Kayden
Monse se quedó en shock ante mi confesión, supongo que jamás se imaginó que algún día le admitiría de frente que amaba a otra mujer. Camino hacia el minibar se sirvo un trago, se lo bebió de golpe y luego se tomó otro antes de mirarme a los ojos.
— ¿Cómo es eso posible?, no se supone que la conociste el día del compromiso… como pudiste enamorarte de ella desde ese momento, si no la habías visto antes. — cuestiono incrédula.
— Mentí… mi familia no la eligió a ella para casarse conmigo, sino a su hermana…
— Espera, ¡Qué!… explícate por qué no estoy comprendiendo nada. — dijo sirviéndose otro trago.
— Conocí a Ava por casualidad en una pastelería, sin saber que era la hija menor, la familia propuesta por mi abuelo para el matrimonio arreglado. Cuando la reconocí me encapriche y solicite casarme con ella en lugar de su hermana. Admito que al principio fue por diversión, ella me había rechazado y yo me aferre a molestarla. — Monse me miro con odio, gritó eufórica mientras estrellaba el vaso contra la pared.
— Y la castigaste casándote con ella… jodiéndome la puta vida.
— Honestamente, ni siquiera yo entendía lo que me pasaba con ella, solo sentí la necesidad de tenerla, aunque fuera por odio.
— Ja, esto es tan estúpido… ¿Acaso te escuchas cuando hablas?, me mentiste… dime, ¿Qué tiene de especial?, para que te enamoraras y te olvidaras de mí…
— Todo – fui sincero, volteo a verme con la boca abierta. — Sinceramente, no sé cómo paso, solo sé que me enamore… ella es diferente a cualquier mujer que haya conocido, incluso es distinta a ti y no me refiero a la belleza física, sino a que es pura e inocente, al mismo tiempo es rebelde, recia, orgullosa y obstinada. Ella es como eso que siempre has deseado, nunca lo pudiste tener, hasta que lo ganaste… me entiendes.
— No, no te entiendo y no lo puedo creer… ¿Cómo puedes hacerme esto? – gritó dolida – como puedes hacerme esto a mí, que siempre te he esperado, que he sido paciente, que te he dado todo sin esperar más que amor, a mí, que te he perdonado cada maldita infidelidad… dime Kayden, ¿crees que ella que te amara y te perdonara como yo lo he hecho?
— No lo sé… pero quiero intentarlo… tal vez esto suene tonto y falso, pero quiero y estoy dispuesto a cambiar por ella.
— No suena tonto, es una idiotez… es una completa burla. — se río sin ganas. — Kayden… Eres un maldito mujeriego, un pervertido, morboso e infiel, un narcisista egocéntrico de mierda que no se preocupa por los sentimientos ajenos. Los hombres como tú no cambian nunca porque son así por naturaleza… solo yo soy capaz de aceptar tu realidad. — ahora reí yo con ironía.
— Es una pena que digas amarme y tengas un concepto tan bajo de mí… lo ves, no es amor… es costumbre, capricho y obsesión por amarrarme a tu lado… este es el fin de todo.
— Eres un maldito infeliz Kayden… espero que este dolor que siento lo sientas tú multiplicado por mil – dijo destrozada.
— Adiós Monse… te deseo lo mejor y por favor cuídate.
— Vete al diablo Kayden… te odio – gritó antes de que saliera.
Al cerrar la puerta me topé con Mat de frente, me miro con odio y sin más me propino un golpe, abriéndome la herida del labio, no me defendí, porque entendí la razón y me lo merecía por haber sido un imbécil con ella. Le juré no que no la haría sufrir y la había destrozado, me disculpe y él solo me dijo que me alejara de ellos, esa noche perdí a dos amigos. Salí al encuentro con Eros, al verme comprendió lo que había pasado, no preguntó nada, solo asintió y sin más partimos a casa a lado de mi esposa.
