Kayden
La familia de mi esposa llegó de visita previa antes de la boda religiosa, según me comento mi padre antes de traerlos, mi suegro lo llamó para hacernos cumplir nuestra palabra de traerlos en cualquier momento. Así que, se hizo cargo de todo, de su traslado y, de instalarlos en uno de nuestros departamentos de lujo para que estuvieran cómodos. Ava al enterarse grito de felicidad y sin poderlo resistir, me pidió que la llevara a reunirse con ellos, pues extrañaba a su madre y a su hermana.
Y como las cosas entre nosotros van de maravilla, no dude en complacerla. Aunque, por otro lado, mi manera de complacer a mi esposa, parecía molestar a mi tía, ya que no dudo en advertirme que no debía darle mucha libertad o me arrepentiría después. Obviamente, hice caso omiso y cumplí los caprichos de mi hermosa muñeca a quien intentaba conquistar.
— Mamá, hermana, tía. — gritó emocionada al cruzar por la puerta, corrió hacia ellas, las abrazó y besó efusivamente, sonreí porque parecía una niña. — no se imaginan cuanto las he extrañado.
— Nosotras a ti también, mi cielo. — contestaron su madre y su tía limpiándose sus rostros mojados.
— Exageras, hablamos casi todos los días – respondió Gaby entre risas y lágrimas.
Al separarse de ellas, entregó los regalos menos a su hermana, luego de giro hacia su padre, con rapidez y nerviosismo camino hasta detenerse en frente e inclino la cabeza ante él. Parecía un gatito asustado esperando una reprenda, pude percibir una ligera pizca de miedo y ansiedad en su expresión corporal… vaya jamás la había visto actuar de esa manera. No parecía la Ava con la que he estado viviendo, digo, ni siquiera había rastros de emoción en el rostro de ninguno de los dos al verse después de algún tiempo y la verdad es comenzaba a tener curiosidad. Gerardo se aclaró la garganta para que ella lo mirara, luego se acercó y lo saludo de beso en la mejilla, luego hizo lo mismo con su abuela. Quien escaneo su cuerpo desde los pies hasta la cabeza como si buscara algo, en su ara se dibujó una gran sonrisa. Orgullo y ambición reflejaba su mirada al ver a su nieta vestida de marca, la toma de la mano para hacerla girar.
— Estás más hermosa mi niña, definitivamente los lujos se hicieron para ti, mi bella Ava. Sin duda me siento honrada, me hace feliz porque la familia Lynch cumplió su palabra y te han tratado como se debe, como toda una reina.
— Como es debido, señora - respondí y ella me sonrió
— Kayden querido que gusto que vinieras darnos la bienvenida, sigues tan guapo y elegante como siempre. — salude a ambos y luego nos invitaron a sentarnos en la sala, momento en el cual mi esposa aprovechó para darle los regalos que compramos con anterioridad cuando salimos de paseo.
— Oh, gracias, querida… espero que sea algo digno de mí.
Me miro apenada por el desagradable comentario de su abuela, le guiñé un ojo para que no se preocupe, ella me sonríe y luego solicita permiso para retirarse un momento con su hermana, doy mi permiso, pues sabía que tenían mucho de qué hablar. Minutos más tarde, mi suegra me entregó un vaso de limonada y para romper el incómodo silencio, pregunté.
— Y cuénteme, ¿Cómo estuvo el viaje?
— Todo estuvo perfecto, fue un viaje muy cómodo, no esperaba menos de tu familia… por favor, agradece a tu padre — asentí.
— ¿Les ha gustado la ciudad, el departamento?, si necesitan algo no duden en decírmelo.
— Bueno, la ciudad es un poco calurosa y un tanto extravagante, pero nos podemos adaptar. En cuanto al departamento, no nos podemos quejar, es cómodo, lujoso y acogedor, nos ha gustado mucho.
— Qué bueno… cuando gusten Ava y yo podemos llevarlos a conocer la ciudad.
— Gracias… lo tendré en cuenta… ahora tú, dime… ¿Cómo han estado las cosas entre ustedes desde que llegaron?, ¿mi princesa se ha portado bien, ha cumplido con sus deberes o hay alguna queja que quieras decirme? – pregunto de una manera un tanto intimidante…
¡Guau, pero qué directo!… su manera tan directa de indagar sobre nuestra relación, me hizo reír divertido, si este hombre supiera la realidad que vivimos, no tengo idea de lo que haría.
— Puede estar tranquilo suegro, que no hay ningún problema que reportar, su hija es una excelente esposa, es amable, atenta, inteligente, complaciente y sobre todo encantadora, toda mi familia la adora. Créame, jamás me arrepentiré de mi decisión. — declare y mi suegra me sonrió feliz.
— Es bueno saberlo, aunque no lo parezca, me preocupa el bienestar de mis hijas… y jamás permitiré que las traten mal o las hagan de menos.
— Jamás… señor le doy mi palabra.
