Capítulo 26 – Tu actitud me irrita.

2969 Words
Capítulo 26 – Tu actitud me irrita. Ava A la mañana siguiente nos levantamos un poco mejor de ánimo, saber que mi hermana comprende que nada de lo ocurrido fue es mi culpa, me hace sentir un poco de alivio. Digo un poco por qué en la otra parte está Dylan, él es una persona muy especial e importe en mi vida y me duele mucho tener que dejarlo sabiendo que al hacerlo le romperé el corazón. Gracias a él experimente y conocí el significado de la amistad, el romance y sobre todo conocí en la etapa más bella de la juventud, la del primer amor. Al terminar de vestirme me miré al espejo y aunque mi imagen era bella e impecable por fuera, gracia al sencillo vestido blanco que elegí, por dentro sentía que moría lentamente. ¿En realidad no hay nada que pueda hacer para evitar esto?, me pregunte a mí misma, ¿Qué pasaría si le propongo a Dylan que nos fuguemos?, la loca idea llego a mi cabeza como una ráfaga de luz que se desvaneció al recordar que él está a punto de iniciar con su carrera e involucrarlo en esto podría afectarle más. Su familia nunca le me perdonarían por arruinarlo de esa manará, cuando todos han trabajado muy duro para que Dylan llegue hasta donde está. La pesadez de una mano caer sobre mi hombre hace reaccionar y regresar al mi horrible y tortuosa realidad, miro a través del espejo y me quedo helada al ver a mi padre observándome con atención. Es como si intentara leer mi mente para averiguar que tramo. — ¡Papá! – mi voz sale en un susurro. — Te lo advierto Ava, compórtate cuando estés a solas con los Lynch o de lo contrario. — se inclinó más hacia mi oído. — tu madre y tu hermana pagarán las consecuencias y te juro que no tendré piedad de ellas. Entiende que este matrimonio es lo mejor para todos, sobre todo para ti, al fin tendrás la oportunidad de irte de esta casa, pero no te confíes. — pase salida. — que el hecho de que estés casada y lejos de mí, no significa que dejes de ser mi hija y mucho menos que piedra el poder sobre ti. — lo miro a través del espejo, pues mi cuerpo no ha sido capaz de mover ni un solo músculo por el miedo. — Yo… Yo – tartamudeé, quería gritar, negarme, suplicar… pero nada salió de mi garganta. — Piensa muy bien en tus palabras y tus acciones… porque sabes que no soy una persona de paciencia. — Haré lo que usted pida, padre. — respondí sin más. — Así me gusta… has feliz a tu padre y todo en esta casa estará bien. — besa mi mejilla. — ahora date prisa que tu futuro esposo está por llegar para recogerte. — Si papá. Después de verlo salir, contuve las lágrimas, quería saltar de la torre más alta del mundo y morir en mi intento de escape, ¿Por qué tenía que pasarme esto a mí?, podía hacer la misma pregunta un millón de veces y la respuesta siempre sería una incógnita. Inhale varias veces hasta controlar mis emociones, debía ser fuerte para soportar todo lo que venía, ya que también era cociente de que mi actitud rebelde no me ayudaría en nada. Aunque mi padre se niegue, aún podía intentar detener esto, ¡no lo sé!, tal vez si intentaba hablar con él, podría convencerlo de que esto era una locura, y que casarse conmigo era un error. Soy joven, apenas he tenido un novio y en secreto, Dylan ha sido mi primero en todo, amor, beso, amistad verdadera, lo quiero mucho y aun así no me he entregado a él. Soy virgen, he dudado mucho en dar ese paso y ahora con el matrimonio, como podré hacerlo… cuando seguramente él espera a una zorra que lo complazca en la cama, cosa que… Un momento… perderé mi virginidad con, ¿él?, de esta manera, por obligación como su esposa… oh, no, yo no creo estar lista para esto… Además, dudo mucho que, en su naturaleza, pueda ser un marido fiel y anegado, a simple vista se nota que es un gurú del sexo, seductor por deporte, le gusta vivir con libertad, es un jugador nato, que al que le gusta tener más de una mujer a su alrededor. Es allí cuando, me pregunto ¿Por qué me eligió a mí?, ¿Por qué cambio los planes de nuestras familias?, ¿Qué es lo que trama?, ¿esto es un simple berrinche por haberlo rechazado?