Capítulo 6 – La mayor.
Ava
No entiendo por qué en pleno siglo XIX las mujeres tenemos que seguir aguantando esto. Mi madre es la mujer más linda, generosa y sentimental de todo el mundo y a pesar de que se casó a la fuerza con él, nunca le ha faltado al respeto, siempre hace lo que le pide sin rechistar. Muchas veces le he dicho que nos podemos escapar, pero ella simplemente responde.
— Esta es la vida que me toco, hija, y la tengo que aceptar.
¿Cómo puede conformarse y aguantar esto?, lo peor del caso es que sé que ella aguanta por nosotras y porque muy en el fondo lo ama a pesar de sus defectos.
Cuando éramos niñas le tenía mucho miedo, porque no le gustaba nada de lo que hacíamos, no le gustaba vernos, jugar o reír, nunca nos dejó tener muñecas o algún otro tipo de juguetes, ni televisión, solo podíamos tener cuadernos y libros. Los juguetes que alguna vez nos regalaron los quemo para evitar distracciones, nos decía que no perdiéramos tiempo en cosas inútiles.
— Estudien, estudien, aprendan para ver que vale la pena seguir gastando en ustedes. — aun así, siempre me esforcé mucho por complacerlo y ganar, aunque sea una pequeña muestra de cariño, una sonrisa o un halago. Pero nada fue suficiente para él, así que años más tarde deje de esperar algo bueno de su parte.
El sonido del cinturón estrellarse contra mi madre, nos hizo sobre exaltarnos del miedo a que la lastime, las cosas se habían puesto más densas y ya no aguantaba la rabia y la impotencia me consumía por dentro.
— Ya basta, no aguanto más… voy a salir… debo ir por ella, no puedo permitir que la mate a golpes. — digo cuando los golpes y los gritos se escuchan con más frecuencia, me levanto de la cama dispuesta a salir… Gaby me detiene y la miro molesta.
— De que sirve que vayas, ¿eh?… sabes que no se detendrá, al contrario, hará lo mismo con nosotras… está tomado no razón. — resoplo fastidiado.
— ¿Cuándo lo ha hecho?
— Ava, mamá no ha dicho que no lo provoquemos más.
— Entonces, ¿Qué hacemos?, solo nos toca esperar a que un día la mate a golpes, nos quedaremos de brazos cruzados… eso no es cobarde de nuestra parte… voy a ir aún que me pegue a mí también. — tomo el pomo de la puerta, pero ella me detiene y me abraza,
— Ava… no quiero seguir con esta vida. — se suelta a llorar, la abrazo mientras cerramos los ojos esperando a que todo termine.
Minutos más tarde se dejan de escuchar ruidos, así que pego el oído a la puerta para escuchar con claridad, se oye el ruido de la puerta, cerrarse. Por suerte ha acabado el martirio de mi madre, regresamos a la cama y sin más comienzo a llorar con mi hermana, esperando a que papá se duerma, mamá debe estar limpiando el desastre que dejo.
— ¿Hasta cuándo tendremos que seguir aguantando esta vida tan miserable? – pegunto más para mí misma, mientras Gaby se aferra a mi cuerpo llorando sin consuelo.
— Hasta que nos casemos supongo. — responde sin más.
— Esto definitivamente no es vida… es un maldito tormento.
Gaby se acuesta en su cama, le acaricio la cabeza hasta que se queda dormida, la deje en su cama y luego salgo hacia la cocina encontrándome con mamá. Observo su cara toda magullada y marcada por todas partes, sin pensarlo me lanzo a abrazarla soltándome a llorar con ella.
— ¿Por qué aguantas tanto?, mira nada más como te dejó… es una maldita bestia.
— No hables así, es tu padre a pesar de todo – me alejo de ella para ir por paño y un poco de hielo.
— ¿Por qué mamá? – vuelvo a preguntar.
— Por ustedes, porque él les da educación, porque quiero que tenga una vida mejor que la que yo tuve.
— Creer, eso es absurdo, cuando sabes que hay una mínima posibilidad de que él nos permita tener una mejor vida.
— Aunque no lo juzgues, yo lo amo aún con sus defectos y sé que en el fondo las ama, no quieres que sean débiles.
— Eso lo dudo… en serio, mamá, ¿Cómo puedes amar a alguien como él?, eso es enfermo. — suelto y luego me reprendo mentalmente al ver como baja la cabeza. — lo siento mamá, no quise ofenderte, solo que me da rabia, que te trate así… bueno, que nos trate así a pesar de que siempre cumplimos con sus estúpidas exigencias…
— Sé que no es perfecto, pero es el hombre del que me enamore.
— Mamá te obligaron a casarte, ¿Cómo pudiste enamorarte de él?, si es un bruto, mira nada más como te dejo la cara.
— Acepto que, al principio, no lo quería, ni siquiera lo conocía, pero con el tiempo y la convivencia me fui enamorando de él. — me mira a los ojos – tu padre no siempre fue así, es mi culpa, soy una inútil que no pudo darle un hijo varón. — su respuesta me molesta y me duele.
— ¿Te arrepientes de tenernos?