Ava
— Dios hermanita, pero mira qué bonita te ves con esa ropa y ese nuevo look, luces tan, distinta que pareces otra…
— Basta… deja de decir bobadas… aunque déjame decirte que esto es lo más sencillo que tengo en el closet, Monik me regalo un guarda ropa completo como bienvenida, es increíble. — digo emocionada al recordar aquel día, ella me mira y sonríe.
— No te imaginas el alivio que siento al verte así… ahora cuéntame, ¿Cómo te ha ido como la señora Lynch?, ¿Cómo es la familia contigo?
— Pues no me puedo quejar, la mayoría de ellos son amables conmigo, sobre todo mis suegros, mis cuñados y las sobrinas de Kayden que son un amor. La verdad, solo tengo algunos momentos tensos y de desacuerdo con la señora Ivana, es un poco controladora y está metida en todo, pero nada que no pueda controlar. — y en cuanto a mi relación matrimonial, pues… la verdad es que no ha sido nada fácil, pero hemos ido avanzando poco a poco.
— Y, ¿por qué no te noto animada?, ¿Qué pasa Ava?, sabes que puedes confiar en mí, que te preocupa… dime, ¿tiene que ver conmigo? – pregunta curiosa, la miro a los ojos, dudo que sea correcto contarle sobre mi vida matrimonial.
— No tiene nada que ver contigo. — aclaro, ya que hemos estado hablando sobre el tema y ella me ha jurado que ya supero ese trago amargo, me explico que su actitud se debió a sus enormes ganas de huir del control de mi padre.
— Entonces, ¿qué es?
— Es que no sé si deba contarte… me da pena contigo. — ella frunce el ceño.
— ¿No confías en mí? – asentí mientras dejaba salir el aire con pesadez. — entonces, habla.
— Un desastre… me siento confundida.
— ¿Por qué? – la miro y dudo un poco, ella me toma de las manos – ¿acaso Kayden no te trata bien, es como papá?
— No, no que dices… de ser así hubiera huido sin importarme nada. — ambas sonreímos.
— Entonces… habla, desahógate conmigo, ahora estoy aquí para escucharte y apoyarte en lo que pueda.
Suspiro, antes de contarle todo, comencé desde mi noche de bodas hasta mi vida en esa casa, ella abre la boca intentando decir algo, pero por la rabia se queda sin palabras y me deja terminar.
— Ahora, comprendes a lo que me refiero cuando te digo que mi vida matrimonial es un desastre… una montaña rusa sin descansos.
— Y esa tal Montserrat, ¿es bonita? — preguntó curiosa.
— Es modelo y es todo lo contrario a mí. — tome mi teléfono y le muestre una foto.
— Por supuesto que no, si fuera mejor que tú no traerías babeando a tu esposo.
— Si claro…
— Eres demasiado pesimista… si te pregunto algo me contrata con la verdad.
— Depende.
— Es en serio… no se vale mentir.
— Vale lo prometo.
— ¿Qué sientes por tu esposo?
— No lo sé… creo que me gusta — me encogí de hombres, ella niega burlándose de mí.
— O por dios, te has enamorado de ese idiota, ¿no es así? — afirma dejadme muda. — No intentes negarlo, te conozco y sé que has caído en las redes de Kayden Lynch.
— No digas burradas Gaby. — titubee nerviosa.
— Sabes que no lo son… pero eres demasiado obstinada y orgullosa como para aceptar la realidad. — tomó mi mando y la miré a los ojos. — sabes, desde que él te eligió me di cuenta de algo que tú no has notado…
— ¿Qué? — fundí el ceño
— Fuiste tú la primera que lo hizo caer… nena, tú no te compara con esa modelucha esquelética que a leguas se le nota que es una tanga floja
— ¡Gaby! — la reprendí divertida.
— ¡Qué!, me vas a decir que solo es la amante de Kayden… solo mírala, tiene una cara de zorra que no puede con ella, seguramente es una sucia en la cama, sin duda eso es lo que les gusta a los hombres.
— Eso no demuestra que Kayden esté dispuesto a dejarla por mí.
— No cabe duda que eres ciega o te haces tonta… solo basta ver cómo él te mira tu esposo para darse cuenta de lo mucho que gustas por encima de ella. Así que utiliza eso a tu favor y has que deje a esa mujer para siempre, tienes todas las ventajas a tu lado, eres su legítima esposa y eso nadie lo va a cambiar.
— Pero, no tengo idea de cómo hacerlo.
— Pues, con todo lo que me has contado no me queda duda de que solo necesitas dale una oportunidad. No te compliques, solo pon las cartas sobre la mesa y que él decida si lo toma o lo deja y si no, pues aún puedes está el plan B.
— ¿Plan B?
— Castrarlo por sucio infiel mientras duerme. — no puedo evitar reírme por sus ocurrencias.
— Estás loca hermana… a veces das miedo — bueno, supongamos que te hago caso y logro que él la deja, que pasara después solo cedo dándole todo lo que quiere de mí… y luego qué espero a que se canse de mí y vuelva con ella.
