luego escruta mi cuerpo, haciéndome sonrojar, así que le di un golpe. — lo siento mi alma, pero hoy te ves muy bella, fresca y radiante, es imposible no devorarte con la mirada. — Me había puesto un vestido blanco fresco, largo y sin mangas, con sandalias ligeras, además, até mi cabello caramelo en una coleta alta con un listón color lila, mi color favorito. — sabes que te amo — asiento con una sonrisa. — ¡Dios!, no te imaginas cuanto te voy a extrañar estos días que este fuera.
— ¿Mucho? – bromeé.
— Tanto que ni siquiera me he ido y ya te extraño. — me besa de nuevo, pero esta vez más profunda, más deseoso y con más intensidad que me deja sin aliento.
— ¿Por qué eres tan lindo, he? – pregunté con una enorme sonrisa.
— Porque un bello ángel como tú me hace ser así.
— Te quiero Dylan.
Solo estuvimos un corto tiempo porque debía volver a casa, pero ese corto tiempo se sintió tan bien que me negaba a separarme de él. Al despedirme le deseé mucha suerte en su última audición en el país, porque la siguiente y decisiva sería en los estados unidos. Nos dimos un último abrazo y al separarnos sentí una extraña sensación en mi interior, algo que no podría explicar y la cual deje pasar, porque vi la hora en el reloj y se me hacía tarde. Mientras caminaba hacia la tintorería, iba pensado en lo mucho que Dylan me da sin pedir nada a cambio y eso me hizo considerar dejar de huirle al amor que él me profesaba y dar todo de mí, para que nuestro futuro funcionara. Tal vez no era el momento, pues aún tenía mucho miedo de dar ese paso, pero sin duda él lo merecía todo de mi parte y no a medias.
***
Una hora antes de la cena, me encontraba ayudando a Gaby con su vestuario y su maquillaje, discreto y natural como siempre, mi hermana se veía bella, radiante y muy emocionada. La verdad es que somos tan distintas, yo en su lugar estaría intentando huir de casa, para evitar esto, pero ella perece pony encantado desde que amaneció, solo le falto cantar como Blancanieves, para que los animalitos la ayuden a vestirse. Río antes mi loca imaginación. Cuando llego la hora, papá nos mandó a llamar, para darnos instrucciones.
— Ava quédate en la cocina y no salgas al menos que yo te lo pida. — ordena mi padre, y la verdad no entiendo por qué me excluye, pero tampoco es como que me interese mucho convivir con esa gente que de seguro son arrogantes y pretenciosos.
— Si papá.
— Gabriela, por favor compórtate a la altura y no me hagas quedar mal frente a los invitados. — dice mi padre al notar su nerviosismo – nuestro futuro depende de ti y no quiero que tus tontos nervios lo arruinen. — es momento de agradecer todo lo que he hecho por ti, has que me sienta satisfecho.
— Si papá… no te defraudaré.
El timbre no demoró en sonar anunciando la llegada de nuestros especiales invitados, Dora la chica que papá contrato para atenderlos fue a abrir la puerta principal. Mientras que mi padre se posicionaba en la entrada de la puerta para recibir a los invitados, y yo me fui a la cocina como él me lo pido. No tenía mucho que hacer, así que me dispuse a ayudar a las chicas a preparar las bandejas que llevarían a la sala.
Todo estaba en orden hasta que escuche la voz de mi madre, llamarme, camine hacia la sala y logre ver a mi hermana subir arriba casi corriendo, lo cual me preocupó y, me imaginé lo peor.
Cuando llegue a la sala salude educadamente a los invitados, y luego me dirigí a mi madre, quien me había llamado. De pronto sentí una mira penetrante sobre mí, levante la mirada y al hacerlo sentí que mi cuerpo se congelaba al ver de quien se trataba. — Esto debía ser una broma – grité en mi interior al darme cuenta de que ese tipo era el mismo que me… y … No, no, no, ese era el prometido de, ¿mi hermana?
— Hija, puedes decirle a Dora que venga a limpiar esto y podrías traer una copa nueva de vino, por favor. — hablo mi madre, pero yo seguía pasmada con el intruso. — ¡Hija! – me llamo de nuevo sacándome de mis pensamientos.
— Si mamá, enseguida – respondí al reaccionar y sin más gire sobre mis pies para regresar a la cocina, casi corriendo y con el corazón latiendo a mil por hora. — esto debe ser una broma, ¿Por qué tenía que ser ese idiota?, es que acaso el mundo me odia. — murmure por lo bajo.
— Ava… nena, ¿estás bien? – habla Dora, levante la mirada y le sonreí.
— Si Dora, no es nada… por cierto necesitan que vayas a limpiar la mesa, hubo un pequeño derrame sobre la mesa y por favor lleva una copa nueva de vino para una de las señoras. — ni loca regresaría ahí, aunque mi padre se moleste.
Estaba tan impactada con mi recién descubrimiento que me puse un poco ansiosa ante la presencia de ese tipo en mi casa, yo creí que después de nuestro desagradable encuentro en la pastelería jamás en mi vida volvería a verlo. Y ahora mismo estaba sentado como invitado en la sala de, ¡MI CASA!, a punto de pedir la mano de mi amada hermana. — ¡Dios!, ¿Por qué el mundo tiene que ser tan cruel?, y las coincidencias tan inesperadas.
Algo en mi interior me mantenía inquieta al recodar la manera en la que me miraba, esa estúpida sonrisa en su rostro me tenía con un extraño presentimiento, tome un vaso de agua para calmar mis nervios. Tal vez era mi imaginación… La cena dio inicio siguiendo el curso de la noche, yo permanecí en la concina, a pesar de que mi abuela me dijo que podía cenar con ellos, pero me negué. La verdad es que no entendía el repentino cambio, me habían dicho no y ahora, ¿sí?
