Capítulo 28 – Hacerle frente a la realidad.
Ava
Mi corazón se comprimió al leer el mensaje esperado lo peor, él lo sabía y quería una explicación. Y… siendo sincera, no me sentía lista para enfrentarlo. Pero, en el fondo, sabía que no podía darle largas, mucho menos cuando ya se había una fecha establecida, así que debía hacerle frente a la realidad, no podía seguir creyendo que algo cambiaría.
Ni siquiera Kayden estaba dispuesto a parar esto, no sabía los verdaderos motivos para casarse, pero después de lo que dijo Eros, creo que ninguno de los dos tiene salida. Qué rectifique y que se case con mi hermana solo haría las cosas más difíciles, la gente es cruel y destruiría la reputación de mi familia sin pensarlo y eso es algo que ni mi padre ni mi abuela permitirían.
Le pedí a Kayden que me dejara cerca del estudio, me pregunto la razón y le dije que tenía que hacer algunas diligencias. No pregunto más y luego le ordenó a Eros que me dejara donde indique, antes bajar me despedí de manera educada, él intentó ser más atento, pero con tanta cosa en mi cabeza, solo pude pedir tiempo para adaptarme a mi nueva vida. Espere a que la camioneta se alejara un poco del lugar y luego camine lo más rápido posible hasta el estudio, iba tan perdida en mis pensamientos, que no me di mis pasos y choque contra alguien.
— Oh, lo siento – me disculpé sin mirar a la persona.
— ¿Mi alma? – al escuchar su voz levanté la mirada solo para ver cómo me levantaba entre sus brazos y me hacía girar emocionado. — Por dios, te extrañé tanto, estos días sin verte fueron una eternidad. — dijo antes de bajarme y besarme con urgencia sin dejarme siquiera responder.
Mi corazón palpitaba con fuerza, por las emociones descontroladas de todo mi ser, aun así, me permití que sus brazos me consolaran. Me sentía tan bien entre sus brazos y sus besos de amor, que no pude evitar que las lágrimas me traicionaran. Tal vez, Dylan no era del todo el hombre de mi vida, pero si era alguien muy importante en ella, y tener que separarnos así, me parte el alma, porque él siempre fue increíble conmigo y no se merece sufrir. Al separarnos me observo y al ver mi rostro hinchado frunció el ceño.
— ¿Qué pasa? — negué con la cabeza — entonces, ¿por qué lloras?, ¿tu padre te ha hecho algo? — preguntó preocupado.
— No es eso… te extrañé mucho – no quise romper el momento aún, lo vi sonreír emocionado.
— No más que yo, pero ya estamos juntos de nuevo… y dime, ¿Cómo le fue a tu hermana con su compromiso? – allí estaba la pregunta que quería evitar.
— Dylan, si te pidiera que nos fuéramos lejos, ¿Qué me responderías? - cambié de tema.
— Mi alma… sabes que me iría contigo hasta el fin del mundo – respondió acunado mi rostro entre sus manos y luego dejo un beso suave en mi frente. — ¿Por qué la pregunta?
— Porque… bueno… yo. — las palabras se negaban a salir.
— Te noto muy sensible hoy… ven — tomo mi mano — vallamos al estudio, tengo una gran noticia que compartir contigo. — asentí y sin más lo seguí.
Al llegar me pidió que lo esperara en el salón de ensayos, mientras él iba por algo, así lo hice, al entrar me deje caer al suelo y encargue mi cabeza contra la pared. Cerré los ojos mientras que en mi mente, le daba vueltas a las palabras en busca las mejores para no sonar cruel, pero ninguna puede anestesiar lo que estaba a punto de hacer.
— ¡Ava! – abrí los ojos al escuchar su voz, lo miré y me sorprendía cuando me mostró cuadro con un diploma. — lo logré, me han aceptado en la orquesta. — sonreí antes de levantarme y correr hacia él para felicitarlo.
— Muchas felicidades, amor… te dije que lo lograrías, yo siempre tuve fe en ti.
