Capítulo 62 – Adiós no, hasta luego.

1737 Words
Ava Decir que mi mundo se volvió un lecho de rosas sería muy cursi, pero todo lo que había pasado, tanto lo bueno como lo malo, me hicieron darme cuenta de que Kayden llegó a mi vida para hacer un cambio. No solo en mi vida, sino en mi corazón, ahora entiendo que nada pasa por casualidad, nunca creí en esas cosas, pues solía pensar que el destino era demasiado cruel con la vida que nos había dado. Pero después de conocer a mi esposo, juzgo que mi matrimonio de papel estaba destinado a ser una excepción, no todos los matrimonios arreglados suelen ser bueno, sin embargo, el mío avanza hacia el camino correcto, gracias a su esfuerzo por cambiar y hacerme inmensamente feliz. Haberme entregado a él en cuerpo y alma ha sido la experiencia más especial e inolvidable de mi vida. Esa noche no solo consumamos nuestro matrimonio, sino que también le dimos la bienvenida al amor y a una nueva vida juntos, llena de promesas, sueños y anhelos nuevos. Fue la noche más mágica que había experimentado, Kayden me hizo sentir tantas cosas, sensaciones nuevas que jamás había experimentado antes, sensaciones que me llevaron al cielo y conocer el paraíso del placer por primera vez. Nunca antes me había tocado ni a mí misma y esa noche mi esposo supero mis límites, fue gentil, delicado y muy apasionado conmigo, cuido de mí en todo momento y me mostró lo maravilloso que es el sexo. En definición, todo fue justo como algún día lo había soñado, especialmente porque lo hice por amor y con el hombre al cual decidí amar para toda la vida. Ahora lo puedo gritar a los cuatro vientos, lo amo, lo deseo y anhelo vivir para él, pase lo que pase siempre estaré a su lado y de ahora en más tengo una nueva meta de vida, superarme, esforzarme por mi matrimonio y formar una familia llena de amor a su lado. Luego de que Kayden le propinara algunos golpes a Dylan cuando nos los encontramos afuera de la casa, accedí a hablar con él por última vez con la esperanza de al fin termináramos con toda esa estúpida persecución sin sentido. — Habla, porque mi esposo no es paciente y tiene cara de asesino. — dije sería viendo de reojo la cara de rottweiler a la defensiva. Se veía tan tierno… — Es divertido verlo así – dice encogiéndose de hombros logrando hacerme reír. — Dylan deja de tentar al diablo… ¿De qué quieres hablar? — Primero que nada, lamento mucho eso – señaló mi golpe y solo negué – sé qué me porté como un idiota contigo, cuando fuiste sincera, lamento mucho que mi necedad te ocasionara problemas con tu padre. Jure protegerte de él y lo único que hice fue que volviera a tocarte mi alma… lo siento. — se veía arrepentido y apenado. — Eso ya no importa y no todo es tu culpa… mi padre es una bestia, un hombre sin escrúpulos ni sentimientos, es alguien que solo piensa en su bien común y nada más, nosotras jamás le hemos importado. — Aun así, me siento terrible al verte herida, quisiera regresarle el golpe, pero supongo que esa responsabilidad ahora le pertenece a él. — señalo con un movimiento de cabeza y río con tristeza. — Así es, ahora Kayden es quien debe defender mi honor, pero entendí que yo también debo poner un alto en el futuro, no pudo seguir inclinando la cabeza… — Eres valiente y muy fuerte mi alma, siempre de lo dije eres más que una cara bonita, eres inteligente, astuta y valiente. — sonrío. — Dylan, tú para mí siempre fuiste más que un novio, fuiste mi mejor amigo, aquel al que pude confiar mis problemas y mis lágrimas, aquel que me hizo querer luchar por mis sueños… gracias por ello – tomo su mano. — de corazón espero que triunfes y encuentres a alguien que valore y merezca ese hermoso corazón que tienes. — una lágrima traicionera de ser deslizo por su mejilla y la limpió con rapidez. — y en el futuro, si nos volvamos a encontrar, espero que podamos volver a ser buenos amigos. — Nada me gustaría más que eso mi alma, has sido lo más bello que me paso en la vida y lo atesoraré por siempre en mi corazón, te deseo lo mejor y espero que ese idiota solo sepa hacerte feliz. — sus palabras me hicieron llorar porque ambos sabemos que era una despedida. — Es un poco torpe, pero se esfuerza… juro que se esfuerza mucho y yo también lo hago porque la felicidad es de dos. — Siendo así, Ava San miguel, ahora de Lynch – bromeo y ambos reñimos. — Yo Dylan Aguirre, tu primer amor, te dejo ir con todo el dolor de mi alma deseándote lo mejor del mundo, eres un ángel que merece lo mejor del mundo Ava. — Gracias… y tú también lo mereces. — Puedo darte un último abrazo, me iré a Australia en unos días y creo que