Capítulo 63 – La hermandad de los Lynch

2412 Words
Kayden Eros nos dio las malas noticia que afligían a la familia, lamentablemente Casandra, mi cuñada había sido internada de urgencia, a causa de una complicación en su reciente embarazo. Nadie sabía, pues luego de los anteriores decesos en sus anteriores embarazos no quisieron ilusionarse de más hasta que el tratamiento en el que estaba sometida les confirmara un resultado positivo. Para su mala fortuna las cosas no salieron como ellos lo esperaron, Casie tuvo un sangrado inesperado, lo que alarmo a todos y al abuelo se le elevó la presión, por suerte Homero logró controlarlo y no paso a mayores. Sin perder tiempo entramos a cambiarnos de ropa, Ava se maquilló un poco para cubrir los casi invisibles rastros de sus moretones y el labio roto. — No se cubre – se quejó ella. — Bueno, diremos que estábamos jugando y que te golpee accidentalmente. — No creo que… — Amor, dudo mucho que quieras decir la verdad – negó y la abrace. — solo digamos eso, con el problema que hay dudo mucho que te presten mucha atención. — asintió y terminamos de alistarnos. Fuimos lo más rápido posible al hospital para ver como seguí mi cuñada y mi hermano, cada que su esposa pasaba por este tipo de situación aparentaba ser fuerte, pero lo conozco y sé lo difícil que es para él. Al llegar nos reunimos con la familia, todos estaban ahí, incluso la metiche de mi tía Ivana, mi cuñada Gaby y el imbécil de mi suegro, en cuanto lo vi quise irme encima de él por lo que le hizo. Pero Ava apretó mi brazo para que me calmara recordándome que no era ni el momento ni mucho menos el lugar para hacer un escándalo. — Mamá, Karin – corrí hasta ellas, mi madre el verme se lanzó a mis brazos y se soltó a llorar, la expresión en sus rostros me decía que no era nada bueno y me preocupe – ¿Qué pasó? — Casandra perdió otro bebé, pero esta vez fue la última vez. — dijo mi hermana en medio de lágrimas, fruncí el ceño sin comprender. — ¿Qué quieres decir?, sé más específica. — Encontraron un tumor en su matriz que no habían visto antes y tuvieron que quitársela, Cass no podrá tener hijos nunca. — sin duda una desgracia para mi hermano y toda la familia. — Oh, mi Dios – un jadeo se escapó de la boca de mi esposa y sus ojos se hicieron agua ante la noticia, ella y mi cuñada, se han convertido en muy buenas amigas. — ¿cómo está? — Devastada, tuvo una crisis nerviosa cuando despertó de la anestesia y tuvieron que sedarla. — Y, ¿Kendal? – pregunté al no verlo por ningún lado. — Mal… se fue y no sabemos dónde está, me preocupa que haga una locura. — dijo mi madre, la abracé — ¿Por qué no me dijeron nada cuando llamé? — Porque fue de un momento a otro que se puso mal. — Bueno, iré a abusarlo… muñeca quedaré con ellos. — Si amor. — sonreí porque era la primera vez que me llamaba así, sacudí mi cabeza, porque no era momento para ponernos románticos. Me acerqué a ella y le di un beso antes de irnos. — Karin y Kendry – llamé a mis hermanos. — vamos. — ¿A dónde? – pregunto mi hermana un poco curiosa, me puse a pensar los lugares donde podría estar… recordé un bar al que íbamos cuando nos peleábamos con nuestros padres. — No sé dónde está exactamente, solo tengo una vaga idea y si no tendremos que buscarlo hasta encontrarlo, necesita apoyo de hermanos. — ellos asintieron y luego me siguieron Conduje hasta el bar donde supuse se encontraba, Karin me vio con cara de ¿en serio?, solo asentí, bajamos del auto para entrar y como Kendry era menor de edad, hable con el guardia de seguridad. Le expliqué la situación y le prometí que no le daríamos alcohol a nuestro hermanito… Aunque era una estupidez, como si uno no supiera que les venden alcohol, pero bueno. Entramos al bar, buscamos por todo el sitio con la mirada y nada, no estaba por ningún lado, así que regresamos al auto y recorrimos al menos diez bares cerca del sitio. Nos dieron las cuatro de la madrugada y no paramos hasta que lo encontramos en uno aún peor que el primero, estaba en un rincón ahogado de borracho, se veía tan mal que daba lástima. — Allá. — grité y caminamos hacia él. — Mierda, esto es un asco de bar – se quejó Karin. — Pobre… está muy mal. — dijo Kendry preocupado por su aspecto. — Lo está… su sueño era ser padre a lado de la mujer que ama y