Capítulo 44 – Visita inesperada.

2503 Words
Ava — Hola mi alma… al fin te he encontrado. — dijo con una enorme sonrisa, nerviosa, voltee hacia el interior de la casa para verificar que nadie nos vea, luego cerré la puerta, lo tome de la mano y lo jale lejos de la puerta. — Pe… pero, ¿Cómo supiste donde vivo? – pregunte nerviosa y un poco molesta por su atrevimiento. — Solo me bastó saber el apellido de tu nueva familia para encontrarte… no te da gusto verme, porque yo estoy feliz. — Dylan, ¿Qué haces aquí? — He venido por ti… — ¿Acaso te has vuelto loco?, soy una mujer casada – respondí mostrándole mi anillo, me di la vuelta para irme, pero él me detuvo del brazo… — Necesitamos hablar… vamos a vernos fuera. — No, yo no tengo nada de qué hablar Dylan, el día que nos despedimos, es día término todo entre nosotros, así que hazme el favor de irte no volver a buscarme, por favor sigue con tu vida y por tu bien olvídame…. — si mirada se volvió sombría, algo que nunca había visto en él. — Si no aceptas reunirte conmigo fuera de esta casa, me veré obligado a presentarme con tu nueva familia de ricos y contarles quién soy en tu vida Ava – abrí los ojos como platos sin poder creer lo que estaba escuchando, ni saber qué decir… el Dylan que conozco jamás… — Ya no eres nada en mi vida… lo que hubo entre nosotros termino, quedó en el pasado desde el día que me case con otro… Entiéndelo, por favor y vete, me di la vuelta para entrar. — Tengo fotos que demuestran lo que hubo entre nosotros — dijo y me detuve en seco, me gire y lo mire incrédula. — si a tu nueva familia no le interesa, tal vez a los medios sí, no me rendiré y si tengo que crear un caos para recuperarte, que no te quepa la duda que lo haré. — abrí la boca conmocionada, por lo que acaba de escuchar. — Has perdió la razón, no lo puedo creer, ¿me estás amenazando? — No me dejas más opciones… quiero verte a solas. — estaba por responder cuando… — ¡Muñeca! – Kayden salido de repente y volteé a verlo nerviosa. — ¿Qué pasa porque has tardado tanto?, te estamos esperando. — dijo mirando a Dylan. — hola, ¿Quién eres y que buscas con mi mujer? – preguntó curioso. — Soy él… — Es un amigo de México… estudiamos juntos en la misma academia de música, solo que él es un profesional y se ha unido a una orquesta de este país, se enteró de que me case, así que vino a visitarme. ¿No es así? – le dediqué una mirada suplicante, no quería que él le dijera quién era, porque sabía que nada bueno saldría, debía ser yo. — Así es… es un placer Dylan Aguirre. — se dieron la mano, pero se notaba la tensión, Kayden no era tonto y noto que algo pasaba. — por cierto, muchas felicidades por el matrimonio les deseo lo mejor. — dijo viéndome a los ojos. — Es un placer y gracias… ¿Gustas pasar? – ofreció mi esposo y sentí que moría. — No es necesario, yo solo pase a saludar a una vieja amiga… debo irme tengo una presentación esta noche en el Kravis Center West. Por cierto, están cordialmente invitados, nos presentaremos todo un mes, así que espero que vayan a verme una noche de estas. — Claro – respondió mi marido tomándome de la cintura marcando su territorio. — a mi esposa y a mí nos encantara ir, sé que le gusta la música clásica, de hecho, te ha tenido el placer de escucharla, tocar el piano y también ha tocado su hermoso violín para mí. — mi esposo quiso presumir sin saber lo que acababa de hacer, una sonrisa socarrona se dibujó en los labios de Dylan y ya me imagino lo que su tonta cabeza debe imaginar… Dios… que lío… ¿Por qué me tienen que pasar estas cosas a mí?, también que iba todo. — Sin duda ella tiene un talento natural no solo para la música, sino para muchas cosas más — dijo de manera insinuativa. — me legra mucho saber que sigues practicando violín, es bueno que no olvides los viejos tiempos. — me sonrió con descaro y Kayden lo notó. — bueno fue un gusto saludarte Ava, espero que nos volvamos a ver muy pronto… que tengan un excelente día. — se acercó para despedirse de beso, pero mi esposo apresto su agarré en mi cintura, mala señal… para rematar, Dylan sacó una tarjeta de su pantalón y me la dio, la tomé nerviosa porque sabía lo que quería y sobre todo lo que se me avecinaba. Lo vimos caminar hacia la salida, me separé de Kayden nerviosa, no dije nada e intenté entrar al interior de la casa, sin embargo, antes