Capítulo 55 - Reunión de, ¿ex?

2474 Words
Ava Al terminar con las últimas pruebas del vestido, Monik se despidió de nosotras para regresar a su negocio, le llamé a mi esposo para avisarle que habían terminado e ir a almorzar y él me pidió que nos reuniéramos en el centro comercial que estaba cerca. Eros nos llevó ahí y nos acompañó mientras paseábamos tranquilamente por el lugar viendo y comparando algunas cosas para mi hermana, la cual estaba más que emocionada con todo. Puesto que, jamás tuvimos ese privilegio antes debido a las reglas y avaricia de mi padre. Todo estaba bien, el día estaba de maravilla, disfrutaba mucho pasar tiempo con mi hermana, mientras elegíamos algunos cosméticos para mamá y la tía, una risa escandalosa llamo nuestra atención… El indeseable número uno… Dylan, daba un paseo bien acompañado, una chica rubia, muy bonita, ambos reían como si fueran los grandes amigos, por un momento mi mente viajo a esos recuerdos donde lucíamos exactamente igual. No se trataba de celos, sino de nostalgia, Dylan fue para mí, más que mi novio, fue un gran amigo en el que confiaba y quien me brindo afecto y protección cuando me sentía débil. Por esa razón me dolía y me molestaba su actitud necia, esperaba que con el tiempo volviéramos a encontrarnos y tal vez hablar como buenos amigos… Fantasía, la realidad resulto muy mal. — Wow… ¿Has visto lo mismo que yo? - pregunta mi hermana llamando mi atención, ruedo los ojos. — Si Gaby no estoy ciega – respondí sería, ella voltea a verme con el ceño fruncido, al igual que Eros. — no se imaginen cosas, me importa en lo más mínimo con quien este, al contrario, me alegra que salga con otras personas y que siga con su vida. — Toda la razón… ojalá y no te vuelva a molestar… pero, ¿por qué la cara larga? — Nada, solo no esperaba encontrármelo aquí. — respondí restándole importancia. — Es un lugar público, grande y muy concurrido por los habitantes, por ubicarse en una zona céntrica. — comenta Eros, asentimos y seguimos caminando, ignorando a Dylan, quien obviamente nos vio. Caminamos entre las tiendas hasta al restaurante donde nos reuniríamos con Kayden, una pizzería enorme con acabados y decoración rústica estilo italiano, un establecimiento muy agradable para decir verdad. Nos sentamos en una mesa tipo media luna grande, Eros y Gaby se sentaron juntos dejando el espacio de mi esposo a mi lado, conversamos sobre sitios de nuestro país mientras Kayden llegaba. No demora mucho cuando entró casi corriendo, saludos a los chicos y a mí me dio un beso en la boca que provoco que nos molestaran. Tomo asiento a mi lado y luego dejamos que él ordenara la pizza, ya que según quería que probáramos su favorita, mientras esperábamos nuestra orden, nos preguntó cómo nos había ido en la prueba del vestido. A lo que Gaby decidió torturarlo diciéndole que se va a morir cuando viera lo hermosa que me veía con él, obvio reclamó que no enviará una foto. — Por supuesto que no, es de mala suerte ver a la novia antes de la boda. — Gaby ya estamos casados – viro los ojos y los tres reímos. — No importa… espera unos días más y lo verás. — Qué mala eres – se queja y reímos, ellos dos se han hecho muy buenos amigos en los últimos días y eso me encanta. — cambiando de tema, muñeca, el sábado iremos a una fiesta. — Frunce el ceño. — ¿Por qué me dices apenas? — Porque también acabo de enterarme, un viejo amigo cumpleaños y quiere que yo tome el lugar del DJ – dice orgulloso. — ¿DJ? – preguntamos mi hermana y yo al mismo tiempo. — Claro muñeca, tú no eres la única con talentos ocultos. — Ok… eso no me lo esperaba. — dijo Gaby y la verdad es que yo menos. — Bueno, si quieres comprarlo por ti misma… también estás invitada. — Gracias… pero dudo mucho que mi padre me dé permiso. — Tranquila, yo me encargo de eso… — ¿Cómo? – pregunte curiosa. — Estrategia – fruncí el ceño mirándolo con los ojos entrecerrados. — bien, antes de irnos, tenemos que ir a una fiesta de gala, a la cual mi padre invito a tu familia, pero tu padre dijo que irá solo con Gaby… ¿Cómo que a tu papá no le gusta sacar mucho a tu madre verdad? – Gaby yo nos volteamos a ver. — Ese es un tema un poco complicado. — respondimos, no podíamos entrar en detalles en ese momento. — pero sin duda estoy encantada de ir. — agrego Gaby. — Entiendo – respondió dudoso, pero no insistió. — bien, antes de que se marchen le diremos que te deje ir a casa con nosotros, ya