ahora jamás podrán… esto es un golpe muy fuerte para él. — respondí. Mi hermano mayor y yo solíamos ser muy unidos hace tiempo, a pesar de nuestras edades era más que mi hermano, mi amigo, pero todo cambió cuando el abuelo comenzó a compararnos. Luego se fue a la universidad y cambio mucho conmigo, se alejó, cuando me diagnosticaron hipoglucemia mis padres comenzaron a sobreprotegerme y a darme todo. Ventaja que aproveche a mi favor, cosa que a mis hermanos no les pareció correcto y nuevos problemas surgieron entre nosotros. Después se casó y yo me fui lejos, las cosas solo se hicieron más distantes, pero aun así yo amaba a mis hermanos y siempre que necesitaban de mí estaba para ellos. Porque no importa lo diferentes que seamos, los lazos de sangre que nos unen son fuertes y nos mantiene unidos. — Kendal, levántate, es hora de irnos… — lo llamé, pero estaba ahogado en algol con la ropa desalineada y despeinado, nada que ver con el Kendal de porte impecable y serio. Me acerqué a él para moverlo porque estaba dormido. — hermano despierto, estamos aquí… debemos irnos. — abrió los ojos, nos miró, me abrazó y comenzó a llorar como un niño, los chicos se acercaron y lo abrazaron a cómo pudieron. — Hermanito, estamos contigo. — dijo Kendry. — ¿Por qué?, ¿Por qué a mí? – hipo en un llanto desgarrador. — yo tenía muchas ganas de ser padre… lo anhelaba más que nada en la vida y ahora… jamás lo seré… que alguien me diga, ¿Qué hice mal para merecer tal castigo? — Nada… no hiciste nada malo hermanito, es solo que… — Karin se quedó callada en medio de las lágrimas y el hecho de no saber que responder, como le das una explicación lógica a lo que pasaba. — son cosas que pasan y nos las podemos evitar porque lamentablemente no tenemos el control de todo. — Para ti es fácil decirlo, tienes dos hijas. — reprocho y ella suspiró. Nos sentamos con él para hacerle compañía, necesitaba desahogarse y quienes mejor que sus hermanos para ello, al poco tiempo llego su mejor amigo Jim. Me había llamado varias veces para saber si lo habíamos localizado, le envié un mensaje y no demoró en unirse a nosotros. Los mayores pedimos un trago y el menor un agua mineral. Kendal seguía lamentando su perdida y su mala fortuna para tener hijos, nos contó sobre sus planes de familia y era realmente triste ver en ese estado. — Hermano, hay miles de maneras de ser padre… porque te cierras. — dijo Kendry. — la adopción, el alquiler de vientre, alguna manera debe haber. — Y, ¿crees que la familia lo aceptara? — Qué más da lo que piense la familia, ¿he?, es tu vida Kendal – dije decepcionado de su respuesta. — porque te aferras a esas estúpidas reglas… es hora de ser independientes y vivir bajo nuestras propias reglas. — todos se quedaron callados. — Lo dices porque a ti siempre te ha valido todo, haces y deshaces a tu antojo sin que nadie te ponga límites… sin darte cuenta de que mientras tú vivías tu vida loca… — Kendal no es momento para hacer esto – lo interrumpió Karin. — Si no es ahora, ¿Cuándo, he?, él tiene que saber que la vida para nosotros dos no ha sido nada fácil, que tuvimos que cargar con sus obligaciones, porque el niño es tan egoísta que siempre se negó a madurar y tomar en serio sus responsabilidades como m*****o de esta familia. — mi hermano tenía mucho por descargar. — ¿sabes?, desde nuestra luna de miel, jamás volvimos a irnos de viaje a ninguna parte, todo es trabajo, Casie tiene muchas ganas de ir a Italia, visitar Grecia, Venecia, o por lo menos ir a esquiar, pero ni eso hemos podido. — lo admito, me sentí pésimo. — Yo lo siento hermano, tienes razón, soy un egoísta, jamás me puse en sus lugares y ahora veo que he estado muy mal. — acepte mi culpa. — Lejos de eso, Kayden tienen razón – dijo Karin y volteamos a verla. — sé que el abuelo lo hace todo porque nos ama y quieres mantenernos unidos como familia. Pero siempre he pensado que no pude pretender enterrarnos en la misma casa a todos, si me lo preguntan, a mí me da igual la herencia. — A mí también… de hecho mis planes giran en otro entorno. — dije dándole un trago a mi bebida. — soy bueno como ustedes en el negocio, sin embargo, esa no es la vida que quiero y mucho menos quiero ver a Ava convertida en madre… hasta cuando tuvo que esperar para hacer lo que le