Capítulo 69 – Aclarando algunos puntos.

2715 Words
Kayden He tenido unas semanas de muerte, entre el trabajo y los asuntos familiares que nos afectan a todos, tal es la situación por la que están pasando mi hermano y su esposa. Tras la ausencia de Kendal en la empresa, Karin, su esposo Orlando y yo nos encaramos de a apoyar a mi padre con los asuntos importantes, mi hermano no está en condiciones de lidiar con nada. Es una suerte y extraño, a la vez, que Gabriela se haya convertido en su principal apoyo, también he notado que la tía Ivana la trata de manera especial y eso no me gusta para nada. He querido preguntarle a mi esposa sobre el asunto, pero me inquieta que lo tome mal y se enoje conmigo por pensar mal. Y aun con todos esos problemas en mi mente todavía había algo pendiente por resolver. Mi suegro y el hecho de que se atreviera a tocar a mi bella muñeca. Tenía que aclarar algunos puntos relevantes con ese abusivo y maltratador de mujeres, desde que llegaron a la ciudad mi familia ha cubierto todos sus gastos y no les ha faltado nada, Gerardo no ha gastado ni un peso, sin duda es un parásito y aun así se atrevió a pasar los límites. Debía hacerle frente y ponerle límites desde ahora o tendremos problemas en el futuro, sin embargo, antes de hacerlo, necesitaba encontrar algo con lo cual pudiera contra atacarlo sin darle la oportunidad de replicar. Lo más lógico era denunciarlo y meterlo a la cárcel, pero Ava no quiso por su madre, absurdo lo sé, ¿acaso necesita más golpes para entender que ya no vivimos en la época de las cavernas?, en fin muy a mi pesar acepte manejarlo de otra manera. Mis pensamientos me tenían tan absorto en ese asunto que me perdí de lo que estaba haciendo en la oficina y mi padre lo noto de inmediato… — Kayden. — ¿Qué?, ah, perdón, papá, ¿qué decías? — ¿Pasa algo?, te noto un poco distraído y con la ausencia de tu hermano tengo suficiente. — negué regresando a los documentos que tenía en la mano. — ¿Problemas en el paraíso? – bromeo para levantarme el ánimo, sonreí. — Mi paraíso está bien, papá… — respondí con una ligera risa. — bueno, un poco descuidado por falta de tiempo y agotamiento físico, pero estamos bien, ella es muy compresiva. — dije al recordar las atenciones de mi bella esposa. — Lo he notado, admito que al principio creí que su edad sería un problema para ti, pero después de ver que es incluso más madura que tú, me alegro mucho de que te hayas casado con ella. — Opino que esa fue la mejor decisión que he tomado en mi vida papá. — Guau… que admitas algo como eso solo significa que has crecido hijo y eso es bueno. — se burló de mí. — tu madre y yo apostamos a que las cosas funcionarían en su matrimonio, vimos que había química, aunque ustedes no lo notaron. — sonreí al escuchar sobre la apuesta — entonces si no son problemas maritales que pasa. — solté un largo suspiro antes de mirarlo. — Te lo diré, pero no quiero que esto salga de aquí. — Por quién me tomas, por una chismosa de oficina. — bromeo y no pude evitar reír. — ya dime que pasa hijo. — Gerardo no es lo que parece papá. — ¿A qué te refieres? – se puso serio. — A que es un abusivo y golpeador de mujeres – dije con rabia. — ¿Qué?, explícame eso. — Un día antes del incidente de Cassie, golpeo mi esposa y a su hermana por un malentendido con un tipo del pasado. — apreté los puños al recordar su hermoso rostro maltratado. — se atrevió a tocarla a pesar de que es mi esposa. — mi padre parecía impactado, entonces le conté lo acontecido omitiendo algunos detalles privados e innecesarios. — Vaya, pobres mujeres… aunque honestamente, desde que conocí a ese hombre me pareció un tanto frívolo y desagradable, solo escucha la palabra dinero y le brillan los ojos como un demonio, pero de eso a lo que me has contado, no… sin duda me has dejado estupefacto. — Papá, necesito ponerle un límite. — Piensas, ¿denunciarlo? — Ava no quieres, así que debo encontrar otra manera que sea efectiva, ya que claramente dudo mucho que una petición o una charla sobre derechos humanos funcione con ese hombre. — Entonces, ¿Qué es lo que quieres? — Primero que nada, quiero saber, que trato hicieron tú y él, para pactar este matrimonio, sé que no es solo dinero, así que dime, ¿Qué te pidió a cambio de la mano de Ava? – mi padre recargo los codos sobre la mesa uniendo sus manos de manera pensativa. — ¿es malo? — Es un poco delicado. — Dímelo papá, tengo derecho a saber qué pasa en la familia de mi esposa, más si está relacionado con ella. — Ava ya estaba comprometida con otro hombre desde los 15 años más o menos. — soltó de golpe y casi me caigo de la silla, me levanté sintiendo un nudo en el estómago, sentía que el aire en mis pulmones se contenía… respira