veré que invento. — ambas reímos, Kayden piensa que papá es fácil. — Pues suerte con eso… me disculpo iré un momento al baño. Se excusó mi hermana y camino hacia el área de sanitarios, con Eros detrás de ella, lo que me causo curiosidad y me quede viéndolos mientras se alejaban, pues llevan días actuando un poco extraño. Y con extraño me refiero a que se tiran miraditas y sonrisas muy coquetas… la verdad sería feliz de que Gaby encontrara la felicidad con un buen hombre. Pero el problema siempre será mi padre, él jamás dejará que despose a un empleado y eso me entristece. — ¿Qué ves? – su voz me saca de mis pensamientos. — Nada – frunce el ceño. — Ok… no te parece que esos dos están actuando muy extraño. — Se caen bien… Eros es un buen hombre, sobre protector, respetuoso, atento y muy caballeroso, mucho más que yo – se ríe de sus propias palabras. — él jamás haría nada que haga sentir mal a tu hermana y si ella no se queja, significa que le agrada… solo déjalo ser. — ojalá pudiera… de pronto siento sus manos en mi cintura y su rostro enterrado en mi cuello. — Kayden – susurré nerviosa por las reacciones inesperadas de mi cuerpo. — estamos en un lugar público – le recuerdo cuando siento su mano sobre mi muslo desnudo, precisamente ese día decidí ponerme un vestido corto. — Y si pedimos la pizza para, ¿llevar?, ese vestido te luce divino, muero por quitarte y devorarte completa. — me susurra coqueto, me alejo de él y lo miré entrecerrando los ojos… sonríe divertido por mi reacción. — tranquila, solo juegos previos – susurró cerca de mis labios antes de morder. — no haré nada que no quieras, solo tú decidirás el momento correcto. — sonrió y le doy un beso en los labios. — Gracias, pero será mejor que te calmes… tenemos compañía. — hace un puchero antes de sonreír. — Bien… tú ganas. — me libera. Todo estaba bien hasta que la presencia de una mujer que entró como si fuera una diva robándose todas las miradas del lugar, llamó nuestra atención… El indeseable número dos ha llegado… sin duda ese no era mi día… Parecía una broma tanta coincidencia en un solo día, primero Dylan y ahora ella, por si fuera poco, la muy maldita lucía un atuendo muy llamativo y para qué negarlo se veía bella y sensual, como la modelo que es. Montserrat, junto a con sus tres acompañantes, dos hombres y una chica muy linda, tomaron asiento a tres mesas de la nuestra, volteo a vernos y con una sonrisa hipócrita en los labios nos saludó como si nada. Su actitud sin duda era escalofriante y sospechosa. Parecía feliz y nada afectada después de su ruptura con Kayden como esperaba, era como si le hubieran borrado la memoria y no es que quisiera tenerla de nuevo encima de mi esposo, sino que tanta armonía era sospechosa. El enemigo actúa en bajo las sombras y en silencio… y la paz de Monse me aterraba. Teníamos una buena vista de ellos y por más que quisiéramos no podíamos ignorarlos, sobre todo cuando el hombre rubio que se sentó a su lado, quien, por cierto, era guapo, musculoso y un poco más alto que mi esposo. Se acercó ella, comenzando a comportarse de manera cariñosa y muy atenta con ella, parecían muy cercanos. Lo más sorprendente fue ver como la muy zorra coqueteaba descaradamente con él, sabía perfectamente cuál era su juego, quería llamar atención de mi esposo. Voltee a ver a Kayden y lo sorprendí viéndolos, su rostro lucía un poco incómodo y molesto ante la imagen de su examante y su acompañante, lo cual me dolió y me hizo arder en celos. — Uy, uy, uy… pero que veo, ¿Acaso mi esposo estás celoso de su examante? – pregunte intentando ocultar mis propios celos, lo cual era casi imposible, soy tan transparente que mis gestos revelan mis emociones. Él aparta la mirada de ellos para verme a los ojos. — ¿Qué?, ¿de qué hablas? — ¿Crees que soy tonta?, es obvio que te afecta verla tan cariñosa con otro después de que la dejaste, ¿te duele que no esté llorando por ti c*****o? — Por supuesto que no, Ava… no imagines cosas que no son. — No las imagino, Kayden las veo. — digo cruzándome de brazos, intenta cercarse a mí, pero lo rechazo. — Muñeca, mírame – toma mi mentón para obligarme, pero me resisto a que vea lo mal que estoy. — Ava… no es lo que piensas, no es por ella, es por él, es o era más bien, mi mejor amigo y por culpa de mi ruptura con ella, nuestra amistad también. — voltee a verlo para ver si era sincero. — No quiero volver a caer en lo mismo Kayden. — Y