— Nena, tienes que dejar de ser tan negativa por una vez en tu vida — me reprende irritada. — no todo puede ser tan malo, solo es cuestión de que le des una oportunidad para que se gane tu corazón. Date cuenta del poder que tienes sobre tu esposo, solo dale a probar un poco de lo que tienes para él y te aseguro que él jamás volverá a desear a otra mujer. Porque le darás la oportunidad de ser el primero y el único y te aseguro que ni siquiera a la tal Montserrat podrá alejar de ti por mucho pasado que tengan juntos.
— Y, ¿qué pasa si lo rompe el corazón?
— Es un riesgo que debes tomar, vamos hermanita, ya es tu esposo… vas a pasar el resto de tu vida a su lado, ¿Acaso quieres llevar una vida miserable? – niego y ella sonríe. — entonces, acepta mi consejo y no pierdas el tiempo… eres joven, hermosa e inteligente y sé que si te lo propones puedes tener a ese hombre rendido a tus pies. Piénsalo y no digas ¡No!, antes de intentarlo.
— Lo haré… gracias por estar aquí, no te imaginas la falta que me hacías… te quiero Gaby. — nos abrazamos.
— Sabes que a menudo puedes contar conmigo… y yo te amo más, mi pequeña princesa.
Cambiamos de tema, porque realmente tenía un enjambre de dudas en mi cabeza, mi hermana comprendió, así que compartió conmigo algunas noticias y acontecimientos familiares. Como por ejemplo que papá puso en venta algunas de las propiedades familiares, porque decidió mudarse permanentemente en Florida. Eso me hizo feliz y al mismo tiempo me sentí aterra y preocupada de que mi padre aproveche su cercanía para entrometerse en mi vida y quiera tener el control. Solo espero que Kayden no sea nunca lo deje.
— Por cierto, hay algo que creo que debes saber.
— ¿Qué?
— Dylan fue a buscarme antes de irse a Ohio.
— ¿Para qué?
— Quería saber dónde estabas, me pregunto cuál era el nombre de tu esposo y también me pidió tu nuevo número porque intentó llamarte.
— Y, ¿qué le dijiste? – pregunté preocupada.
— Obviamente, no le dije nada, aunque la verdad es que me dio un poco de pena verlo así… su ruptura le dolió mucho.
Sus palabras me hicieron angustiarme por él un poco, pero lo mejor era no volverlo a contactarme con él, lo decidí desde el día que Kayden me compró el teléfono nuevo, es día solo grabe los contactos importantes y deje atrás lo demás. No era sano para ninguno de los dos seguir en contacto, yo era una mujer casada, matrimonio verdadero o falso, no podía darle esperanzas. Después de almorzar con mi familia, nos despedimos de ellos, prometiendo visitarlos más seguido, también logré, con la ayuda de mi esposo, que mi hermana me visitara el fin de semana para llevarla de paseo y pasar tiempo con ella.
(…)
La tregua entre Kayden y yo ha funcionado muy bien, últimamente peleamos poco, bueno casi nada, hay más risas que riñas. Nos comunicamos un poco más como amigos, mi loco esposo es todo caso perdido, a veces actúa como un niño, otras como un adolescente y otras veces me sorprende lo maduro que puede llegar a ser, es un caos.
A menudo bromea, se burla y juega con mi paciencia, me saca de mis casillas, pero también me hace sentir especial y menos sola. Acepto que su nueva actitud me conmueve, pero aún no estoy muy segura de confiar en él, sobre todo cuando la loca, obsesiva y tóxica de Monse, hace notar su existencia en nuestras vidas y eso me hace frenar.
Mientras desayunábamos como cada día, el tema de la próxima boda salió a relucir, comentamos que ya teníamos casi todo listo, aunque la verdad es que Kayden ni siquiera se ha tomado un momento para ayudarnos. El abuelo se veía muy animado con las próximas fiestas, al igual que el resto de la familia.
— Señora Ava, disculpe que la interrumpa, pero en la puerta hay un hombre que pregunta por usted. — anuncia Salomé un poco divertida la estúpida.
Desde que llegué, he notado que no me traga y se ha portado un poco perra conmigo, soy una persona pacífica, así que lo he dejado pasar y la ignoro. No vale la pena, además, he visto como la trata y la defiende la señora Ivana, meterme con ella es crear problemas y la verdad no me apetece. Pero sin duda el día que me canse de su actitud la pondré en su lugar.
— ¿Quién es?, dijo su nombre. — mi esposo preguntó con curiosidad.
— No, solo ha dicho que es un viejo amigo de México que ha venido a verla. — dijo de una manera que me molesto, como si insinuara algo.
— Ava, ¿tienes conocidos aquí? – pregunto mi suegro.
— No que yo sepa, creo que iré a ver, tal vez se haya equivocado. — me levante excusándome con todos, mire a Kay antes de irme. — ahora vuelvo.
— No demores — asiento.
Camine hacia la entrada ignorando de quién se trata la visita, considerando que se tratase de algún error, puesto que no tenía muchas amistades, al abrir la puerta me quede petrificada al ver de quién se trataba casi me desmayo. Fue como ver a un fantasma.