Ava
— ¡Ava!… pero, qué coincidencia — dijo fingiendo sorpresa.
Sí ajá, coincidencia mis p****s… me dije a mí misma.
— Hola y adiós, Dylan – respondí de manera fría, intentando seguir con mi camino, pero me sujeto del brazo.
— Espera… quiero decirte algo.
— Nada de lo que tengas que decirme importa ya Dylan, creí que todo había quedado claro el otro día… mejor regresa con tu amiga, la verdad es que hacen bonita pareja… me da gusto que te des la oportunidad de…
— ¿Estás molesta o celosa?
Abrí la boca y la cerré antes de reírme en su cara… estaba por responder de una majadería, cuando vi a la chica acercaré a nosotros, tomó del brazo como si fueran muy íntimos… entonces entendí el juego, era el mismo que Monse, quería causarme ¿celos?, qué idiota… sonreía con falsedad, sintiendo una pena por la chica que ajena o no que se prestó a esto.
— Ninguna de las dos Dylan, no te hagas falsas ideas… sabes que mejor regresa con nueva novia, amiga o lo que sea, disfruta, vive y olvídate de mí. — la chica rubia me volteo a ver sorprendida.
— Oh, no, no… Dylan y yo no somos nada de eso, solo somos compañeros – aclaro ella soltando a Dylan un poco apenada.
— Así es, lo estás malinterpretando mi alma, miera ella es Mena Soberón… Mena ella es Ava San Miguel, la mujer de la que tanto te hable. — dijo y levante mi ceja, hablan, ¿de mí?
— Oh, la que tiene mucho talento con el piano… es un gusto conocerte Ava, Dylan me ha hablado tanto de ti que siento que ya te conozco. — me tendió su mano con una sonrisa, no quise ser grosera y la tomé.
— Es un placer Mena y soy Ava Lynch ya no uso mi apellido de soltera – aclaré y ella abrió los ojos como platos, sonreí.
— Muñeca – la voz de Kayden me hizo voltear y mi sonrisa se amplió al verlo que se acercaba a mí y al llegar me tomo de la cintura de manera posesiva, marcando su terreno… amo estás facetas, son primitivas, pero me hacen sentir importante para él. — amor, ¿Por qué tardas tanto? – el rostro de Dylan se descompuso al verlo tan cerca de mí de manera tan cariñosa, los ojos de Mena se abrieron a un más al ver lo guapo que es. — Dylan, que gusto verte de nuevo, vaya coincidencia…
— Kayden…
— Veo que no vienes solo… hola. – saluda a Mena.
— Él ¿Quién es? – pregunto la chica un poco confundida.
— Es mi esposo… Kayden Lynch – volteé a ver a mi esposo con una sonrisa y le di un beso en la mejilla. — mira amor, ella es la amiga de Dylan… Mena.
— Es un placer Mena.
— No puedo creer que estés casada, pero, si aún eres demasiado joven. – dijo la chica un poco sorprendida.
— Para el amor no hay edades ni estatutos que digan que hay un límite de edad para casarse… la vi y dije esta mujer es mía. – bromeo Kay antes de darme un beso en los labios… juro que quise reír por la cara de cólico de Dylan, pero él se lo busco.
— Bueno, fue un placer saludarlos, nos disculpamos por no poder conversar más con ustedes, pero me temo que nos esperan para irnos. — dije al ser tomada de la mano por Kayden.
— Feliz… mi amor.
— Más o menos. — respondió serio.
Caminamos en dirección a nuestra mesa, voltee hacia la mesa de esa estúpida, pero ya no estaba, estábamos por llegar a la mesa, cuando choque contra el hombro de alguien. Me detuve tirando de la mano de mi esposo, levante la mirada, topándome con el rostro del acompañante de Monse.
— Discúlpeme… venía distraída. — dije y Kayden volteo, al ver de quien se trataba puso cara de pocos amigos.
— Matthew… debes tener cuidado cuando caminas, casi lastimas a mi esposa.
— Oh, vaya, así que tú eres la famosa Ava. — preguntó mostrándome una sonrisa un tanto, ¿burlesca?, ¿divertida?, ¿misteriosa?, no lo sé, algo en él no me agradaba.
— Sí, ¿Quién pregunta? – fruncí el ceño.