Kayden, respira. — Pe… pero, ¿qué estás diciendo?, ¿cómo es eso posible?, desde los ¿15? – asintió y juro que parecía un chiste de mal gusto. — Según lo que me dijo ese día, tenía una deuda muy grande al grado de perderlo todo, un hombre de mucha influencia y algo peligroso, lo ayudo a cambio de la mano de Ava quien apenas era muy joven e ilegal para uno de sus hijos. Gerardo me dio la cantidad y era bastante grande, se la di, ya que no era nada para nosotros, adquirí la deuda y acordamos que solo me pagaría la mitad en plazos, la otra mitad se la di como dote. — mi cabeza estaba a punto de explotar con todo lo que me contaba mi padre. — obviamente, si me paga el dinero o no da igual, pero no podía dejar que creyera que podía pedir y pedir como si fuéramos su banco personal. — agrego y me puse pensativo. — En ese caso ya sé qué haré, si con dinero baila el perro, entonces dinero le daré para que no se atreva a volverlas a tocarlas, porque si lo vuelve a hacer te aseguro que no me importa si están de acuerdo o no lo enviaré a la cárcel. — Eso sería lo más sensato, pero si ellas no lo denuncian nada podrás hacer. — tenía un buen punto. — Lo sé, por eso tengo que utilizar otros métodos, por el bien físico y emocional de mi esposa, si la hubieras visto como yo lo hice… te juro que quería devolverle cada golpe que le dio y … — papá comenzó a reír de la nada y yo fruncí el ceño. — ¿Qué es tan gracioso? — Que estás hasta el cuello por esa pequeña. — sonreí. — Como no hacerlo si es un ángel… antes no cría en esas estupideces del destino, pero ahora creo que mi destino era encontrarla a ella, porque desde que se cruzó en mi camino todo en mi vida cambio. — mi padre se levantó de su silla y camino hacia mí para abrazarme. — Me alegro por ti hijo, has madurado — dijo en medio del abrazo y luego se alejó para verme a los ojos. — vas por buen camino, sigue así y verás que todo será perfecto… protege a tu mujer. — Eso haré padre… te juro que por ella soy capaz de todo. (…) Luego de esa plática con mi padre, decidí no darle tantas vueltas y abordar el asunto de una vez, así que le hable a Gerardo y lo cite en mi oficina porque tenía muchos pendientes. Más tarde el hombre llegó maravillado con todo lo que veía a su alrededor, como dijo mi padre, le brillaban los ojos como si fuera un demonio. Lo invité a sentarse en la pequeña sala de mi oficina, el hombre parecía un poco curioso por mi repentina petición de vernos, antes de comenzar mi secretaria le sirvió café con algunos bocadillos, ya cómodos me miro y me preguntó por el motivo de mi invitación, entonces fue momento de hacerle frente. — Es simple, usted y yo tenemos que aclarar algunos puntos sobre mi matrimonio con mi hija y sus acciones como padre. — frunció el ceño y con un movimiento de manos me invito a proseguir, no era tonto y sabía de qué se trataba. — no me gusta que toque a mi esposa sin mi consentimiento. — me dedico una mirada severa y la mantuve. — No sé, dé que hablas, ¿acaso Ava te ha dicho algo? — Las marcas en su rostro y el labio roto hablan por sí solos. — Es mi hija, hizo algo malo y como su padre tengo derecho a reprenderla – respondió con propiedad. — ¿Te dijo la razón? — Dylan Aguirre – respondí mirándolo mientras le daba un sorbo a mi café. — sé todo sobre ellos, ella me lo contó y por eso lo he puesto en su sitio, no se preocupe que él jamás volverá a molestarla. — Entonces a que viene el reclamo y todo este drama por reprender a mi hija por su mala conducta, deberías agradecer que la tengo a raya y exigí respeto para ti, jamás permitiría que Ava nos falte al respeto a ninguno de los dos — su manera de tomarlo como si fuera algo normal me hizo hervir la sangre. — Tiene razón, es su hija, puede reprenderla, pero con palabras o un llamado de atención, no con violencia. — expresé inconforme — Eso no lo voy a consentir, porque en el momento que ambos firmamos un acta de matrimonio, se me otorgaron todos los derechos y obligaciones sobre ella. Soy yo quien debe reprender o castigar y créame la violencia, no es algo que me guste ejercer — se levantó con aire amenazante e hice lo mismo, no me iba a dejar intimidar. — Soy su padre, me debe respeto y obediencia, este o no casada. — replico y me acerqué a él dispuesto a hacerle frente. — Respeto tal vez, obediencia solo a mí, ¡Su esposo!