… ¿Cómo pude jugar así con la vida de los demás, sin pensar en sus sentimientos?, ¿Qué sabe el de mí? Minutos más tarde, mi hermana entro para avisarme que el susodicho había llegado, solté un pesado suspiro al ver su cara triste, aunque ella trate de disimularlo y diga que lo ha dejado atrás. Ambas sabemos que la está pasando mal, ¿Cómo podría olvidarlo de la noche a la mañana?, lo peor era que yo no podía hacer nada para borrar los sentimientos de desilusión de su corazón, solo el tiempo y ella pueden hacerlo. Baje las escaleras lentamente deseando que nunca se terminaran, a los lejos alcance a escuchar su conversación con mi familia, bueno con mi padre y mi abuela, ya que ni mi madre ni mi tía acostumbran a meterse. Se veían tan cercanos… nótese el sarcasmo. Pero, ¡qué cuadro tan patético! — Cuéntanos Kayden, ¿a qué te dedicas?, ¿trabajas con tu padre en las empresas de tu familia?, tu tía nos ha contado que estudiaste en el extranjero, ¿Dónde? – mi abuela siendo tan inoportuna como siempre. — Bueno, si estudie negocios, internaciones en Londres… regrese hace no mucho, y por lo pronto no estoy trabajando, digamos que me tome unas pequeñas vacaciones, antes de meterme de lleno los negocios familiares. — Oh, entiendo… pobre de ti, debió ser muy pesado estudiar lejos de tu familia. — él sonrió incómodo. — Algo así. — Bueno, ahora que te cases con mi hija, espero que tus vacaciones den fin, ya que la vida matrimonial requiere de mucha atención y sobre todo crecimiento. — Claro… el abuelo está ansioso por tener más nietos – menciono con una sonrisa de lado al verme parada en la escalera escuchando la conversación. Continuo bajando hasta el final, por el hecho de que mi futuro esposo, ya me había visto. Estaba sentado frente a mi familia como si estuviera en un interrogatorio, tenía con una taza de café en las manos. — Oh… mi futura esposa está aquí. — dijo de una manera que me derritió las entrañas. A este hombre le gustaba provocar a la asesina que llevaba por dentro… le gustaba molestarme solo por diversión, lo supe desde qué lo conocí. — ¡Ava!, hija, date prisa… Kayden espera por ti. — dijo mi padre como si estuviera reprendiéndome por mi demora al bajar. El nombrado miró en mi dirección, su sonrisa se amplió a un más, me observo de pies a cabeza y su mirada se volvió más intensa y penetrante de lo que la recordaba. Mi cuerpo se sacudió de una manera extraña, miedo, asco, advertencia, no lo sé, pero me sentía extraña bajo su atención. Sin más se puso de pie, camino hacia mí, a grandes zancadas, como si verme ahí fuera su oportunidad para huir de mi familia. Al estar frente a frente, intentó saludarme de beso en la mejilla, pero fui más rápida, no quería tener contacto físico con él, no aún… así que, me adelanté, y extendí mi mano, pude ver que se divertía con mi actitud… aun así, se acercó a mí muy cerca de mi oído. — No siempre podrá huir de mi hermosa… por cierto, te ves como una hermosa muñequita, tienes un cuerpo exquisito, aunque vistas como mojigata religiosa. — algo en mí ardió en rabia, pero qué patán, cómo se atreve… dios que me espera alado de este hombre… ayúdame. — No puedo esperar para ver que tanto escondes debajo de todo eso. — abrí y cerré la boca tragándome todo lo que me vino a la mente, por miedo a que mi padre me reprendiera. ¡Lo odio! — Kayden – mi padre llamo su atención. — tu padre me ha informado que irán primero a la clínica, mi madre los acompañará y luego los dejará solos para que asistan al almuerzo con tus padres. — Oh, no se preocupe, señor, no es necesario molestar a la señora Teresa, nosotros estaremos bien, solo son procedimientos de rutina para los prenupciales, mi padre está haciendo todo lo posible para acelerar todo. — un escalofrío me recorrió el cuerpo, ante eso. — Y si no le molesta, me gustaría tener un tiempo a solas con mi futura