Mi teléfono vibró, lo saqué del bolsillo de mi vestido y al ver que era Dylan sonreí y olvidarme del mal sabor de boca que acabo de tener.
— Hola…
— Mi alma, solo te hablo para avisarte que estamos a punto de partir y quería despedirme.
— Amor, pero si nos despedimos esta tarde – bromee, se nota ansioso.
— Lo sé, pero te extraño, quisiera que vinieras conmigo… te necesito a mi lado, estoy un poco nervioso.
— Aunque no esté en persona, desde aquí estaré orando por ti… no te pongas nervioso, como siempre me has dicho, solo tómalo como una práctica normal.
— ¿Por qué eres tan buena para levantarme el ánimo, mi alma? – sonrío.
— Lo aprendí del mejor violinista del mundo…
— Ava… júrame que jamás me vas a dejar, que siempre estarás en mi vida, viéndome triunfar como yo lo estaré cuando sea tu momento de hacerlo. — sentí una pinza en el pecho. — júramelo por favor… para irme tranquilo. — no sé por qué lo hice.
— Te lo juro… siempre estaré para apoyarte.
— Ava hija. — mi madre entro a la cocina buscándome.
— Dylan, debo colgar, pero antes recuerda que estoy orgullosa de ti, recuerda que eres grande y talentoso, confió en que lo lograras.
— Gracias mi alma… Te amo.
— Y yo a ti… suerte.
Colgué la llamada y me acerqué a mi madre, se veía un poco nerviosa.
— ¿Qué pasa mamá?, tan rápido, se han ¿ido?
— No, pero tu padre quiere que salgas un momento.
— ¿Qué? – pegunte con el ceño fruncido sin entender que asunto tenían conmigo. — ¿Cómo para qué me quieres allá?, si yo no tengo nada que ver con esa gente.
— No lo sé, cariño, solo obedece a tu padre, por favor, sabes que no le gusta que lo hagan esperar y menos que lo desobedezcan. —resople un poco irritada, camine detrás de ella hasta llegar a la sala, donde todos posaron su atención en mí, haciéndome estremecer.
— ¿Me mando a llamar padre? – pregunte sumisa, recorrí el lugar de reojo y fue entonces que me percate de que mi hermana no estaba por ningún lado, lo que se me hizo muy extraño. Voltee a ver a mi tía frunciendo ceño y ella negó sería, tenía una cara de preocupación que me hizo temer.
— Ava, mi hermosa princesa. — papá, llamo mi atención por su manera tan extraña de llamarme, no me di cuenta en qué momento se había acercado a mí, me abrazó, algo que nunca hace. Y pronto todo comenzaba a oler muy mal.
— Hija, él – señalo al estúpido pervertido. — es el joven Kayden Lynch, a su lado están su padre Kilian Lynch, su madre Monik y su tía Ivana.
— Es un placer – saludé un poco tímida, sin moverme de mi sitio, papá me tomo del brazo para posicionarse enfrente de mí, el brillo en sus ojos me daba miedo, me decían que algo malo estaba por pasar.
— Ava, los señores Lynch, te han elegido a ti.
— ¿Ah? – parpadeé un par de veces. — perdone padre p – pero no lo entiendo.
— La familia Lynch han decidido que tú eres la mejor candidata para ser la futura esposa de su hijo. — soltó de golpe dejándome helada y si no fuera porque me tenía sujeta del brazo me habría tambaleado. — es un hecho – me miro a los ojos al ver mi sorpresa y que poco a poco se humedecían. — te casarás con él en los próximos días. — dijo o eso creo… la verdad es que me perdí cuando dijo que me habían elegido a mí para ser esposa de ese idiota.
Mi cuerpo se quedó en shock, mi cabeza daba miles de vueltas intentando procesar lo que estaba pasando, parecía que me había sumido en una especie de trance. Todo estaba pasando tan rápido que no me dio tiempo de asimilar nada, ni siquiera de negarme, aunque eso no sirviera de nada, porque cuando mi padre decide algo es definitivo.
Voltee a ver a mi madre y a mi tía en busca de ayuda, pero ellas solo me veían con, ¿lástima?, mientras que mi abuela aplaudía y sonreía con felicidad. En un visaje, mi ahora, ¿prometido?, se acercó a mí para colocar el anillo de compromiso en mi mano, el cual no sé ni porque no rechace. Estaba tan perdida en mí misma intentando reaccionar, sin embargo, todo fue inútil, me sentía en una especie de trance alusivo, todo parecía como un extraño sueño… una pesadilla de la que no podía despertar.
Todos aplaudieron y nos felicitaron como si fuera la noticia del año, estaba muda, ajena y las lágrimas de infelicidad, de rabia y decepción jamás llegaron. Nos paramos enfrente de todos para un brindis, en ese momento Kayden aprovecho la cercanía para darme un beso en la mejilla y susurrarme al oído.
— Creo que después de todo no solo será una cita, sino, un… hasta que la muerte los separe… eso es más excitante, no lo crees, ¿muñeca? Además, te he vuelto a molestar y quiero ver como harás para que me arrepienta. — ella voltee a verlo con los ojos bien abiertos.
Quería matarlo, pero en mi mente solo se formulaban un sinfín de preguntas, la primera de todas era, ¿Qué iba a pasar con mi hermana?, este era su momento. Su más profundo anhelo y ahora, ¿cómo le explicaré que le sin desearlo le he arrebatado lo que más deseaba?, pero, sobre todo, ¿Qué le diré a Dylan?, cuando por fin me había decidido a esperar por él para tener un futuro juntos, cuando por fin me había decidido a entregarme por completo a él.