Capítulo 27 – Almuerzo con los suegros.
Subimos al vehículo y a pesar del gesto que tuvo conmigo mi actitud no cambia hacia él, como podría hacerlo si a mi mente viene todo lo que ha pasado por sus estúpidos caprichos de niño rico. Nuevamente, el silencio se hace notar, mientras vengo sumergida en mis pensamientos, él viene riendo mientras observa su teléfono.
— ¿Por qué esa actitud, he? – habla sin apartar la vista del dispositivo entre sus manos.
— Es un chiste que me hagas esa pregunta. — deja el teléfono a un lado.
— Habla claro… ¿Por qué estás molesta?, no entiendo… cualquier mujer en tu lugar estaría brincado de felicidad al pertenecer a una familia como la mía.
— Dios… dudo mucho que puedas ser más narcisista. — respondo irritada. — preguntas, ¿cuál es mi molestia?… bien, te lo diere – lo mire directamente a los ojos con rabia. — hace tres días llegaste a mi casa a pedir la mano de mi hermana y de la nada cambias de opinión y pides la mía… ¿Cómo debo sentirme, he?
— Cualquier persona que te viera pensaría que te estoy obligando.
— Y, ¿no es así?, no entiendes mis palabras… mi hermana ha sido humillada por tu culpa.
— Yo no tengo nada que ver en ello… fui a tú cada por una esposa – lo mire incrédula. — mira, no sé qué cosas habrá dicho mi tía, pero yo solo fui a conocerla, más no a comprometerme, luego te vi y… la idea de que fueras mía me agrado.
— ¿Por qué?
— No lo sé… solo quiero que seas mía. Además, ese día no vi que te negaras… y tomando en cuenta que toda tu familia está más que feliz con este matrimonio, supuse que tú también. — no puedo evitar reír con sarcasmo.
— Mi padre y mi abuela no son toda mi familia… no te equivoques al sacar tus propias deducciones… las cosas no son siempre como las miras. — respondo irónica. — tienes que ver más allá de tus narices para poder leer a las personas y darte cuenta de que les arruinas la vida.
— Por dios, pronto vivirá como toda una reina, mi familia te llenará de lujos, ropa cara, joyas, autos, viajes y todo lo que el dinero puede darte, ¿Cómo no puedes estar feliz? – no sé si reír, llorar o golpearlo… pero cuanta arrogancia, por dios.
— ¿Crees que el dinero puede darme todo lo que deseo? – pregunto un poco ofendida.
— Claro… al verte veo que tu vida va a cambiar radicalmente y eso es bueno. — su prepotencia me envenena aún más.
— Esto no puede ser — respondí irónica — déjame decirte una sola cosa, tal vez estés acostumbrado a comprar todo lo que se te venga en gana, pero hablando por mí y solo por mí. Déjame decirte que el dinero de tu familia no me impresiona y aunque este pase, jamás podrás comprar mi afecto o respeto con cosas materiales.
— Pero ya lo hice… preciosa – hago un gesto de desagrado.
— Es imposible verte y leer lo que eres en realidad.
— ¿Qué?, el hombre de tu vida. — responde con una enorme sonrisa.
— No… solo veo a un niño mimado, egocéntrico, narcisista, superficial y tan vacío que considera que puede comprar lo que sea para llenar tan gran espacio que lleva en su interior. — su sonrisa se desvanece y sé que he dado en el clavo… — no veo nada de valor en ti, más lo que llevas puesto.
Si, cuando abro la boca tiendo a destruir.
— Me casaré contigo porque me da la gana… niña tonta y te demostraré cuan perverso puedo ser. — responde cabreado y siento que me pase. — tu familia espera mucho de este matrimonio y espero que valgas cada centavo. — río con amargura.
— Pues déjame aclararte que has comprado un envase vacío que jamás vas a llenar ni con todo el oro del mundo…
— Eso estar por verse… recuerda que hasta el alma más pura puede doblegarse – nuestras miradas estaban clavadas la una a la otra, de una manera tan intensa que parecía que sacábamos chispas por los ojos.
— Señor, hemos llegado, sus padres los esperan dentro. — Eros interrumpe el incómodo momento, ni siquiera nos hemos casado y ya estamos en guerra…
Dios, esto será una tortura.
— Espero que te comportes con mis padres. — me advierte antes bajar del vehículo dejándome atrás…
Me tomé un momento antes de bajar para calmarme, estaba un poco alterada por la reciente discusión, sé que no debí hablar de esa manera, pero sus palabras me hirieron. Sobre todo, que crea que me ha comprado como si fuera un objeto y además que actué como si los sentimientos de mi hermana no importaran.
— Si tan solo supiera el infierno que me toco vivir por su maldita elección. — murmuré para mí misma.
Recargué mi cabeza sobre el asiento por un momento, cierre mis ojos y respiré profundo intentando contener las ganas de llorar que tenía por la rabia. Un carraspeo me obliga a abrir mis ojos, Eros me mira con la puerta abierta, ni siquiera sentí cuando la abrió.