— Claro que no, mi corazón, tú y tu hermana son mi vida entera, no hay una sola cosa que no haría por ustedes. Pero, tu padre siempre espero un varón, por parte de su familia es el único que tiene hijas.
— Mamá le habrías dado un hijo, pero él y su bestialidad acabaron con ese sueño… ese fue su castigo. — ella me mira sorprendida, porque jamás no hablo de ello, lo escuchamos mientras hablaba con la abuela.
— ¿Cómo sabes eso?
— Lo escuchamos a ti y a las tías hablar de ellos – agacho la cabeza.
— Hija, deja que yo me ocupe de tu papá, estás por ir a la universidad, enfócate en ello y tal vez en el futuro tengas la oportunidad de enamorarte, casarte y formar tu propia familia. — dice emocionada.
— No mamá, yo jamás voy a casarme.
— Nunca digas nunca… Ava, una jamás puede huir de su propio destino.
¿Destino?, ja, definitivamente, diferimos un poco en eso, sé perfectamente que el amor no es lo mío, y por eso no planeo buscarlo, no lo necesito en mi vida, porque me tengo a mí misma y a las personas que realmente me importan. Prefiero enfocarme en tener una buena carrera, con posibilidades de encontrar un excelente trabajo y por fin tener mis cosas con mi propio esfuerzo, sin esperar nada de nadie.
— No quiero hablar de eso. ok – asiente. — te prometo que me esforzaré al máximo como Gaby y cuando al fin termine, conseguiré un buen trabajo y te llevaré a pasar… las tres iremos a la playa.
— Tu papá no…
— A él lo dejaremos encerrado. — bromeo y ella ríe. — en cuanto a lo del matrimonio… considero que eso no es una opción madre… si puedo evitarlo jamás me casaré.
— Eso solo lo decide el destino, hija… Te amo mi pequeña. — me da un beso en la mejilla.
— Y yo a ti mami… me duele, me duele mucho, verte sufrir así, eres tan buena que no lo mereces.
A la mañana siguiente nos levantamos temprano, muy temprano, más de lo acostumbrado, puesto que es el día en el que la abuela Antonia, madre de papá, y su hermana gemela, Teodora, de quien ya les hable. Las damas estaban por llegar su viaje espiritual. La primera es una mujer igual de mala fría que su hijo, que mientras afuera aparenta no romper ni un solo plato, dentro de casa es una bruja malvada. Una hipócrita y envidiosa mujer, no cabe duda que la maldad se hereda. Por otro lado, la tía Teo, ¡Dios!, esa mujer es un terrón de azúcar y la amamos.
Por la tarde al fin llegan, saludamos y luego pasan a la sala donde toman algo refrescante antes de servir el almuerzo, los adultos se quedan conversando un poco sobre su viaje, mientras mamá, Gaby y yo, terminamos de poner la mesa para comer, pues la comida está lista. Cuando terminamos comenzamos a servir, ya que no hay servidumbre y la casa es muy grande, nosotras nos encargamos de hacer todo, para eso son las mujeres. Papá no demora en llegar, saluda a su madre y luego pasan al comedor, nos acomodamos cada uno en su lugar y luego comenzamos a comer en silencio hasta que la abuela dice algo que llama la atención de todos, sobre todo de mi hermana.
— ¿Irán a la hacienda, en las vacaciones?
— ¿Por qué? – inquiere papá.
— Porque la familia Lynch llegara de visita.
— ¿Familia Lynch? – pregunta papá con el ceño fruncido.
— Si… ¿Recuerdas que te conté sobre Camilo Lynch?, el hombre que se fue a estados unidos e hizo una gran fortuna. — papá frunce el ceño aún más en señal de no recordar, entonces nos cuenta un poco sobre la familia y para que decir que no, si realmente es impresionante la manera en la que se hizo rico y famoso. — tu padre y él fueron muy buenos amigos — agrego llamando su atención — también fue novio de tu tía, pero luego se fue y la abandono. — dice la muy mierda, noto la mirada triste de mi tía Teo y eso me parte el corazón, sé que ese hombre fue su primer y único amor, otra razón para no amar.
El amor duele.
— Aja… y, ¿Por qué eso es relevante para mí?
— Porque me entere por su hermana que aún es mi amiga, que busca una esposa para su nieto y según me contó, el viejo Lynch espera que sea una mujer de aquí, de su tierra natal. — esa palabra me tensa, no sé por qué razón, pero tengo un mal presentimiento. — una de sus nueras es hija de una amiga mía, platicamos sobre el asunto y le comenté que tengo dos bellas nietas. Así que me invito a un almuerzo exclusivo donde asistirán las mejores familias de la ciudad y entre ellas nosotros.
— Y que ganó yo.
— ¿Eres bruto o qué?… Es una de las familias más ricas de florida, te imagina si se casara con Gabriela o Ava, él podría ayudarnos a salvar las tierras que tienes empeñadas con el banco y también podríamos tener una mejor vida hijo. — ya salió el clavo, la sonrisa y el brillo en los ojos de mi padre al escuchar eso me provocan náuseas.