— Vaya que eres más bella en persona de lo que imaginé… soy Matthew, el mejor amigo de Kayden, ¿no es así amigo? – dijo mirándolo.
— Pensé que ya no éramos amigo – respondió Kay con recelo, se podía sentir la tensión entre ellos.
— Bueno, sé que hemos tenido desacuerdos, pero no podemos tirar años de amistad a la basura por el amor de una mujer. – sus palabras me incomodaron.
— Ok, no entiendo, ¿qué pasa? – dije un poco confundida y molesta.
— Que mal amigo eres Kayden, no le has contado a tu esposa sobre mí y sobre nuestros gustos en común. — vaciló y mi esposo enfureció se acercó a él de manera amenazante y tuve que colocarme en medio antes de que perdiera el control. Me miro a los ojos negué con la cabeza y él entendió, sin decir nada solo camino alejándose de nosotros dejándome atrás.
— Lo siento, fue un placer Matthew – dije antes de pasar por su lado, pero me detuvo.
— Espera – sujetó mi mano y lo volteé a ver antes de retirarla, su aura es un tanto pesada. — antes de que te vayas déjame advertirte una cosa.
— ¿Qué?
— Debes mantener a tu querido esposo bajo vigilancia porque Monse jamás se rendirá tan fácilmente y me temo que tu marido no es del todo inmune a sus caprichos aún, te lo puedo asegurar. — entrecerré los ojos, era sospechoso que él me dijera eso siendo su amigo, además, es obvio que esa bruja trama algo, lo puedo percibir en el aire.
— ¿Por qué me dices esto?
— Porque si tú ganas y también preciosa… fue un placer Ava. — dijo irse dejándome con más de una pregunta en la cabeza.
Dylan
Ver como lo besaba con amor y deseo, fue como si me clavara una estaca en mi corazón, pero aun así mi orgullo y mi corazón se negaban a aceptar que la había perdido. Cuando Montserrat se acercó a mí aquel día en el club, el peor momento de mi vida, me hablo sobres sus amoríos con Kayden y sobre todo me declaro que no se rendiría sin luchar. Así que me propuso aliarnos para separarlos, no lo dude ni por un segundo, porque supuse que aún tenía una esperanza, una última oportunidad para hacerla ver, que nadie excepto yo podrá hacerla feliz, solo yo la conozco y la entiendo, he vivido con sus problemas y preocupaciones como si fueran las mías.
Horas atrás…
Después de terminar los ensayos para la presentación de la noche comencé a guardar mis cosas para irme, nos quedaban pocos menos de dos semanas florida antes de irnos a Sídney, Australia. Donde planeaba comenzar una nueva vida a lado de mi alma, cuando al fin la convenciera de irse conmigo, solo tenía que esperar que los planes de Monse obtuvieran los resultados deseados.
— Hey Colega. — la voz de Mena llamo mi atención.
— ¿Qué pasa?
— ¿Qué harás al salir de aquí?
— No lo sé, ir a comer y luego regresar al hotel, supongo.
— En ese caso, ¿me acompañas a hacer algunas diligencias? – no tenía nada que hacer, así que acepté,
Mena era una chica de 24 años originaria de Perú, era la chelista de la orquesta y honestamente tenía mucho talento, además, de eso era muy bonita físicamente, tenía un parecido muy ligero con Ava. Solo que ella era más extrovertida que ella. Su personalidad era todo lo contrario a Ava, era como si versión rebelde, desde que nos conocimos nos hicimos muy buenos amigos.
Y después de lo que paso con Kayden en el camerino y luego en aquel club, mis días eran una tortura, ella notó mi tristeza y me ofreció su hombro. Necesitaba desahogarme, así que le conté todo sobre Ava, obviamente omite el hecho que era casada, solo le dije que se iba a casar obligada por su padre. Y ella me dijo que si era realmente amor debía luchar por ella, porque solo amamos de verdad una vez en la vida y que si ella es mi destino nada podrá evitar que estemos juntos.
— ¿A dónde vamos? – pregunto mientras me dejaba guiar, bueno arrastrar por ella, pues era demasiado insistente y no aceptaba negativas.