Cuanto entre a la habitación la busque con la mirada en medio de la oscuridad, la encontré dormida en la cama abrazada a mi almohada, lo que me hizo sonreí como un tonto. Sin hacer ruido, me arrodillé a un costado de la cama, para observarla dormir de cerca, se veía tan bella, aparte un mecho de cabello que me robaba vista de su hermoso rostro. Estaba jodidamente enamorado, obsesionado y loco por ella…
Inconscientemente, me acerqué a ella con ganas de besar sus dulces labios… estuve a punto de hacerlo, pero me detuve, no me atreví después de lo que intente hacer con ella. Solo le susurré algo antes de ponerme de pie e irme al baño, necesitaba relajar mi cuerpo, ya había tenido suficiente por una noche.
Ava
Al llegar a casa me sentí terrible, no podía creer todo lo que salió de la boca de Dylan, ¿Cómo es que alguien que decía amarme hasta a muerte, podía hacer algo tan sucio como manchar mi nombre e integridad como mujer?
Quise hablar con él, pero no me dejó, se veía molesto y de cierta manera lo entendía, las cosas que dijo Dylan con saña le afectaron más de lo que quisiera. Solo pude curar sus heridas antes de verlo partir sin más. Estaba tan molesta y decepcionada, que sin poderme contener tome un cojín y ahogue mis gritos de frustración en él, era la única manera de descargar todo lo que me estaba quebrando por dentro.
Me quité el vestido entre lágrimas de tristeza, luego tome una ducha para relajarme un poco, me coloqué un pijama cómodo y luego tome un libro para leer un poco y así conciliar el sueño, pero las palabras de Dylan y la actitud de Kayden seguían dando vueltas en mi cabeza. Me levanté del sofá, camine hacia el closet, saqué el violín, lo observe por un instante, recordé cuando me lo dio y le pusimos nombre, una rabia me invadió. Quise destrozarlo, pero algo me detuvo, así que decidí que lo ideal era devolvérselo en la primera oportunidad.
Me sentía triste, nuestra relación como pareja apenas comenzábamos a florecer, habíamos avanzado mucho aunque fingíamos ser solo amigos, había algo más que comenzaba a romper las barreras entre los dos. Durante varias noches reflexioné sobre las palabras de mi hermana, separe lo bueno de lo malo de la relación y me decidí a ceder bajo mis condiciones, claramente quería fuera a Montserrat, fuera de nuestras vidas. Sin embargo, todo se fue al caño cuando apareció Dylan y su estúpida obsesión, jamás me imagine que alguien como él cambiara de la noche a la mañana y se atreviera a amenazarme para volver con él.
Eran cerca de las doce de la noche, di vueltas por toda la habitación sin poder calmar mi ansiedad, necesitaba hablar con alguien, así que tantee el teléfono y le envíe un mensaje a mi hermana para saber si dormía. Por suerte me respondió y no dude en desahogarme con ella. Le conté todo lo que había pasado, ella enfureció.
— Qué hizo, ¿qué?… no, no, yo mataré a esos dos por idiotas.
— Cálmate… por suerte no paso a más, pero si me hizo sentir miserable, jamás lo había visto perder el control así.
— Hermanita… esto no lo digo para defender a nadie, pero creo que parte de la culpa es tuya.
— ¿Por qué?, ¿Qué hice yo?
— Debiste contarle sobre las amenazas a tu esposo, ocultar cosas solo traerá más problemas… así que me alegra mucho que Kayden lo pusiera en su lugar…
— No me atreví hacerlo, después de que se puso como loco cuando le dije que Dylan era mi exnovio y que quise huir con él.
— Bueno, es que solo a ti se te ocurre decirle eso… con la aclaración de que fue tu pareja era suficiente… era de esperarse su reacción… idiota o no, es hombre Ava y luego Dylan empeora todo diciendo una sarta de tonterías…
— Lo sé… incluso yo quise golpearlo, no te imaginas lo decepcionada que me siento y luego Kayden, exigiendo ser el primer hombre en mi vida, cuando él es un sucio infiel. — replique molesta.
— Tienes razón, es un bruto… aunque tienes que ver que se ha esforzado por mejorar la relación y que de pronto aparezca otro hombre, e intente quitarle a su mujer… nena, los hombres no son racionales, solo piensan con la cabeza de abajo. — no pude evitar reír.
— Tal vez, pero no entiendo… ¿Por qué reaccionó así?
— Por Dios, Ava deja de tontear, quieres… obviamente está celoso.
— ¿Celoso?, ¿Kayden?, ¿de mí?, puaj – me burlé irónica. — qué tontería, se puso loco por su ego de macho alfa herido, no porque sienta celos de mí… no seas ingenua Gaby.
— Serás tonta… cuando vas a aceptar que Kayden muere por ti, como tú, por él, aunque lo niegues…
— Cuando deje a esa mujer y realmente me demuestre que yo seré la única… ese día aceptaré lo que quieras. — declare.
— Princesita, sé que tienes miedo de entregar corazón y salir herida, pero ya estás unida a él y pronto reafirmaran esa unión en la iglesia. ¿Qué puedes perder si lo intentas he?, tienes muchos años por recorrer, comienza desde ahora y deja de ser necia. Toma mi consejo y dile la verdad sobre las amenazas de Dylan y arreglen sus diferencias…
— Tal vez tenga razón, sin embargo, me preocupa que Dylan cumpla sus amenazas y publique esas mentiras…
— Te juro que me parece increíble, lo que me has contado de ese tonto, ¿cómo fue que se convirtió un idiota?, es que quiere arruinar tu vida…
— Ni yo sé qué le paso, pero tengo miedo Gay.
— No deberías, la tienes fácil… primero habla con tu esposo, dile la verdad y Dylan se atreve a cruzar la línea, solo te queda, declara que su relación sucedió antes de conocer a tu esposo, que te está acosando y denunciarlo.
— No, Gaby, no puedo arruinar su carrera de esa manera… ha luchado por todo lo que ha logrado. — ella bufó molesta.
— Por Dios, Ava, está a punto de arruinar tu vida y tú te preocupas por no arruinar su vida… a veces creo que te pasas de buena hermana… yo juzgué que eras la más inteligente y valiente.
— Me preocupa su familia, ellos fueron muy buenos conmigo, además fui testigo de todo su esfuerzo y sacrificado que hicieron por su hijo. Por otro lado, también me preocupa papá, ¿qué pasará si se entera de que Dylan vino a buscarme? – pregunte nerviosa, ambas guardamos silencio.
— Pues solo hay dos opciones, o lo mata, o te coge a golpes a ti, así que pídele que Dios y a tu esposo que te protejan de su ira… dile la verdad a Kayden – repitió. — o me veré obligada a hacerlo yo.
— Está bien, lo haré en cuanto las cosas entre nosotros se calmen un poco, estaba demasiado molesto.
— Solo dale tiempo de recuperar la cordura. — me despedí de ella sintiéndome más libre.
Honestamente, no había nada que me avergonzara, jamás hice nada malo de lo que pudiera arrepentirme, el problema era que no sabía cómo lo tomaría la noticia, si Dylan cumpliera con sus amenazas. Además, me dolió mucho lo que intento hacer, fue muy brusco y poco considerado con mis sentimientos… Dios, qué pecado estaré pagado para merecer esto.
Escuche el motor del auto cuando llegó a la casa, corrí hacia el balcón, me asome y alcance a verlo mientras bajaba y caminaba hacia la entrada, corrí hacia la cama. Al escuchar la puerta abrirse, cerré los ojos fingiendo estar dormida, no estaba lista para iniciar una nueva pelea porque seguramente estuvo con ella, después de todo ella era su refugió.
Lo sentí acercarse a mí, sigilosamente se arrodilló frente a la cama quedando cerca de mi rostro, deslizo sus dedos por mi mejilla para apartar un mechón suelto de cabello que cubría mi rostro. Un ligero cosquilleo recorrió mi cuerpo ante su tacto. Kayden me estaba volviendo loca, con su manera de actuar, quería ceder, pero el miedo a ser una más me frenaba ante los deseos que jamás había sentido, ni siquiera por Dylan. Sin embargo, mi corazón se sentía herido y traicionado… al sentir el aroma a perfume femenino, uno que reconocía con claridad… estuvo con ella…
De repente sentí aliento cada vez más cerca de mi cara, mi cuerpo se tensó cuando sus labios rozaron los míos, creí que iba a besarme y a pesar de sentir rabia, lo esperaba con ansias. Pero el tan beso nunca se concretó.
— ¿Cómo es que alguien como tú ha puesto mi mundo de cabeza he?, susurro antes de alejarse, abrí los ojos y lo vi entrar al baño.
Una estúpida sonrisa apareció en mi rostro, recordé las palabras de mi hermana y llegué a la conclusión de que no podría dormir hasta aclarar las cosas o al menos intentarlo. Me levanté de la cama, mientras él seguía en el baño, observe la pantalla de mi teléfono, eran casi las dos de la madrugada, suspire con la esperanza de que pudiéramos hablar
Camine hacia el minibar, tome una botella de agua y luego me senté en el sofá a esperarlo, minutos más tarde salió del baño sin camisa con rastros de agua, escurrir por su todo su dorso, mientras secándose el cabello con una toalla. Obviamente, me puse nerviosa, me sonrojé avergonzada los pensamientos pecaminosos que aparecieron en mi mente y por no resistir el impulso de devorármelo con la mirada. Kayden era un hombre muy, muy atractivo y de buen físico, el sueño húmedo de muchas… al verme se sorprendió sobre todo porque me atrapo escrutando su cuerpo.
— Creí que dormías. - sonreí apartando la mirada.
— ¿Cómo podría dormir después de todo lo que paso?, estuviste con ella, ¿no es así? – bufó en medio de un suspiro, se colocó una camiseta blanca, lo cual agradecí, era demasiada tentación y no era momento de flaquear. Camino hacia el minibar, tomo una botella de agua, bebió de ella y luego se paró enfrente de mí. — me ofendes, me reclamas, intentas forzarme, luego vas a revolcar con tu amante y regresas como si nada a dormir tranquilamente… ¿Cómo puedes?
— Ava es tarde… no quiero discutir a esta hora por estupideces.
— Vaya… estupideces – repetí con una sonrisa forzada. — ni siquiera me dejas explicarte, solo sacas tus propias conclusiones, me juzgas como la culpable y luego te vas a meter entre las piernas de otras. — dije contenido mis celos.
— Ok, si así lo quieres, hablemos – dijo sentándose frente a mí con los brazos apoyados a los costados del sillón de una plaza. — si estuve con ella y aunque no lo creas... no paso nada. - reí sin ganas, obvio no lo creía. - bien comencemos, dime, ¿por qué estuviste tú ahí?, cuando te dije que no tenías permitido verlo, además, usaste a mis padres como excusa para salir a verte con él. — abrí los ojos indignados por sus afirmaciones.
— Para empezar, yo no utilice a nadie… tus papás me invitaron a un concierto, tu madre estaba tan emocionada porque los acompañara, que no pude negarme, ella ha sido muy linda conmigo.
— Y causalmente tenía que ser el mismo lugar donde estaba él… no, pues qué coincidencia.
— Pues, aunque lo dudes así fue – suspiré con pesadez intentada no perder el control. — te juro que no sabía que se trataba del mismo concierto en el que él participaba… lo descubrí al llegar. — me miro con duda. — No tengo por qué mentir Kayden… que ganaría al hacerlo.
— Supongamos que te creo… entonces, ¿Por qué demonios te reuniste con él a fuera de la casa?, acaso planeas déjame para huir con él. — que pensara eso y se olvidara los momentos que hemos vivido me dolió mucho.
Me miré a los ojos con resignación, sabía que no sería tarea fácil, me levanté para ir hacia la mesa de descanso, tome mi teléfono, lo encendí, hurgué en la pantalla y luego se lo entregué.