— Señorita, el joven la espera en la entrada.
— Gracias, solo deme un minuto, por favor.
— Claro… ¿Se encuentra bien?
— Supongo que has sido testigo de todo… lamento, mucho lo que presenciaste.
— Bueno, si no es mucho el atrevimiento… me permite decirle algo.
— Adelante.
— Sé que el joven Kayden puede ser un poco brusco, frívolo, inmaduro y torpe con sus palabras, pero en realidad no es una mala persona. — me mira con tristeza.
— Tal vez yo también fui un poco brusca. — suspiro haciendo una pausa. — yo realmente no quiero esto…
— Entiendo su posición… sin embargo, déjeme decirle que usted no es la única.
— ¿Quieres decir?
— Que, él también fue arrastrado a este matrimonio, nadie le pregunto, solo lo impusieron… para él tampoco es fácil.
— Lo entiendo, pero yo no tengo la culpa… además, soy no yo quien debería estar aquí… no sé qué tanto sepas o que tanta confianza tengan en ti, pero mi hermana es quien debería estar aquí. — él no parece muy sorprendido, así que supuse que era más que su guardia. — son sus acciones las que han provocado un disturbio en mi vida… y no puedo simplemente aceptarlo.
— Comprendo y no justifico sus acciones, pero lo conozco y usted debió causar un gran impacto en él para que la eligiera como esposa. — menciona con una sonrisa. — pero después de oírla hablar, creo que lo entiendo.
— Capricho… solo es un capricho. — niega.
— Confieso que al principio juzgué que todos en su familia eran interesados, sin embargo, puedo ver que con usted me equivoque, es una persona humilde y pura de corazón.
— Gracias – digo mientras bajo y me acomodo la ropa.
— Solo dese la oportunidad de conocerse, pronto serán marido y mujer… considero que al menos deben intentar llevarse bien.
Con eso último caminé hacia mi encuentro con Kayden quien estaba en la entrada, luciendo un poco serio, tomó mi mano y caminamos juntos hacia la mesa donde se encontraban sus padres. Ellos la vemos, se levantaron para recibirnos y saludarnos…
— Ava, querida… que bueno que has venido – su madre me abraza con mucho afecto.
— Bienvenida hija. — saludo su padre.
— Bueno, bueno, sentémonos que muero de hambre. — dijo Kayden.
Nos sentamos, para ordenar, yo solo pedí fruta y jugo, ya que no me gusta desayunar pesado, ellos ordenaron algo más completo, mientras traían la comida, comenzaron a contarme sobre su familia. Supe que Kayden tiene tres hermanos, él es el tercero de la fila, su familia es muy unidad, tanto que todos viven en una sola propiedad, raro. Ellos fueron quienes hablaron más y aún me sentí un poco tímida, así que hable lo mínimo, cuando llego la comida, me concentre en comer mientras ellas tocaban otros temas ajenos a mí.
— Ava, te hemos abrumado con tantas cosas sobre nosotros. — comenta su madre. — cuéntanos un poco de ti.
— Oh, bueno, la verdad es que no hay mucho que contar, señora, soy una chica muy ordinaria.
— Oh, no… llámame Monik, suegra o madre si quieres, pero no señora, por favor. — sonreí asintiendo.
— Ok… Monik, como le decía, no hay mucho que decir, apenas tengo 18 años.
— Aunque eres joven, algo interesante debe haber en ti como para que tu padre te considere una joya. — agrega su padre. — así que cuéntanos, ¿Qué nivel educativo tienes?, ¿Cuáles son tus aspiraciones?, metas, pasatiempos… que te gusta.
— Bueno, acabo de aprobar el examen en la universidad para estudiar diseño gráfico – dije un poco triste al recordar que no iré a la universidad, que tanto deseaba estar. — también, hablo al menos 4 idiomas, y tengo algunos pasatiempos.
— Oh, ¿en serio? – pregunto su padre admirado.
— Sí, inglés, francés, alemán e italiano, son los que mejor domino, además de otros que están en curso.
— Ósea que sabes decir hola en cuatro idiomas diferentes — bromeo Kayden — y, ¿Cuáles son tus pasatiempos? – pregunta en forma de burla. — tejido, bordado y jugar a las muñecas.
— Kayden – lo reprendió su madre, volee a verlo con una sonrisa sarcástica y sin poderlo evitar le di un pisotón que lo hizo enderezar su postura, sus padres se dieron cuenta de mi reacción y solo se rieron.
— Bueno, no es por presumir, pero tengo múltiples talentos, como la música, el dibujo y la cosmetología. — sus padres me observaron con sorpresa. — Nicht alle von uns haben den Luxus, immer Spaß zu haben, mein Lieber. (No todos tenemos el lujo de divertirnos todo el tiempo querido), dije en alemán, uno de los idiomas que más domino, además del inglés fluido.
— Pienso que has encontrado la horma de tu zapato hijo – comento su padre divertido, no pude evitar sonreí, si creí que trataba con una tonta… se dará mil vueltas en el suelo conmigo. — bienvenida a la familia Ava.
— Gracias.
— Ava, si deseas seguir con tus planes de estudio – la mire atenta. — nosotros te apoyaremos, buscaremos la mejor escuela para ti.
— ¿En serio? – ellos asienten. — Gracias, eso sería increíble.
Conversamos un poco más sobre ellos y sobre los preparativos de la boda, de repente padre e hijo recibieron una llamada y se levantaron para atenderla, dejándome a solas con Monik.
— Bueno, aprovechando que nos han dejado a solas, quiero decirte que me siento feliz de que formes parte de la familia, sé que no nos conocemos, pero quiero que sepas que puedes contar conmigo para lo que sea. Yo mejor que nadie entiendo cómo te sientes y sé que esto es difícil para ti, aun así, quiero pedirte que seas paciente y que le des una oportunidad a mi hijo de ganarse tu corazón. Sé que es un inmaduro, sin embargo, confió en que el matrimonio les cambiara la vida a los dos para bien.
— No puedo prometerle mucho, pero lo intentaré.
— Gracias, eso es suficiente para mí… solo tenle un poco de paciencia, por favor… mi hijo no es muy maduro que digamos, parece un niño, pero no es tan malo como aparenta… es muy noble y siempre protege lo que ama.
Al salir del restaurante, nos subimos en la camioneta en completo silencio, hasta que él habló.
— ¿Qué te ha dicho mi madre, en mi ausencia?
— Nada que te interese. — respondí y él sonrió.
— Ok… vamos a dar un paseo antes de llevarte a casa.
— Yo no…
— Vamos… solo quiero conocer el lugar… digamos que es nuestra primera cita.
No respondí y solo lo dejé pasar porque quería hacer tiempo para ir con Dylan, Eros nos llevó al parque más famoso y bonito de la ciudad, donde había un hermoso lago y un puente para cruzarlo. Bajamos y dimos un pequeño paseo en silencio, a mi mente vino de nuevo todo esto, a pesar de que sus padres fueron muy amables conmigo, aún quería detener esto.
— Lo admito… es un paraje muy bello. — comento para romper el silencio.
— Kayden — volteo a verme — ¿Puedes parar esto? – pregunté de repente y él frunció el ceño.
— Porque insistes, es que acaso mi familia no te ha tratado bien.
— Esto está mal, no sé qué te orilla al matrimonio, pero definitivamente no quiero esto – una lágrima se me escapó y rápidamente la limpié.
— ¿Por qué?
— Porque aún soy joven, porque tal vez tengo otros planes de vida, porque esto les afecta a otras personas y porque tal vez tenga a alguien que espera por mí… hay muchos porqués negativos que podría mencionarte… pero, la pregunta es ¿por qué debemos hacerlo?
— Porque nuestras familias así lo quieren, esto es un gana - gana para ambas partes. — respondió, mirando hacia los cisnes que había en el lago, sabía que había un motivo oculto, desde lo que me dijo Eros comencé a sospecharlo.
— Pero, tu decidiste arrastrarme a esto no mi familia. – suspira con pesadez.
— Lamento mucho arruinar tus planes, pero te prometo que esto no será tan malo como piensas porque…
— Kayden – Eros lo interrumpió.
— ¿Qué pasa?
— Tu padre ha llamado, te has dejado el teléfono en el auto.
— ¿Qué dijo?
— Ya hay fecha…
— ¿Cuándo? – pregunte a punto de romperme.
— En cinco días, ya se le ha informado a la familia de la señorita Ava. — sin poderlo contener me solté a llorar con los sentimientos a flor de piel, no quería esto… en cinco días mi libertad sería arrebatada y aún no se lo había dicho a Dylan.
Mi respiración se agitó un poco ante la angustia que sentía en mi pecho, camine hasta una de las bancas, me senté y lleve mis manos a mi cara para ahogar el hipo de mi llanto, sentí la presencia de alguien parada frente a mí. Sin embargo, no quería que me vieran en ese estado, una mano acaricio mi hombro, levante la cara sin mirarlo directamente y me ofreció un pañuelo.
— Sé que no soy lo que esperabas, pero hasta donde pude ver tu padre está dispuesto a darte al mejor postor, quien mejor que un joven que pueda llevarte a conocer el mundo, en lugar de alguien que sea más desagradable que yo. — dijo y no pude evitar sonreír amargamente, quería decir tanto, pero las palabras no salieron. — solo aceptemos lo que viene.
Había muchas cosas rondando en mi cabeza, tenía muchos sentimientos encontrados, rabia, tristeza, decepción, miedo, luego de desahogarme me calmé antes de partir. Kayden fue muy comprensivo al no preguntar o decirme nada más, en el trayecto recibí un mensaje, lo abrí y era de Dylan.
“Podemos vernos en estudio, tengo algo importante que decirte”