de siquiera tocar la manija, fui detenida por mi esposo. — Ava — me llamó, me giré y lo vi nerviosa… — ¿Qué pasa? — ¿Acaso me crees tonto? – preguntó evidentemente molesto. — ¿A qué te refieres? — Sabes a lo que me refiero… deja de hacerte la tonta, que tu actitud nerviosa te delata. — Puedo explicarlo. — Eventualmente, lo hará, ahora entremos que nos esperan. — paso a mi lado dejándome con los nervios a flor de piel. Kayden La sangre me hervía en las venas, ante lo que escuche, si no fuera porque salí detrás de ella y Salomé me advirtió que algo raro pasaba afuera con esa visita inesperda, no me habría atrevido a espiarla. Aunque no alcance a escuchar toda la conversación, logré escuchar lo más importante, ese tipo era el pasado de Ava. Mi mente divagó en miles de imágenes que no me gustaban… y si ella le dijo dónde estaba para que viniera por ella, significaba solo una cosa… esa era la razón de sus múltiples rechazos. Había tantas cuestiones en mi cabeza que comenzaban a volverme loco, quería salir a romperle la cara a ese idiota por irrumpir en mi casa. Sin embargo, decidí esperar antes de sacar conclusiones erróneas, le daría la oportunidad de explicarse, quería escucharlo de su boca y esperaba que al menos fuera sincera conmigo, porque no me gusta que me vean la cara de idiota. ¿Celos?, si moría de celos… porque era mi maldita esposa… mía. Al regresar al salón, nos preguntaron por el visitante, yo me adelanté y les dije lo mismo que ella me había respondido, ellos no preguntaron más, pero mi madre podía leerme como a un libro. Ella me conocía muy bien, observo a Ava y al verla un poco nerviosa y distraída, se dio cuenta de que algo anda mal, así que antes de despedirnos de todos, se acercó a mí para pedirme que no tirara a la basura los avance que teníamos. El teléfono de Ava timbro y la noté tensa, se excusó y subió primero. Al entrar en la habitación la encontré sentada en el sillón de una sola pieza, concentrada, viendo algo en su teléfono, al escuchar la puerta, cerrarse, apago la pantalla del teléfono y lo guardo a un constado. Algo pasaba… sin mirarme junto a sus manos y comenzó a jugar con ellas, señal de nerviosismo. Entre al baño sin decir una sola palabra, necesitaba mantener la calma, tome una ducha para relajarme un poco, demore un poco y al salir tome asiento en el sillón que estaba enfrente del de ella, la mire en silencio, ella no podía mirarme a la cara, tenía la vista en el suelo. — ¿Quién era ese hombre?, responde y quiero la verdad… no te atrevas a mentirme Ava, he sido bueno, paciente y sobre todo honesto contigo en todo momento, así que exijo lo mismo. — declaré intentando guardar la calma, ella se mantenía con la vista en el suelo. — mírame y responde. — libero el aire y luego me miro a los ojos. — Es la persona que dejé atrás – dijo con la voz quebrada y con los ojos nublados a punto de llorar lo que me dolió más. — En conclusión. — Es mi exnovio. — confesó y no sé por qué sentí una maldita puñalada en el estómago. — Ya… entiendo, es él quien te enseño a tocar y te regalo el violín que atesoras como si fuera lo más valioso del mundo… así que lo trajiste contigo para recordar a tu primer amor, Dylan Aguirre, ¿no es así? – cuestioné sintiéndome un estúpido por haberle dicho que lo tocaba para mí, las lágrimas de Ava comenzaron a brotar y eso me dio más rabia. — Kayden, no juzgues cosas que no son y que no sabes… mira el violín es… — No importa – la interrumpí en seco, no quería saber lo que significaba… estaba a punto de explotar de celos, de ira y de ganas por partirle la cara, por atreverse a venir aquí…— solo quiero saber una cosa, es en la razón por la que me rechazas, ¿aún lo amas? —ella me miró dudosa y sentí que ardía por dentro. — No… anteriormente lo mencioné… lo deje ir el día que me case contigo… Dylan es parte de mi pasado y tú, aunque apenas lo estamos intentando, eres mi presente Kayden… no te vayas por otro rumbo, por favor. — Cómo me pides que no me vaya por otro rumbo, si ese maldito idiota ha venido a buscarte a nuestra casa Ava. Tú le has dado a dirección… — ¿Qué?, por supuesto que no. — sin más me contó que era violinista y que acaba de ser aceptado en una orquesta, razón por la que ahora vivía en el país y la cual le permitía pretender que podía arrebatármela. — honestamente, yo lo dejé en el pasado, desde que nos casamos no me volví a comunicar con él, incluso lo bloquee de mis r************* . — Entonces dime, ¿a qué vino? — Dijo que quiere hablar conmigo en privado. — ¿De qué?, es que acaso no le quedó claro que eres una mujer casada. — Él cree que estoy aquí en contra de mi voluntad… — ¿Por qué? – pregunte sosteniéndole la mirada. — Porque sabe que mi padre me obligo a casarme y antes… yo… — me miro con miedo. — Antes tú, ¿Qué?… habla maldita sea. — Yo le había planteado huir… teníamos planes. — dijo apartando la mirada y sonreí irónico. — Antes o después de que nos comprometiéramos. — volteo a verme de nuevo sin contestar. — responde… — Eso no importa ya Kayden… te prometo que cuando me reúna con él, me encargaré de dejarle en claro que nuestro matrimonio es verdadero y que yo… — Espera, espera… ¿Cuándo lo veas? – asintió y yo negué – no Ava – dije levantándome de golpe y ella se quedó en silencio esperando que continuara… camine hacia el minibar que estaba junto al mini desayunador, me serví un trago y me lo bebí de golpe antes de mirarla. — tú no tienes permitido ver a nadie a solas – declare con severidad apretando los dientes, que ni considere que la dejaré acercarse a ese imbécil. — por mí, ese tipo puede suponer lo que le dé la gana, tú no necesitas ni aclararle ni demostrarle nada y más te vale no contactarte con él o te irá mal Ava. — dije antes de caminar hacia la puerta. — ¿A dónde vas?, iras con ella, ¿no es así? – voltee a verla antes de abrir la puerta. — ¿Qué es lo que te preocupa?, que vaya donde ya sabes que voy y me dan lo que necesito, porque siempre lo has sabido, o que lo busque amado para romperle la cara por atreverse a venir por mi esposa. — ella ríe con sarcasmo. — Es irónico que me reclames por algo que tú haces sin descaro, honesto o no es repugnante. — dijo con desprecio. — dime algo, si tú puedes tener una amante, ¿Por qué yo no puedo hacer lo mismo? – preguntó desafiante. Y sin pensarlo camine hacia ella de manera amenazante, al verme de esa manera retrocedió hasta tropezar con la pared, la acorrale levante la mano para tomarla de la barbilla, pero ella por inercia se cubrió el rostro. — Kayden… no por favor… lo siento — susurró muerta del miedo. — Ava, ¿acaso creíste que te iba a golpear? — observo como todo su ser tiembla — no soy un maldito golpeador, yo jamás te haría daño. — levanto la cabeza y me miro. Por un momento había sacado lo peor de mí en ese momento, pero esa reacción me hizo bajar la guardia, aunque todavía hervía en rabia, por lo general soy una persona pacífica, un bufón y fantoche la mayor parte del tiempo. Pero cuando me tocan los cojones y me hacen enojar, sacan lo peor de mi persona. Tiendo a ser agresivo y demasiado hiriente, no reflexiono, no analizo, solo ataco; sin embargo, jamás le pondría una mano encima a una mujer. Regresando a donde estaba… — Me importa una mierda lo que opines sobre mi relación con Monse, al menos siempre lo has sabido, nunca te oculte nada… así que déjame recordarte una cosa muy importante. — ¿Qué? — inclino la cabeza, tome su barbilla y la obligue a verme. — Eres mi esposa y si no te he obligado a cumplir con tus debes como esposa, no es porque no pueda hacerlo… sino porque no me gusta tomar nada por fuerza. Nunca he tenido la necesidad de forzar a nadie y si voy donde Monse es porque te estoy dando tiempo de que te hagas a la idea de que tu deber es recibirme con las piernas abiertas para satisfacerme. — ella me miro rabia, lo sé soy un bastardo. — porque yo soy y seré el único que tenga derecho a estar entre ellas. Declaró viendo esos hermosos ojos que me hacen rendirme a sus pies, mi mirada se desvía de sus ojos a su boca, tenía muchas ganas de besar… todo en mí se nubló y sin más la besé tomándola desprevenida. Aunque esta vez el sorprendido, fui yo, ya no me rechazó y me sigue el beso. Le muerdo el labio inferior antes de abandonar su boca y finalizo mi ataque bajando a su cuello para succionarlo hasta dejar una marca lo suficiente visible que muestre al mundo que ella es mía. Me separo de ella y vuelvo a verla a los ojos. — Me has entendido muñeca… eres mía, jamás debes olvidar eso. — dije antes de irme, necesitaba aire fresco, sentía que me asfixiaba con tantas emociones.
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