esta es nuestra despedida. — voltee a ver a Kayden quien no nos quitaba la mirada de asesino de encima, sonrió ante expresión. — Sí, pero no abuses o saldrás en ambulancia de aquí. — bromee. — ¡Qué!, no me consideres tan débil mi alma, ese día no me defendí como debía porque sabía mi posición en aquel lugar. — claro, es astuto, él sabía que, si su jefe llegaba, Kayden correría con toda la culpa por invadir su espacio de trabajo para agredirlo. — Eres un tonto por provocarlo de esa manera. — reí y lo abrace, escuche el bufido molesto de mi esposo y la risa burlona de Eros. — cuídate mucho Dylan, espero ver como triunfas y cumples todos tus sueños. — Igualmente. — dijo en medio del abrazo – Ava, no dejes que nada te limite ni nadie a soñar y a cumplir tus sueños, estás casada, pero supongo que el idiota de tu esposo te ayudara a seguir con tus metas. — dijo antes de separarse y darme un beso en la comisura de los labios con malicia solo para provocar más al león encadenado que tenía a escasos metros. Maldita testosterona… — Ja, ja, ja, ¡Dylan! – gruñí divertida. — ya deja de provocarlo. — Na… es divertido verlo así a punto de perder el control, los celos son su punto débil, debes manejarlos bien. — movió las cejas de manera juguetona, reí. — además, que sienta un poco de lo que yo he sentido con sus estúpidas muestra de amor. — respondió burlo mirándolo con una sonrisa amplia, luego volteo a verme de nuevo. — por cierto, hay algo que debo decirte. — ¿Qué? — Ten cuidado con Montserrat Pannini, esa mujer es de armas tomar. — fruncí el ceño. — ¿Cómo lo sabes? — La conocí aquel día en el club, después de su embarazosa escena de amor. — hizo una mucha que me hizo reí – me propuso unirnos para fastidiarlos y separarlos, sé que no debí caer en su juego, sin embargo, mi corazón se negaba a aceptar que tu amor no era nuestro… — Qué bueno que lo has aceptado y tranquilo, que no eres el primero que me ha advertido sobre ella, desde que la conocí sé qué esa mujer es un peligro y es aún más necia que tú. — sonrió – pero ya pensaré como derribarla para siempre, esa mujer cree que soy débil y fácil de derribar, aún no me conoce. — Espero que la golpees como a Daniela – me recordó a la tipa que quiso golpear a mi hermana porque su novio estaba enamorado de Gaby, enfurecí, la tiré al suelo y la abofetee hasta dejarle las mejillas al rojo vivo. — Tonto… aunque si se pone recia no dudes que la dejaré peor. — ambos reímos antes de despedirnos. — Adiós mi alma, mi dulce y bella Ava… que seas feliz y por favor conserva mis regalos, te los di con mucho amor, tómalos como un bello recuerdo de nuestra amistad. — asentí con una sonrisa. — Lo haré y que este no sea un adiós, sino uno hasta luego… suerte y sé feliz Dylan. Y así fue nuestro hasta luego, ya que desde ese punto ambos decidimos avanzar, sin arrepentimientos ni rencores, quedándonos solo con lo bueno y desechando lo malo. Lo vi tomar un taxi, al subir hizo un movimiento con la mano diciendo adiós, hice lo mismo y luego solo lo vi alejarse hasta que desaparecer de nuestra vista y de nuestra vida. Cuando volví hacia Kayden este estaba demasiado serio y reí. — ¿Qué te dijo? — Nada – respondí divertida. — ¡Ava! – me advirtió tomándome entre sus brazos y lo miré a los ojos antes de responder. — Solo me pidió perdón por lo de mi padre, me dijo que se hacía a un lado esperando que realmente fuera feliz a tu lado, me deseo lo mejor y también me pidió que conserve el violín como recuerdo de un viejo amigo. — lo resumí omitiendo la parte de donde me advertía sobre la zorra de Monse. — Lo quemaré. — dijo serio. — No lo harás – respondí antes de darle un beso, eso me da la victoria. — Puedes tratar convencerme – dijo en voz ronca, al separarnos por falta de aire, se acercó a mi oído y me dijo; – no imaginas las cosas que quiero hacerte esta noche. — sentí que el calor se me subía por todo el cuerpo, de solo imaginar que pudiera ser aún más intenso que la noche anterior. — No tienes suficiente con lo de anoche. — tartamudee, nerviosa y excitada, negó mostrando una sonrisa pícara, pero a quien engañaba, claro que quería todo de él. — bueno tal vez… — respondí juguetona cerca de su boca, mordí su labio inferior antes de besarlo de nuevo, el beso era intenso, dulce y urgido, sin embargo, un carraspeo nos hizo separarnos y ambos volteamos a ver a Eros un poco apenado por la interrupción. — ¿Qué pasa Eros? – pregunto él un poco molesto. — Ha pasado algo grave… — ¿Qué cosa?, ¿acaso es el abuelo? — No es la señora Casandra, está en el hospital.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD