Capítulo 31 – Nervios por la noche de bodas.

2031 Words
Capítulo 31 – Nervios por la noche de bodas. Ava Después de pasar los días más estresantes de toda mi vida, el día de mi boda llegó, mi abuela y mi futura suegra se encargaron de todo para los preparativos del día de mi funeral. Y aunque iba a ser una boda sencilla, era agotador, porque teníamos que escoger, la comida, el pastel, los arreglos, el vestido, zapatos y demás. Casi me vuelvo loca con lo del vestido, pues mi suegra quería un vestido algo moderno y llamativo, pero la abuela se inclinaba por lo conservador, así que elegí uno que estuviera en medio. Ni muy ostentoso, pero sí elegante y sencillo que se ajuste a mi personalidad. Mientras mi hermana comenzaba a reponerse y volvíamos a ser las mismas de siempre, Kayden hacía múltiples intentos por acercarse a mí, bueno, más bien solo quería molestarme. Disfrutaba hacerme enojar con la más mínima cosa, era irritante, parecía un niño chiquito querido llamar la atención. — Guau… hermanita, te ves... bellísima – gritó mi hermana al entrar a la habitación. — Gracias… supongo. — Peque, quita esa cara, te vas a casar y no puedes salir con esa cara de funeral. — Ese es el problema Gaby, me voy a casar y no quiero… solo de pensar en lo infeliz que seré lejos de ustedes y con ese loco, tengo ganas de salir huyendo. — Ava… tienes que bajar tus defensas un poco e intentar llevar bien las cosas con él, después de todo será tu esposo. — No puedo… — ¿Es por Dylan? – ese día le conté todo y ella me consoló. — No es solo por él, es por mí, nada de esto es lo que esperaba de mi vida. — Lo sé, pero al menos inténtalo o si no tu vida será un infierno, no puedes vivir a la defensiva, todo el tiempo trata de entablar una amistad. Te he visto como lo tratas y aunque sé que es un idiota por lo que hizo, se ve que quiere llevar la fiesta en paz contigo. — hice una mueca de desagrado. — La verdad es que hay algo más que me tiene… preocupada. — ¿Qué es? — La noche de bodas – confieso y ella se ríe. — no te rías, no me siento lista, y mucho menos quiero hacerlo de esta manera. — Entonces habla con él y díselo. — Y si me exige que cumpla con mis deberes. — ella suspira. — Ava… el sexo es algo normal en la vida cotidiana del ser humano… claramente las mujeres deseamos que sea por amor, pero en tu caso en algún momento debes ceder. — la miro con el ceño fruncido. — ok, solo habla con él… y pídele tiempo, confío en que no es una mala persona. — Es un pervertido y un descarado que me desnuda con la mirada. — ella ríe. — Eso significa que te desea. — la miro incrédula. — Ava, le gustas, de otra manera no te habría elegido… lo he entendido bien. De pronto alguien llamo a la puerta y ella abrió para darle paso a mi madre y la señora Monik, ambas no dudaron en adularme por cómo me veía. Luego entraron mi abuela y mi tía Teo, las cuales me colocaron un collar muy bello y unas pulseras para hacer juego con el vestido. La señora Monik me dio unos pequeños aretes de diamantes y luego me coloco un tocado hermoso que me colocan en el cabello. Antes de salir, mi suegra solicita un momento a solas conmigo y toda la demás salen. — Mi niña, sé que hemos conversado mucho, pero quiero pedirte algo por última vez. — Dígame. — Sé paciente con él y sobre todo cuídalo, no sé si él te lo dijo, pero está enfermo, Kayden es muy necio e incontrolable, así que espero que contigo cambie un poco. — No sé qué pueda hacer, pero le prometo que lo intentaré. — Mi consejo es que primero traten de ser amigos, antes de intentar ser un matrimonio de verdad. — Bueno, y si no funciona, supongo que el divorcio será lo mejor. — Ava… en la familia Lynch – me mira a los ojos y me sonríe con tristeza. — no se permiten los divorcios… el matrimonio es para toda la vida. — ¿Qué?, pero eso es absurdo, si las cosas no funcionan, lo más sano es la separación a tiempo. — ella me sonríe de una manera que me confunde. — Cuando estés allá te mostraremos muchas cosas – eso me puso un poco ansiosa y ella lo noto. — no tenga miedo, te prometo que yo siempre estaré cerca para guiarte en todo y así puedas adaptarte a tu nueva vida. — ok ya me dio miedo. - Ava, yo siempre cuidaré de ti como si fueras mi propia hija. - apreto mi mano y le sonreí, al menos tengo suerte de tener una buena suegra. — En ese caso, cuidé de mí. Monik, salió para regresar a la recepción mientras esperaba mi llamado, no paso mucho tiempo cuando mamá volvió a entrar para avisarme que ya era el momento. Mis nervios florecieron de nuevo y ella me abrazó, para darme ánimos, me pidió que fuera fuerte, y sobre todo que intentara tener una buena relación con mi esposo. Sin más salí al encuentro con mi amargo destino. Al salir vi como todos los invitados que no eran más de 50 personas, me observan maravillado con mi apariencia, el tonto de mi prometido también me veía como si quería devorarme. Se acercó a mí, me ofreció su brazo, lo tomé no de muy buena gana, me susurro al oído que me veía hermosa y luego sin más todo paso muy rápido. De un momento a otro, a mis 18 años me había convertido en la señora Ava Lynch, por petición de mi padre, quien no dejaba de acosarme con sus miradas. Me pidió que bailara con mi ahora esposo, admito que él ha sido muy paciente a pesar de mis desplantes, así que baje un poco la guardia y decidí llevar la fiesta en paz. Cuando llego el momento de partir, nos despedimos de los invitados, me acerque a mi familia y les di un último abrazo antes de irme, al día siguiente regresaría por mis cosas, para partir por la noche al que será mi nuevo hogar. Al salir de la casa, Eros nos espera con la camioneta lista, antes de subir alcance a ver que, en la esquina de la calle, había una sombra familiar. Era Dylan, tenía una botella en la mano y se veía realmente mal, verlo así me partió el alma, vi su intención de acercarse, pero negué discretamente, le dediqué una ligera sonrisa y luego subí al vehículo. Durante el camino al hotel donde pasaríamos nuestra primera noche como esposos, iba perdida en mis pensamientos, me sentía triste por haber visto a Dylan en este estado, me sentía ansiosa, porque no sabía que iba a pasar una vez que estuviera a solas con mi ahora esposo. — Estás muy callada… ¿Te preocupa la noche de bodas? — dijo llamando mi atención. — Podríamos no hablar de eso por favor. — Ok, entonces dime que te gustaría hacer cuando lleguemos a Palm beach. — ¿Puedo seguir con mis planes de estudios? — No creo que haya problema, deja que lo comente con mis padres y luego te doy una solución. — su respuesta me hizo feliz y — Gracias — respondí con una sonrisa boba, Kayden se quedó embobado mirándome. — Sabías que te ves más hermosa cuando sonríes. — de inmediato borro mi sonrisa y él ríe a carcajadas. Al llegar al hotel, bajamos del auto y por alguna extraña razón los nervios me traicionaron y comience a sentir que las piernas me tiemblan y que la respiración de me agitaba hasta el punto de no poder respirar con normalidad. Lo único que quería en ese momento era un baño. Había entrado en una especie de pánico, que Kayden mencionara la noche de bodas, me puso aún más nerviosa, tenía miedo de decir no y que él se negara a respetar mi petición, le tenía miedo al dolor o a las sensaciones por experimentar. Monik se acerca a mí en cuanto llegaron detrás de nosotros. — Nena, ¿estás bien? — Necesito ir al baño – intenté ocultar mi pánico. — Claro, vamos… Kayden espera a Ava en el ascensor, por favor, ella irá en un momento. — él asintió y ella me acompaño hasta la puerta de este. — ¿quieres que entre contigo? — No, solo será un momento. — Estás nerviosa por la noche de bodas. — asentí - ¿es tu primera vez? - volví asentir, ella tomó mi mano y me sonrió de manera maternal. — tranquila, es natural que te sientas así, no tengas miedo a la intimidad, el sexo es algo normal y fascinante, una vez que lo experimentes por primera vez con tu pareja. Yo sé que te habría gustado que fuera con el amor de tu vida, pero confío en que mi hijo sabrá cuidarte y también creo que en el futuro ustedes dos, se amaran como nunca. — no respondí, solo me separé de ella y entre al baño. Para mi suerte estaba vacío y sin más entre al primer cubículo, me agache y vacíe mi estómago, tenía los nervios al límite, sin poderlo evitar mi cuerpo comenzó a temblar y mis lágrimas salieron sin cesar. Todo vino a mi mente, Dylan, mi familia, la boda, lo que estaba a punto de hacer, sentí que mi cabeza estaba saturada y no sabía cómo lidiar con todo. Me tomo algunos minutos controlar los latidos de mi corazón y mi respiración agitada, necesitaba calmarme o colapsaría antes de llegar a la habitación. Los toques insistentes en la puerta me hicieron reaccionar. — Ava, ¿todo está bien cariño? — Sí, en un momento, salgo – grité, intentando sonar tranquila. Inhale y exhale varias veces hasta que logre controlar mis emociones, me acerque al lavamanos, abrí el grifo, tome un poco de agua entre mis manos para enjugarme la boca y luego me moje un poco el cuello para relajarme un poco. — Debes calmarte, eres fuerte, puedes con esto, es tu esposo y si te pide cumplir con tus obligaciones maritales, solo cierra los ojos y que pase lo que tenga que pasar. — me dije a mí misma a través del espejo. Monik me esperaba a fuera, se veía muy preocupada, así que sonreí para evitar un interrogatorio, no quería que se notara que me está desmoronando por dentro de los nervios. Caminé hasta el ascensor donde me esperaba Kayden, se notaba un poco impaciente, en silencio entramos al ascensor, sus padres nos desearon buenas noches antes de que las puertas se cerraran. Cuando llegamos al piso indicado, caminamos por el pasillo hasta llega a la puerta de nuestra habitación, se detuvo antes de pasar la tarjeta de acceso y me miro con una sonrisa maliciosa en los labios. ¡Oh, mi dios!, ¿me pedirá que duerma con él?, ¿Qué debo hacer?, no estoy lista para esto… quiero salir corriendo. — Adelante, esposa mía. — dijo al abrir. Ignore la estúpida cara de diversión que tenía y sin remedio alguno entré, observe a mi alrededor y no pudo negar que la decoración era romántica y hermosa. Flores, luces, globos, champán y un enorme letrero que decía recién casados. Escuche el clic de la puerta, cerrarse, me gire para darle la cara a Kayden y esperar su primer movimiento, él solo me sonrió y cuando estuve a punto de preguntar. Cuando de pronto vi a una mujer vestida roja salir del baño, mentiría si dijera que su belleza, elegancia y sensualidad me impactaron. Ella al verme me recorrió con la mirada y luego sonrió con arrogancia antes de ignorarme y acercarse a Kayden para darle un beso profundo en la boca, dejándome completamente en shock y noqueada, sin saber qué mierda pasaba.
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