— Tú fuiste mi mayor inspiración, mi alma… eres mi musa. — sonreí, deje el cuadro en la mesa y luego me tomó entre sus brazos.
Al separarnos me pidió que tomara asiento, luego tomo su violín y comenzó a tocar la melodía que le había dado el pase a cumplir sus sueños. Mientras la melodía suavizaba mis sentidos, los recuerdos de nuestros momentos juntos en este estudio se reprodujeron en mi mente como una película de amor. Las tardes de prácticas, las risas, las meriendas y las palabras, el día que me dio el violín que hizo para mí. Todo me vino del golpe y las lágrimas se hicieron presentes, haciéndome sentir que me asfixiaba, me sentí tan cobarde y sin más, me despedí antes de salir corriendo de allí.
Corrí sin rumbo fijo, hasta que me detuve en parque donde solíamos pasar tiempo juntos, otro lugar más para recordar. Me senté en el sitio de siempre, y de nuevo me solté a llorar, tal parece que el agua en mis ojos no se acabaría jamás, había experimentado el primer amor y ahora la ruptura, aunque el amor que siento por Dylan apenas estaba floreciendo. Me dolía el hecho de herirlo, había mucho afecto y muchas experiencias vividas que me hacían difícil tomar la decisión. En ese momento odié a mi padre por obligarme a casarme en contra de mi voluntad y también odié a Kayden, por cambiar todo en mi vida.
— No sé cómo son las cosas, pero Dylan merece saber que te vas a casar Ava. — dijo una voz conocida, levante la mirada, centrándome frente a frente con el abuelo de mi novio.
— Señor… lo saben - asiente - yo… yo le juro que nada de esto es mi… mi padre… yo - no supe como excusarme.
— Tu padre te ha comprometido con una familia rica por dinero, ¿no es así? – asentí – todo el mundo habla de esto, a pesar de ser una ciudad grande, los chismes siempre llegan hasta los rincones más ocultos.
— Lo sé. — suspire agachando la cabeza.
— ¿Por qué no se lo has dicho?
— Sinceramente, lo intente, pero me acobarde… tengo miedo de herirlo, él está a punto de irse a cumplir su sueño y esto lo afectará.
— Sinceramente, jamás habíamos visto a Dylan tan feliz y entusiasmado con una chica hasta que te conoció, mi familia estaba tan feliz de que formaras parte de su vida. — sonrió. — sin embargo, conozco a tu padre y sé que para él mi nieto ni ninguno de los de aquí está a su nivel, tu padre tira muy alto. — dijo con sarcasmo, voltee a verlo. — Gerardo siempre ha sido un hombre frívolo, clasista y sobre todo muy codicioso, mi familia no es humilde, gracias a nuestro esfuerzo hemos crecido y podemos vivir cómodamente, pero sabe que no sacara de nosotros — sonrió. — era mucho esperar que algún día les diera su bendición… he aquí la prueba.
— Mi padre, ¿lo sabe?
— Sabe más de lo que te imaginas, o tal vez no todo, pero sabe que mi nieto es tu enamorado… se presentó ante mí y me amenazó, no le tomo mucha importancia, pero me preocupa Dylan, él ha logrado lo que nadie en la familia antes, irá al extranjero a triunfar. Sé que te ama, pero sin duda su destino no eres tú. — dijo antes de ponerse de pie.
— Lamento mucho que mi padre lo molestara.
— Eso ya no importa, solo te pido que seas sincera con mi nieto, no prolongues lo irremediable, además, es mejor que lo sepa de tu propia boca.
Me quedé reflexionando sus palabras una y otra vez, sabía que tenía razón, hoy o mañana, pero tenía que decírselo, además, saber que mi padre sabe sobre nosotros, es de tener miedo. Así que regrese al estudio para hacerle frente a lo inevitable, él merecía que fuera honesta con él. Al entrar lo encontré recargado contra la pared, pensativo y con la mirada perdida en un punto ciego, me tomé un momento para respirar y tomar el valor que necesitaba para darle fin a todo.