esposa para conocerla un poco más. — mi cuerpo se tensó… ha dicho ¡A SOLAS!, rogué internamente para que mi padre se negara. — Pienso que no es apropiado, pero está bien, solo te pido que respetes a mi hija. — No tiene nada de qué preocuparse, soy un caballero – quise reír. — prometo, voy a respetar a Ava hasta el día de nuestro matrimonio. — dijo mirándome y guiñándome un ojo. — Entonces, no pierdan más el tiempo… vayan con cuidado y regresa temprano a mi hija – ruedo los ojos. Sin borrar su estúpida sonrisa de triunfo, tomó mi mano para salir mientras se despedía de mi familia, hice mi mayor esfuerzo para no poner los ojos en blanco o retirar mi mano de la suya con brusquedad. Ya que mi padre me observaba en silencio todos mis movimientos. — Ava – llamó mi padre antes de cruzar la puerta, cerré los ojos y los abrí antes de voltear. — compórtate por favor – fueron las últimas palabras de mi padre antes de que saliéramos sin más. En la entrada de la casa estaba una gran y ostentosa camioneta de lujo esperando por nosotros, alado de la puerta estaba parado un hombre alto, moreno, musculoso y bien parecido, que vestía de n***o. Su guardaespaldas supuse. — Eros – lo llamó – ella es mi futura esposa, Ava San Miguel. — el hombre me sonrió. — Es un gusto señorita… mi nombre es Eros Wilkins, soy el chofer y guarura del joven Kayden… y por supuesto seré el suyo. — Es un gusto Eros. — No te parece que es una hermosa muñequita de porcelana. — bromeó, voltee a verlo irritada… odiaba que me llamara muñeca o bizcocho o, de cualquier manera, pero al parecer ese sería mi nuevo apodo. — Puedes dejar de llamarme así, por favor. — reprendí. — No, porque es de cariño y el apelativo te queda muy bien… porque es verdad pareces una muñeca viviente… me gusta llamarte así. — clavo mis ojos queriendo matarlo. — Bien… es hora de irnos. — dijo Eros para evitar que le arrancara la cabeza. Eros abrió la puerta para mí, subo en silencio, di las gracias antes de cerrar la puerta, luego se dio la vuelta junto con Kayden quien subió a mi lado. Eros tomó el asiento del piloto, se abrochó el cinturón de seguridad antes de arrancar, nos observa por el espejo retrovisor. — ¿A la clínica del bosque, señor? – asintió, busco en el GPS la ubicación y sin más se puso en marcha. Durante el camino, todo estaba sumido en un silencio sepulcral e incómodo, no tenía la intención de hablar con él, así que toda mi atención estaba puesta el bello paisaje de mi ciudad, repasaba las calles que me han visto crecer. Pensar en el hecho de que pronto me iría lejos sin saber cuándo volvería a pisar mi tierra natal, me hizo sentir opresión de vacío en el pecho acompañado de una infinita tristeza. Dejar todo lo que he conocido durante toda mi vida de esta manera, era difícil, muy difícil para mí, no quería casarme aún, quería ir a la universidad como mi hermana, trabajar o intentarlo, esperar a Dylan y casarme a su debido tiempo. Lo más triste es que el pronóstico de esta situación me favorecía en un 1 % contra un 99% de seguridad de que pronto seré la señora Lynch, no tengo muchas opciones si no deseo que m i madre y hermana sufran. — ¡Dios!, ¿Qué puedo hacer, para salir de esto?, me pregunte a mí misma… de repente una loca y suicida idea cruzó por mi cabeza cuando mi novio viene a mi mente. — Y si le propongo a Dylan que escape conmigo, que nos vayamos lejos de todo y… Con un suspiro pesado abandono la idea, cuando recuerdo que su vida profesional está a punto de despegar y aunque sé que haría cualquier cosa por mí, es injusto que pierda todo por lo que ha trabajado. Papá jamás lo dejaría en paz… Las advertencias de mi hermana y de mi padre, también vienen a mi mente, cierro los ojos al darme cuenta de que no tengo muchas opciones para escapar, más bien ninguna fácil. Yo jamás me perdonaría que mi padre les haga daño a ellas o a Dylan cuando se entere de su existencia en mi vida. — ¡Ava! – siento que alguien mueve mi hombro, volteo encontrándome