Se me había olvidado que la abuela es demasiado ambiciosa, igual o peor que mi padre. Aunque no es la única feliz, mi hermana al escuchar esas palabras sonrió, esto es lo que ella esperaba y yo que puedo hacer.
— Está bien, de todos modos, planeaba ir a la hacienda, pero no demorar mucho, tengo asuntos importantes que atender — como las apuestas, pienso para mí misma. — creo que puedo posponer el viaje.
— Perfecto. — responde feliz.
— ¿Cuándo es la famosa reunión?
— El sábado, pero aún no me confirman bien.
— Bien iremos, pero te advierto, solo la mayor de mis hijas está disponible.
— Tienes razón sobrino, Ava aún es muy joven. — al fin hablo la tía Teo, suspire de alivio y agradecí internamente.
— Está bien como digan, aunque no estaría mal que Ava se casara joven, conozco a más de uno que te daría lo que fuera por emparejar a sus hijos con ella, ¡Mi Ava, es un diamante en bruto!
Aprieto la cuchara para controlar mi vómito verbal en su contra, se la vive diciéndome que con mi belleza podría tener a mis pies a cualquier hombre con mucho dinero y poder, lo cual no me interesa.
— En fin, Gabriela será entonces, así que tenemos muchas cosas que hacer — la mira mientras sonríe como una loca — te imaginas hijo, todo lo que nos dará si logramos hacer que se case con nuestra bella niña. — noto el brillo en los ojos de mi hermana… esto la ha emocionado, solo espero que su ánimo no decaiga si las cosas no resultan como ellos esperan. — estoy casi segura de que si hablo con Soledad directamente tendremos mayores posibilidades.
— ¿Tú crees? — pregunta mi tía incrédula.
— Por supuesto, Dios, nos bendijo con dos grandes bellezas en lugar de un varón, tenemos diamantes en bruto en su lugar, diamantes muy bellos y atractivos para cualquier hombre. — dice la abuela mirándonos como si fuéramos oro.
— Además de bellas, son inteligentes y educadas — agrega la tía — pero aun así no podemos asegurar nada.
— Tranquila hermana, de eso me encargo yo — su respuesta me provoca escalofríos, la abuela puede ser un tanto intensa cuando de conseguir algo se trata.
Al terminar, levantamos y limpiamos todo, luego Gaby y yo nos vamos a nuestra habitación, al entrar me quedo recargada sobre la puerta mientras observo la cara llena de ilusión de mi hermana.
— Siento que te estás adelantando a los hechos.
— ¿Por qué lo dices?
— Porque son ricos…
— ¿Y qué con eso, Ava?
— Pues que seguramente habrá muchas mujeres detrás de esta maravillosa oportunidad — digo con evidente sarcasmo. — habrá mucha competencia Gaby, no debes hacerte muchas ilusiones.
— Ya oíste a la abuela, ella se encargará de todo, la conoces y sabes que no se dará por vencida. — libero un suspiro antes de acercarme a ella.
— Hermanita, no quiero que te hagas ilusiones y luego sufras cuando las cosas no salgan como las esperas…
— No seas pesimista, Ava, alégrate por mí.
— Lo hago, pero, ¿en serio, esto es lo que quieres? — tomo asiento a su lado.
— Más que nada en la vida… Ava esta es mi oportunidad, quiero aferrarme a ella — toma mi mano y me obliga a mirarla a los ojos — esta es una gran oportunidad para salir de aquí, tal vez el hombre no es tan malo y me ayuda a llevarte conmigo. — niego.
— Yo no podría dejar a mamá sola, además será tu vida, no la mía.
— Aun así, lo intentaré, lo prometo. — sonrío y no digo nada más, se ve muy feliz y no quiero ser una agua fiestas y tampoco quiero que piense que no estaré feliz si su sueño se hace realidad.
***POV***
Mientras tanto en otra de las habitaciones de la casa de los San Miguel, una mujer cierra la puerta con seguro, se adentra a su closet para sacar su vieja caja de los recuerdos. Esa pequeña caja roja guarda los más puros e inocentes secretos, la abre para sacar la foto de aquel hombre al que amo con toda su alma, aquel que prometió volver por ella y simplemente jamás volvió.
Y ahora después de más de 50 años la vida puede volverlos a reencontrar, ¿será que aun se acuerda de mí?, ¿aún recuerda lo felices que fuimos?, ¿aún recuerda todas las promesas que me hizo y no cumplió?, miles de preguntas rondaban su cabeza mientras las lágrimas comenzaban a escurrir por sus mejillas.
Los recuerdos de aquella época tan importante en su vida aun siguen tan vivos en su mente y en su corazón, es como si hubiera sido apenas ayer cuando, prometió amar a un solo hombre, a su amado Camilo. Teodora jamás tuvo ojos para otro hombre que no fuera él, a pesar de que hubo muchos hombres dispuestos a desposarla, ella se aferró a su promesa y con el tiempo solo se dio cuenta que ya era vieja y que él jamás volvería. Con el corazón roto acepto tu cruel y triste realidad. Lo que esa mujer no sabe es que hay mucho detrás de esa promesa rota y tal vez, solo tal vez algún día lo pueda descubrir.