— A la plaza comercial que está cerca de aquí, necesito comprar algunas cosas y también me han dicho que hay una pizzería que venden las mejores pizzas del lugar. — respondió emocionada.
Al entrar comenzamos a visitar varias tiendas, Mena compró sus cosas personales, yo compré algunas también aprovechando la visita, comenzaba a disfrutar mucho de su compañía. De todos mis compañeros ella había sido la única en ofrecerme su amistad y consejos, los demás son un tanto egoístas y arrogantes, pues piensan que si son amables les robarán sus posiciones. Cuando yo no tengo necesidad de robar nada, cuando mi talento habla por sí solo y fue el que me dio el puesto que tengo ahora.
Mientras buscábamos el establecimiento de las pizzas, nos detuvimos para que ella buscara en su GPS, exploré el área con la mirada encontrándome al otro lado de la plaza con mi alma. Ava estaba junto a su hermana dando un paseo, sonreí al ver lo hermosa que lucían con esa ropa de marca, nada que ver con la vieja ella. Ahora lucía fina, elegante y fuera del alcance de cualquiera.
Yo siempre supe que mi alma estaba hecha para brillar y tener lo mejor, por eso me esforcé tanto para darle todo, lamentablemente todo cambio cuando ese infeliz llegó a su vida y nos arruinó los planes.
Ella sintió mi mirada, ambas voltearon, murmuraron entre ellas, y, sin embargo, me ignoraron como si no me conocieran, eso me dolió mucho. Sé que merecía su enojo y trato por lo que le hice. Decir que fue mi mujer cuando ni siquiera me dejo pasar más allá de los besos y caricias superficiales, me porte como un patán, pero en mi defensa diré que estaba desesperado.
— Lo he encontrado – Mena me saco de mis pensamientos.
— ¿Dónde está?
— Del lado este… vamos.
Caminamos durante un corto tiempo hasta el restaurante de aspecto rústico y muy llamativo, la verdad es que no parecía una pizzería, sino un restaurante fino.
— Mena, ¿estás segura de que este es el lugar?
— Si Ragazzi pizza… está fenomenal no.
— Ni que lo digas… esto es genial.
Mena se colgó de mi brazo y me tomo de la mano antes de entrar, nos reímos porque la muy torpe tropezó y casi se va de bruces, si no la atropó, se hubiera quedado sin nariz. Nuevamente, me sentí observado, voltee y para mí, buena o mala fortuna nuevamente me encontré con ella, pero ahora no solo estaba c Al sentarnos observamos el menú y como no estaba interesado en la pizza deje que Mena eligiera por los dos, ordenamos y mientras esperamos conversamos un poco. Sin embargo, no quitaba mi atención de ellos, al mismo tiempo que coqueteaba de broma con Mena para provocar a Ava. Por un momento me pareció escucharlos, discutir y por las expresiones de molestia de ella el objetivo se cumplió, sin querer, voltee hacia el otro lado de ellos y vi la otra incomodidad. Entendí de inmediato, esto era como un campo de minas… Monse me vio y me sonrió guiñándome un ojo, ambos sabíamos que esto era un golpe bajo para ellos.
Antes de comer fui al baño para lavarme las manos y hacer mis necesidades, mientras me divertía por el incómodo momento que deben estar pasando. Al salir me topé con Mena y me pidió que la esperara un momento, al salir nos disponíamos a regresar a la mesa cuando la vi salir del baño, ni siquiera sabía que estaba ahí, no pude resistirme y me acerque a ella. Intente conversar un poco con ella, pero se negó y molesto cuando le pregunte si estaba celosa, no tuvo tiempo de responder, ya que Mena y el idiota de Kayden aparecieron arruinando nuestro momento.
Al regresar a nuestra mesa solo los vi marcharse, Monse y su compañía tampoco estaban en el lugar, así que supuse que se fue luego de cumplir con su objetivo. Comenzamos a comer en silencio notando la molestia de mi amiga, le oculté que era una mujer casada porque aún no quería aceptar la triste realidad.
— Y bien… ¿Es que no piensas hablar? – rompió el silencio.
— Mena… yo – agaché la cabeza, no tuve el valor de verla a la cara. — no es lo que supones.
— Qué decepción Dylan, estás detrás de una mujer, ¿casada?… ¿Acaso intentaste usarme para darle celos?, ¿es que no tienes dignidad, ni orgullo? – preguntó molesta.