con su mirada. — ¿Qué? – digo irritada. — Hemos llegado. — volteo a ver por la ventana y efectivamente estamos afuera de una de las clínicas privadas más costosas de todo el estado. — primero nos tomaremos las muestras y luego iremos donde mis padres. — Ok. — respondí antes de bajarme sin esperar a que me abrieran la puerta. — Podrías dejar de actuar como si estuvieras aquí en contra de tu voluntad. — dijo al alcanzarme, me detuve para mirarlo sería. — tu actitud me irrita. Ja… ¿le irrita?, es que este hombre no tiene conciencia, no sé da cuenta de lo que pasa o simplemente se hace el ciego. — ¿No te gusta? – pregunto sarcástica, él niega. — qué lástima porque no tengo otra. — respondo golpeado antes de comenzar a caminar sin esperar su respuesta o aclarar que efectivamente me están obligando y que la manera en que lo han hecho no fue la mejor. Nos toca esperar nuestro turno por algunos minutos, más tarde nos hacen pasar a un consultorio, donde nos atiende un doctor de al menos unos 40 años muy amable, nos hacen un chequeo rutinario. Luego algunas preguntas personales e intimas, como antecedentes familiares y sobre nuestra vida s****l. Mi futuro esposo se impresiona al saber que he tenido cero parejas sexuales, lo que le confirma que soy virgen. Por mi parte, ni siquiera me sorprende que diga que es un semental activo, lo que me incomoda es que lo diga como si fuera un orgullo para él. Que puedo esperar de alguien como él, tiene dinero, es guapo y a pesar de su arrogancia, supongo que tiene habilidades para agradarle a la gente, además de que huele a prostituto a kilómetros. Por último, me preguntaron sobre el método de planificación familiar que deseo utilizar antes de mi primer embarazo, antes de tomarnos las muestras de sangre. El médico me recomienda la inyección trimestral y qué más da, de todos modos, haré todo lo que este a mi alcance para evitar que toque o me mire desnuda por voluntad propia… sueña si cree que me entregaré tan fácilmente a él, solo espero que en la noche de bodas no saque las garras y me obligue. Nunca digas nunca… suele decir mi tía… Pero … Así me toque morir virgen, jamás dejaré que me toque si no estoy segura de querer estar con él. Si quiere mi cuerpo tendrá que ganarse el derecho a poseerlo. Al terminar, salimos del hospital y mientras caminamos hacia la camioneta, siento que los sentidos me traicionan, el piso se me mueve y todo comienza a dar vueltas en mi cabeza, inconscientemente me sujete de lo primero que tengo a mi alcance y es el brazo del imbécil. — ¿Estás bien? – pregunta ayudándome a sentarme sobre asiento del copiloto, ya que Eros al verme se apresuró a abrir la puerta. — Estoy bien, es solo un simple mareo… debe ser por la sangre que me han sacado. — Ok, espera, voy por algo dulce… seguramente se te bajo el azúcar. — abre la guantera y comienza a revolotear en la guantera, observo que hay algunas jeringas y un pequeño estuche, él me mira y sonríe. — sufro descompensaciones de azúcar, algunas veces me mareo o desmayo cuando descuido mi alimentación, pero no ha pasado a mayores, nada de qué preocuparse. — explica y solo asiento. — ¿Qué paso? – pregunto Eros preocupado. — Se le bajó el azúcar, ve por agua por favor y un chocolate, creí que quedaban, pero no hay ninguno. El hombre obedece, segundos después le entrega una barra de chocolate y la botella de agua… Kayden parece preocupado, abre el dulce, me lo acerca a la boca, le doy un pequeño mordisco, luego abre el agua y me la ofrece. Cuando siento que ya se me pasa el malestar, lo miro un poco seria sin poder creer que realmente esté preocupado por mí. — Gracias. — No es nada, serás mi esposa y debo cuidar de ti. — su comentario me irrita. — Si todavía te siente mal, podemos dejar la convivencia con mis padres para otro día. — No… ya estoy mejor, además, es de mala educación dejar plantados a tus padres… no quiero ser grosera con ellos. — Ok.
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