no tenemos porque si confiamos en uno, en el otro, preciosa… ahora tú eres mi presente. — sonreí feliz por su respuesta, iba a responderle algo, cuando…. ¡Carajo!, como si la presencia de esa arpía no fuera suficiente… la cereza del pastel. Dylan entró abrazando a la rubia como si fueran una pareja de enamorados, me quede viéndolos hasta que tomaron asiento. Nuevamente, los recuerdos volvieron a mí, puesto que fue en una pizzería donde Dylan se declaró, luego de tocar una bonita pieza con su violín enfrente de todos. Me volteo, hacía a mí y me sonrió con nostalgia, supongo que tuvimos el mismo recuerdo. Gire la cabeza, pero Kayden me atrapo en el acto. — Pero, ¿qué es esto, la reunión de los ex? – pregunto con sarcasmo y evidente irritación. — será mejor que nos vayamos. — ¿Por qué? — Porque no quiero que mueras de celos… mi amor. — ¿Igual que los tuyos? – me fulmino con la mirada y ambos nos quedamos callados. Cuando Gaby y Eros regresaron a la mesa al mismo tiempo que la pizza, pero sinceramente hasta el hambre se me había ido por el trago amargo que me hicieron pasar esos dos. Arruinaron mi día definitivamente, mi hermana percibió la tensión entre nosotros. Tomo mi mano para que me relajara un poco. — ¿Pasa algo?, ¿Por qué las caras largas? – pregunto Gaby un poco confundida. Me acerqué a ella para responderle… ella volteó a ver a Dylan y luego hacia la dirección que le indique para mostrarle a Monse. — Vaya, entiendo… si quieren podemos irnos a otro lado para estar más a gusto. — propuso tomando partido por el lado de mi esposo. — Creo que será lo mejor. — agrego Eros, pero soy demasiado orgullosa y terca. — No, ¿Por qué? – pregunte cruzada de brazos. — es que cada vez que los veamos vamos a huir como si les debiéramos, ¿algo? – bufé, molesta. — además, la comida ya está en la mesa. — agregué colocando una rebana en mi plato. — Esto no es cómodo, Ava, estar en el mismo sitio que ellos… — comento ella, pero se queda callada por un momento. — oh, oh, esos dos no dejan de voltear a ver, claramente están satisfechos de su reacción y ustedes dos a punto de explotar, solo por sus provocaciones. — Por mí, que se vayan al diablo. — respondí furiosa, apretando los puños, estaba que no me calentaba, ni él solo, pero era demasiado obstinada y testaruda para ceder. — comamos que se enfría la pizza – dije mordiendo mi rebanada y ellos hicieron lo mismo en silencio. Comíamos en silencio cuando la risa escandalosa de Monse se hizo escuchar, Kayden no presto atención, pero yo no pude con la tentación. Voltee solo para ver su maldita sonrisa de burla… y el coqueteo descarad de Dylan con la rubia, un malestar se instaló en mi estómago por el coraje… los detestaba a ambos con todas mis fuerzas, quería virarles la cara de un golpe y estrellarles la pizza. — Ava… cálmate – Gaby se acercó a mí y me susurró – que no te das cuenta, ellos gozan de esto y les estás dando el gusto de verte molesta. — Me importa un cuerno… que ambos se vayan al infierno en un vuelo sin regreso. — dije levantándome… — iré al baño y luego nos vamos. Entonces sentí las manos de mi esposo, sujetar mi muñeca, voltee a verlo, me jaló hacia él y no me dejo reaccionar cuando ya tenía su boca sobre la mía, no pude rechazarlo, porque era como el tranquilizante que necesitaba ante mi molestia. Me posicioné de lado para tener un mejor acceso, enredé mis brazos en su cuello, tire de su cabello y profundice más el beso. Nos separamos por escasez de aire en mis pulmones y la aceleración de mi corazón… lo miré a los ojos. — Esto es incómodo no por celos, sino porque no es sano para ninguno de los dos... así que no les prestes atención ni les des la importancia que no tienen, entiende que ellos ya no son nada en nuestras vidas. — dijo y liberé un suspiro. — Entonces no vuelvas a traerme a los sitios que solías ir con ella… sé un poco más ingenioso, como si este lugar fuera el único en la ciudad. - reproché. — Está bien, lo prometo… ahora ve al baño mientras pago la cuenta para irnos ya. - asentí. Entre al baño tragándome todo el coraje que me habían ocasionado esos dos, sin duda mi día se fue al caño y tal feliz que estaba, toda la paz y tranquilidad que había logrado en los pocos días que habían pasado se fue a la basura. Me lavé el rostro para despejar mi mente y relajarme un poco, al salir me topé con Dylan a fuera y me sonrió.
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