— Claro que lo tengo, pero es más grande mi amor por ella. — respondí sin más y ella me miro sería. — lo siento, no fue mi intención hacerte sentir utilizada.
— El problema no ese, sino que no te das cuenta de que ella no te ama y tal vez nunca te amo, te quiso, pero no te amo. — la miré a los ojos.
— Tú no la conoces, ¿Cómo puedes decir algo así?
— Dylan, el amor no es siempre como nosotros queremos o imaginamos que debe ser. — hace una pausa y se recarga sobre la silla. — es cierto que como personas forjamos nuestro propio destino en cuando a nuestras metas personales, pero eso no implica las cuestiones del corazón. Ese es un terreno peligroso, doloroso y también el más bello cuando se es correspondido… si ella te amara como tú a ella, simplemente haría todo para estar a tu lado… no te equivoques, una cosa es lo que deseas y otra lo que es.
— Y, ¿Qué debería hacer, he?, cuando ya tenía toda una vida planeada con ella, la amo y me duele verla con otro. — pregunte cabizbajo. — no puedo simplemente, aceptarlo y dejarla ir, para que sea feliz con ese imbécil que no la merece y te puedo asegurar, no es mejor que yo… su examante también estaba aquí. — exprese con rabia.
— Está casada con él, que tenga o no amantes es su problema y ella sabrás si vive con ello o pone un alto, lo que pase en su vida ya no es de tu incumbencia. — toma mi mano y la miro secando una lágrima que se me escapó. — es más sano decir te ame y te recordaré por el resto de mi vida, que hacer que te odien y te olviden para siempre… considera el hecho de que estás en una guerra perdida. ¿No has sufrido ya lo suficiente?, o es que eres masoquista.
— No puedo solo dejarla ir… duele, la amo como nunca imagine amar a nadie, Ava fue mi primer amor y mi mayor ilusión desde el día que la conocí.
— Con mucha más razón, no pierdas los buenos recuerdos… amar también es soltar y desear la felicidad del otro, aunque al mismo tiempo sea tu infelicidad. Y tal vez en el futuro se vuelvan a encontrar y puedan ser amigos.
— Como lo sabes…
— Porque yo ya lo viví, lo lloré y lo supere… y si yo que soy el sexo débil. — hizo comillas con los dedos. — lo logré, sé que tú también… vas a estar bien y si me dejas estar a tu lado yo te puedo ayudar, pero primero debes admitir que ella no es para ti.
— Gracias… supongo que lo pensaré. — ella me sonríe.
Después de ese discurso me quedé pensando en todo… ¿Realmente estoy mal?, ¿vale la pena seguir luchando por algo que aparentemente está perdido?, ¿Qué debo hacer?, debo rendirme y dejarla ir.
La razón dice: admite, pero el corazón me dice, lucha hasta el final.
Al salir del lugar Mena recordó olvidar, entonces regreso corriendo, me entretuve viendo algunas cosas cuando me encontré con la persona menos me imagine toparme. Bien dicen que el mundo es un pañuelo… joder, un problema más, a mi lista. Esa persona al verme prácticamente me mató con la mirada, lucia tan fría y aterrador como siempre fue descrito, sin más se acercó a mí de manera amenazante…
— Señor San… M…
— Qué agallas tienes – dijo de manera áspera y amenazante.
— No, señor… no es lo que piensa… yo estoy aquí por trabajo.
— No me importan una mierda tus excusas, solo déjame advertirte… si te atreves a acercarte a ella… te haré pedazos, no eres más que un músico mediocre que no merece siquiera que mi hija lo miré… ella ya está donde debe estar. — dijo antes de irse, si siquiera darme la oportunidad de responder.
Mierda… Mierda y más mierda… esto es un problema y uno muy grave.on Gaby sino con el imbécil ese. Ella volteó a verme, me sostuvo la mirada por unos segundos, había algo de nostalgia en ellos y entonces caí en cuenta, fue en un sitio como este que le pedí que fuera mi novia. Le sonreí al ver que lo recordó, había esperanza para mí. Rompió el contacto visual, pero él la atrapo mirándonos, estaba furioso y yo feliz de su reacción.