gusta. — Yo opino lo mismo – dijo Kendry y todos volteamos a verlo sorprendidos, porque la mayoría creía que su sueño era convertirse en alguien como el abuelo. — me gusta el arte y la animación, es por eso que decidí irme a Japón el próximo año. — anunció. — nuestros padres lo aceptan, me apoyas y espero contar con su apoyo. — Bien, por ti… — dijimos. — cuentas con todo nuestro apoyo también. — es el más joven y merece ser liberado del peso de ser un Lynch. — Kendal amigo… entiendo por lo que estás pasado, no puedo imaginar ni la más mínima pizca de dolor que sientes, pero no eres el único que sufre, en ese hospital hay una mujer que no para de preguntar por su esposo y que se siente culpable. — dijo Jim, quien solo nos escuchaba en silencio, él es amigo de ambos desde la universidad y también trabaja en nuestra empresa como asesor financiero. — amigo, debes ser fuerte por ella, si la amas, debes ser fuerte para que juntos sanen y salgan adelante… — Kendal, habla con tu mujer sobre otras posibilidades para ser padres, nosotros te apoyamos en todo. — dije serio. — y en cuanto al tiempo que debes pasar con ella, solo dime cuando quieres tomar unas vacaciones que yo te voy a cubrir, aprovecha esto para acercarte más a ella, salgan, vivan y disfruten de la vida. — Tienen razón… y si el abuelo y la tía Ivana se enojan… pues que se vayan al diablo. — dijo Kendal finalmente. — Sí que se pudra la vieja frustrada, esa – bromeo Karin y reímos. Mi hermana le tiene cierto recelo a la tía por su actitud de desprecio con las niñas por no ser varones, aunque ella diga que no es así, su manera de verlas y tratarlas lo dice todo. — Hermano, debes ir y darle mucho amor a tu esposa, ella es tu fuerte, tu pilar y tu otra mitad. — dije y ellos voltearon a verme incrédulos. — ¿Qué? — Kayden Lynch… diciendo eso… Oh por Dios, milagro… gracias Ava. — bromearon todos y reímos. — Idiotas… Luego de un rato de apoyo físico y moral entre hermanos, salimos de ese bar, llevamos a Kendal a un hotel para que se bañara y descansara un poco, no podíamos dejar que el abuelo lo viera, así por eso no lo llevamos a casa. Le hablé a mi esposa para avisarle que lo habíamos encontrado y ella se lo informo a mis padres, luego de unas horas despertó más repuesto, mi hermana le ordeno un remedio para la cruda, se lo tomó, Eros le llevó ropa limpia, se cambió y luego nos fuimos al hospital. Así es la hermandad de los Lynch, en las buenas, las malas y las peores situaciones siempre juntos. Los cuatro somos tan distintos y parecidos a la vez, no solo en nombre y apellido, sino porque tuvimos una madre que nos dio lo mejor de ella y nos enseñó el valor del amor fraternal. Siempre que peleábamos nos obligaba a pedir perdón y a darnos un abrazo de reconciliación antes de premiarnos con un helado o un juguete. Cada uno tiene su propia manera de ser y pensar, nos peleamos, nos mandamos al cuerno y luego nos reconciliamos, pero en los momentos difíciles, hacemos todas nuestras diferencias a un lado y nos apoyamos mutuamente. — Gracias, chicos — dijo Kendal antes de entrar a la habitación de su esposa. — Para eso son los hermanos y te tocaron tres de la mejor calidad — bromeé para hacerlo reír. — Obvio, lo mejor de lo mejor — agrego Karin y reímos. Lo vimos entrar y abrazar a su esposa, ambos lloraron y se pidieron perdón, él la ama, esa mujer es lo mejor que le ha pasado en la vida y no dejará que esté pequeño bache, los separe, alguna solución encontrará juntos para formar su pequeña familia tan anhelada. Kendal siempre fue considerado el más fuerte de los cuatro, su madures, inteligencia, astucia y su buen juicio, lo convierten en un hombre íntegro e incapaz de romperse. Pero esto lo ha destrozado por dentro, puede que no lo demuestre porque no es una persona transparente, pero sé que lucha por no derrumbarse por ella, su bella Casandra. Felices de verlos juntos, les dimos un poco de espacio, mi hermana regreso a lado de su esposo, Kendry fue a ver a mamá que estaba sola y yo me fui a lado de mi bella esposa, quien se veía un poco cansada. Demoramos algunos minutos más y luego las llevamos a casa, papá y la tía se habían ido antes, lo que me pareció un poco extraño, pero no quise preguntar nada.
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