… así que espero que sea la última vez que le pone una mano en cima sin mi consentimiento o… — O, ¿qué?, ¿Qué me va a hacer un mocoso mimado como tú?, ¿te atreves a amenazar a tu mayor? — Un mocoso mimado como yo tiene poder Gerardo, mi familia me respaldará siempre, entonces, ¿estás seguro de querer ir en nuestra contra? – el hombre se puso tan rojo que las venas del cuello se le marcaron al grado que pensé que iba a explorar. — Gerardo, no me tome por estúpido y moldeable solo porque dependo de la fortuna de mi familia, soy capaz de hacerme ver. — Me amenazas y esperas que no responda. — No es una amenaza, sino una advertencia para que reconozca su postura frente a la mía. No planeo iniciar una disputa entre los dos porque después de todo ahora somos familia. Pero debo asegurarme de que entiende que no puede hacer su voluntad en cuanto a mi esposa se trata. — a este punto ambos habíamos exaltado y levantado la voz, me molestaba no ver ni una pizca de vergüenza o arrepentimiento de sus actos ante mí. — Ava, es su hija, le debe respeto, devoción y agradecimiento, aunque no lo merezca. Por mi parte, como su esposo, es mi obligación protegerla y cuidar de ella, por ello no voy a consentir que usted ni nadie le ponga una mano encima o tome atribuciones que ya no le corresponden. Creo que vive de manera cómoda, ¿no es así?, eso se debe a que adoro a su hija y estoy dispuesta a darlo todo por ella. — Para tenerme satisfecho te falta esforzarte un poco más.— sus palabras me dejaron helado, ¿qué es suficiente para este hombre?, me pregunte. — sabes Kayden mi bella hija es deseada por muchos; sin embargo, decidí entregártela a ti, dime, ¿cómo me lo vas a agradecer? ¿Desagradable?, esa palabra se queda corta para describir a este hombre, por un momento mi cabeza colapsó, como pueden existir hombres así en este mundo, esto era demasiado para mí y moría por golpearlo, pero hacerlo sería contraproducente y desataría un caos entre ambas familias. Bien que mal el maldito me tenía atado de manos, pero aun así no le iba a permitir que volviera a pasar los límites, padre o no, yo soy el esposo y mis derechos pesan más. — ¿Cómo puede tratar a sus propias hijas de esa manera?, las trata como si fueran objetos para negociar, es que no tiene sentimientos, ahora mismo no me extraña lo que hizo con Ava. — ¿De qué hablas? — Sé la razón por la cual aceptó este matrimonio… sé que la comprometió con un desconocido desde hace años por una deuda. — su rostro se desencajó, vi su intención de hablar y protestar, sin embargo, me adelanté. — no voy a chantajearlo con esto, yo no soy tan ruin como usted, y mi padre tampoco hará nada. — Pues ya lo hizo a romper nuestro pacto de silencio. — Me lo dijo porque he insistido en ello, aun así, este asunto no saldrá de entre los tres siempre y cuando usted cambie su actitud. — me fulmino con la mirada, obviamente no le gustaron mis palabras y verlo a punto de perder el control, se me hizo un poco divertido. — señor, sé que usted espera más de nosotros, así que… hagamos un trato. — Te escucho. — volvió a sentarse. — Puede olvidarse de la deuda, además, le daré el título de propiedad de alguna casa o departamento para que se quede a vivir permanentemente aquí y también le otorgaré una pensión solvente para que viva cómodamente, a cambio de que no vuelva a tocar a las mujeres de su familia, en especial a mi esposa. — sonrió satisfecho, como hi estuviera haciendo el negocio de su vida. — Me parece justo, incluso podría cambiar y tratarlas mejor si me siento satisfecho. — ¿Justo? ¿Satisfecho? – bufé sarcástico ante su cinismo – un hombre como usted a mi parecer no merece ser premiado sino encarcelado por los años de maltrato que seguramente le dio a su familia, pero, supongo que a pesar de su maltrato ni su esposa ni sus hijas le desean eso, es su padre después de todo. — dije mirándolo fijo, sus músculos se relajaron. — entonces, ¿Qué dice, hacemos un trato? — Está bien, lo aceptaré, porque después de todo ese el motivo de la unión de nuestras familias, además, pero te lo advierto Kayden si haces algo estúpido en contra de mi hija o mi familia, te juro que me la llevaré lejos. — se atrevió a amenazarme. — hay alguien que aún espera por ella y dudo que quieras perderla. — Aunque no lo crea, amo a su hija y por esa razón es que estoy haciendo esto, si de mí dependiera usted ya estaría en la cárcel por violencia intrafamiliar, pero eso no depende de mí. — Vaya, vaya, sabía que algún día mi bella Ava me haría el padre más feliz del mundo… — dijo ignorando mis palabras y demostrando la clase de basura que es, sentí asco de él y lástima por mi esposa y su familia. — Una última cosa, esto es entre usted y yo… Le entregué un catálogo con algunas de nuestras propiedades y prospectos, mi padre me dio su consentimiento para dársela, el hombre ambicioso eligió la más grande y lujosa, situada en una de las mejores zonas de Palm Beach. Luego le entregue una tarjeta donde se le depositaría una fuerte cantidad de dinero cada mes y con eso se fue.
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